Twitter: todo lo que necesitas saber

26 de Septiembre de 2012
0
Twitter: todo lo que necesitas saber

Facebook y Twitter se disputan el protagonismo de esa revolución que han supuesto las redes sociales en nuestro día a día. Pero, mientras es fácil explicar el porqué del éxito del primero, para los legos sigue siendo un misterio entender cuál es la razón por la que “el Twitter” se ha convertido en un fenómeno social que mantiene a tanta gente pegada a las pantallas de sus gadgets.

En un principio no hubo proyecto más denostado que este. Con la proliferación de blogs de todo tipo y condición, nadie entendía qué podía aportar eso del “microblogging”. Ciento cuarenta caracteres (los famosos ciento cuarenta caracteres) parecían un espacio demasiado exiguo para poder expresar las ideas que a uno se le pasan por la cabeza. Así que, como muchas otras cosas en el reino de las TIC, su uso se restringió a ese universo paralelo que denominamos, ya sin rubor, el “frikismo”.

Sin embargo, fueron cada vez más los personajes famosos que se confesaron adictos al pajarito con fondo azul. Y, seamos sinceros, esa fue la verdadera razón por la que Twitter se convirtió en el más increíble fenómeno que ha visto internet en los últimos tiempos.

Veamos por qué.

Una breve historia

Como casi todo lo que pasa en la red, Twitter nació de forma muy modesta, en una brainstorming (tormenta de ideas) en la sala de reuniones de una pequeña compañía. Y también, como casi todo en la red, necesitó de no pocas dosis de valentía y muchas de suerte.

Todo comenzó en Obvious, una pequeña start-up ubicada en San Francisco en 2006. La idea era crear un servicio de mensajería, similar al SMS, pero más rápido y cómodo a la hora de mantener comunicados a los miembros de un grupo a través de la red. Jack Dorsey, que se convertiría en fundador de la nueva empresa, lideró un sistema que fue primero usado de manera interna, pero que se lanzó oficialmente al mundo a finales de ese mismo año (en la foto, prototipo de interfaz de Twitter en 2006 de Jack Dorsey. Wikipedia).

En un principio se llamó “Twttr”, inspirado en el servicio de fotografía en línea que tanto éxito tuvo en esa época, Flickr; pero terminó tomando el nombre de “twitter”, o “gorjeo, piada” de un pájaro en inglés. Así, los “tweets” fueron concebidos como “breves ráfagas de información”, a modo del “pío, pío” de un pájaro, o de miles de pájaros a la vez.

La respuesta fue inmediata, y fue ganando miles de adeptos a la vez que era cuestionado por muchos otros. Lo que vino a llamarse “el SMS de internet” consiguió, en apenas tres años de existencia, en marzo de 2009, alcanzar los mil millones de tweets; para llegar a cinco mil millones en octubre de ese mismo año. Y de ahí en adelante los récords fueron cayendo: en febrero de 2010 se registraron ya cincuenta millones de tweets diarios, en junio de ese año el récord de tweets por segundo (3.085 durante los playoffs de la NBA), y en agosto superó a la otrora poderosa Myspace en el número de visitantes mensuales.

Ya nadie recelaba del famoso pajarito. El auge de los smartphones contribuyó definitivamente a ello, hasta el punto de que la aplicación de Twitter es ya un básico en la pantalla de inicio de cualquier dispositivo. Es lógico, así, que el récord de siete mil tweets por segundo cayera en Japón, cuna de la “smartphonemanía”. Y, mientras, la compañía se convertía en una de las más codiciadas en internet, objeto de continuos rumores de compra por alguna de las firmas más boyantes de la red (principalmente Google o Facebook, con cifras que superaron los diez mil millones de dólares).

Pero lo que es más importante, más importante incluso que el valor y el éxito de la empresa, es que Twitter ha acercado a las personas de manera inimaginable hasta el momento. No en vano se convirtió en el principal protagonista de fenómenos como la Primavera árabe o la Spanish revolution (o “Movimiento 15M”). Twitter se ha convertido en un sitio de referencia para buscar información, para enterarse “de verdad” de lo que está pasando. Si una noticia se produce, Twitter la recoge al instante. Y no sólo eso: hay miles de twitteros esperando para comentarla, y miles de seguidores que querrán leerla.

Por todo ello Twitter, hoy día, es un gigante con más de quinientos millones de usuarios en todo el mundo que ocupa el octavo puesto en el ránking de Alexa de visitas que recibe un sitio web, sólo superada por gigantes aún mayores como Google, Facebook, Youtube, Yahoo o Wikipedia.

Del desprecio a la dependencia: el día a día de un “twittero”

Hay una realidad muy simple para entender en qué consiste “eso” del Twitter: te permite ser un charlatán o un voyeur. Todo lo que existe entre ambos extremos es cosa tuya.

Porque el principio básico de este servicio es “seguir” a gente, más aún que ser seguido. Desde el círculo más cerrado de amigos al gurú más destacado de la tecnología, pasando por personajes famosos o influyentes figuras del pensamiento, la prensa, las artes, la política o cualquier otra disciplina, cada vez son menos los que no tienen cuenta de Twitter; de hecho, ya casi no queda nadie.

¿Y cómo se empieza? Pues creando una cuenta en twitter.com. Una vez creada, y con el tablón vacío, y después de añadir a nuestro círculo más cercano, comenzamos a buscar personas que nos interesen. ¿Qué tal nuestros músicos favoritos, o el escritor que más nos gusta? Hay cientos de listas en la red de gente a quien seguir, y una vez que empiezas es difícil parar.

Todo usuario de Twitter pasa por el mismo pánico cuando ve crecer el número de gente a la que sigue. ¿Más de cincuenta?, ¿más de cien?, ¿más de mil? Y una vez que la lista parece cerrada encuentras a alguien que… ¡cómo no vas a seguirle! La regla de “cuánto más, mejor” sirve si tienes la prudencia de valorar la cantidad de tiempo que le vas a dedicar.

Porque lo que hace interesante a Twitter es el contenido, lo que la gente escribe. Hay usuarios que solo “tuitean” de vez en cuando, pero sus mensajes son leídos con voracidad por miles y miles de seguidores (en la imagen, Dorsey en una Twitter Town Hall en la Casa Blanca con Obama. Wikipedia). Y hay otros que se pasan literalmente el día escribiendo, con compulsión. Hay quien usa Twitter para decir que está desayunando, y otros que no dejan puntada sin hilo en la profundidad de lo que dicen. En Twitter hay mucho ingenio suelto, y tú estás ahí para leerlo.

Guía de uso: ¿qué es eso de los hashtags?

Twitter responde maravillosamente a lo que más demanda hoy la red: instantaneidad e interrelación. Además, está escrupulosamente abierto a todos. Salvo que alguien decida bloquearte como follower (“seguidor”), puedes acceder a cualquier cuenta para saber quién sigue a quién, cuántos siguen a alguien o cuántos tweets ha escrito alguien hasta la fecha.

La experiencia es abrumadora. Veinticuatro horas al día, siempre hay alguien que tiene cosas interesantes (o intranscendentes) que decir. Y tú eliges el momento de leerlas: en la parada de autobús, en la cola del supermercado, en la sala de espera del dentista o justo antes de acostarte.

Y si la interfaz no te parece apropiada, hay un buen número de aplicaciones para facilitarte la tarea, o hacerla más agradable. Desde la propia aplicación de Twitter para smartphone y tableta; a otras como Flipboard, que hace de la consulta una experiencia mucho más enriquecedora.

Pero, ¿no falta algo? Tu participación. Y es aquí cuando entran en acción palabras como “hashtag”, “retweet”, “mensajes directos” o “trending topic”. Para no extendernos, te explicamos brevemente cada una de ellas:

  • lo primero, cómo se presenta el perfil de un usuario: siempre con una arroba delante, como, por ejemplo, el de uno de nuestros colaboradores: @javigoto.
  • por hashtag (del inglés hash, “almohadilla”; y tag, “etiqueta”) entendemos un tema que es seguido por varios twitteros. Suelen ser de actualidad, o simples juegos que alguien propone. ¿Y cómo se hace? Sencillo: escribe una almohadilla delante del tema que quieras, por ejemplo #juegosolimpicos, y si la gente quiere “seguir el hilo” sólo tiene que incluir ese “hashtag” en sus tweets. Aparecerá resaltado (normalmente en color azul) y, si pinchas sobre él, verás todas los tweets relacionados. ¡Fácil!, ¿verdad?
  • si un hashtag se convierte en el “fenómeno del momento”, en uno de los más leídos, aparecerá en una lista en la home de Twitter como trending topic, o “tendencia”. Así, fácilmente, puedes ver de un vistazo de qué se está hablando en la “twittera” en ese momento. Y no es ninguna tontería: ser “trending topic” puede ser muy importante a la hora de difundir un mensaje.
  • en caso de que quieras contestar a un tweet puedes hacer clic en el botón de “responder”, iniciando una “conversación”. En las últimas actualizaciones de Twitter los mensajes se agrupan por conversaciones, lo que facilita seguir un hilo en concreto. Además, todas las conversaciones que mantienes aparecen reunidas en una pestaña llamada @Conecta, lo que facilita su localización.
  • claro está, si quieres puedes enviar un mensaje directo y privado a cualquier twittero que te siga haciendo clic en el botón:
  • con la pestaña #Descubre puedes acceder a las historias más recientes o a los temas del momento en Twitter. Es algo parecido a los trending topics, pero personalizado por razón de tu popularidad, ubicación, conexión e idioma. También puedes encontrar a alguien afín a ti, o encontrar a gente interesante por categorías.
  • y, por último, los retweets. Una conversación puede ser importante, pero un simple tweet puede convertirse en todo un acontecimiento. ¿Cómo?: mediante un retweet, es decir, mediante su repetición. La importancia de un tweet se mide por el número de veces que ha sido retwitteado. Y si además quieres recordarlo, puedes marcarlo como “favorito”, lo que se convierte en otra medida de éxito. Ya ves que un simple tweet puede perderse en el océano de Twitter… o convertirse en el auténtico protagonista.

Ya tienes todo lo necesario para ser un twittero. ¿Te atreves?

¿Y ahora qué? Cómo ser un Twitterati, o un community manager, y no morir en el intento

Cada vez es más difícil destacar en el universo de Twitter. Es un servicio que se ha convertido en noticia en sí mismo, en una fuente de análisis de la actualidad por parte de miles de usuarios, desconocidos o archifamosos, que están reiventando el concepto de noticia (y el modo en el que cuchicheamos).

En la otra cara de la moneda, Twitter también ha enterrado a gente que no ha sabido darse cuenta de su importancia. Eres responsable de lo que escribes, y lo que es peor, en tan solo unos segundos (lo que tienes para borrar un tweet) lo que escribes está disponible en red para que cualquiera pueda leerlo. Resultado: son ya famosas las meteduras de pata, míticas, que han supuesto una merma en la popularidad de sus autores; o han tenido incluso consecuencias más graves. Recientemente la atleta griega Paraskevi Papachristou fue expulsada de los Juegos Olímpicos de Londres por un desafortunado tweet de contenido xenófobo. Eso es también el poder de Twitter.

En cualquier caso, desde que Twitter se generalizó ha crecido la nómina de twitteros influyentes o muy influyentes. Y por encima de ellos se colocan los elegidos, los más seguidos del universo de tweets, los cuales reciben el nombre de twitterati. Un ejemplo: el escritor Arturo Pérez-Reverte, que cuenta con casi medio millón de seguidores; o el baloncestista Pau Gasol, con más de un millón doscientos mil seguidores.

Para convertirse en un twitterati debes medir tu éxito según los followers (o seguidores) que consigas. Para ello tienes dos caminos: la trampa (ya existen ofertas de compra de seguidores en twitter; basta ponerlo en un buscador para comprobarlo) o el esfuerzo.

Como solo te animamos al segundo camino, conseguir ser seguido es una cuestión de tiempo, constancia, generosidad y dedicación. Debes ser capaz de elegir bien a la gente que sigues, y ofrecer algo distinto para que la gente te siga. En definitiva, conseguir el éxito en Twitter pasa por leer y comentar; buscar información, y compartirla; ofrecer una visión especial y personal sobre ésta; y, ante todo, mantener una constancia en todo ello. ¿Fácil? Esto no lo es, pero puede resultar apasionante.

Y, para finalizar, si llevamos esta misma filosofía a la empresa, nos encontramos con la figura del community manager, el profesional experto en redes sociales. Como entramos en un terreno difícil de definir, dejaremos a los expertos que lo hagan, en este magnífico artículo de Maestros del Web.

Todo esto y mucho más es Twitter. ¿A qué esperas para probarlo?

Déjanos tu comentario

Rellena el siguiente formulario si quieres dejarnos tus comentarios. Es necesario rellenar todos los campos del formulario. Debes aceptar la política de privacidad antes de publicar. Todos los comentarios serán moderados y podrán ser eliminados si no cumplen las condiciones de publicación.

*:

*: