Autoridad y formación del profesor

05 de marzo de 2013
5
Autoridad y formación del profesor

Reproducimos a continuación el interesante artículo publicado por Miguel Ángel Heredia García, Presidente de la Fundación Piquer, relativa a la Ley de Autoridad del Profesor que se publicó en Diciembre del 2012 en el Boletín Oficial de Aragón.

Sin más, y esperando que esta entrada sirva para realizar una reflexión sobre el concepto de autoridad en el aula y la necesidad imperiosa de ofrecer a los docentes un entorno de trabajo en el que dispongan de las suficientes garantías para poder realizar su trabajo, os dejamos con la reproducción del artículo original:

Logo Fundación Piquer

De nuevo ha surgido la polémica. Aragón ha publicado la Ley de Autoridad del Profesor. Que la autoridad, y mucho menos el carisma y el respeto, no se impone por ley, creo que no lo discutimos nadie: la cuestión es cómo se ha llegado a esta situación, a tal punto de degradación en las relaciones docentes/alumnos, que haya habido que plantearse y llevar a efecto la promulgación de esta norma, porque es evidente que aquí hay un problema.

La falta de motivación, la crisis de valores como la responsabilidad , el esfuerzo y el respeto a los demás y las consecuencias de no ejercerlos, la heterogeneidad del alumnado, la dejadez de algunos padres, la cultura del éxito fácil, la incomunicación familias/comunidad educativa, la tendencia a responsabilizar a los docentes de las faltas de disciplina de los hijos, dar todos los caprichos sin exigir nada a cambio, la falta de sintonía entre lo que se estudia en las facultades de educación y lo que luego debe trasmitirse en el aula y, una vez ejerciendo la docencia, la falta de una verdadera política de formación permanente del profesorado enfocada a la realidad del día a día, son algunos de los factores que han influido en llegar al punto en el que estamos.

Pero quiero incidir aquí en la urgente necesidad de cambiar las condiciones (nivel de exigencia incluido) de acceso a la carrera docente. Últimamente hemos tenido oportunidad de conocer a través de los medios de comunicación el modelo finlandés: aunque no se trata de trasladar modelos de sociedades con idiosincrasias diferentes, lo que es evidente es que debemos imitar, dentro de las características de cada país, lo que funciona.

Y debemos decirlo de una vez por todas y sin tapujos: para ser profesor no sirve cualquiera, ni mucho menos. Aprobar una carrera (cuyo acceso es poco exigente y al que acuden en muchos casos quienes no tienen plaza en otra porque la nota de corte es mucho mayor), superar unas pruebas de oposición que sólo miden conocimientos, la idea bastante extendida de que la plaza en propiedad otorga patente de corso para hacer lo que se cree que es su obligación, descuidar la formación permanente y carecer de una eficaz evaluación continua de la labor docente, echar la culpa a los demás de todo (incluido el fracaso escolar), el café para todos en derechos, pero no en deberes, tienen sin duda una clara influencia en lo que hablamos. Como en todas las profesiones, hay quienes valen (y mucho) y quienes no y la sociedad no puede permitirse considerarlos por igual. Pasar de la oposición al aula sin haberse medido actitudes y haberse entrenado en la difícil tarea de enseñar, es un gran error.

Porque aquí no se trata de buenos y de malos, de si la educación de antes era mucho mejor que la de ahora, de si la culpa es exclusivamente de la administración, de los medios, si es imposible conciliar la vida laboral y familiar, de si los alumnos son ingobernables o de si yo no hago más horas de las que me corresponden… O nos implicamos todos o esto seguirá sin funcionar y las consecuencias ya se saben (¿o no lo hemos pensado?).

Dejémonos también de demagogia: palabras como disciplina, autoridad, castigo… se han convertido en tabú porque parece que recuerdan a otros tiempos y eran sinónimo de represión, porque no hay nada más represivo y contrario a los derechos que mirar para otro lado en un tema de vital importancia para nuestro futuro. ¿Sabemos en realidad qué es disciplina, qué supone el principio de autoridad que ahora hemos introducido por ley y que exigir el cumplimiento de las obligaciones no es menoscabar derechos? Disciplina no es sino cumplimiento de unas normas de convivencia que nos atañen a todos: ¿qué pretenden las normas que rigen en cualquier institución, empresa, colectivo…? ¿De qué se trata cuando en cualquier organización debe observarse una estructura, un organigrama y una distribución de roles?, ¿No existen consecuencias por incumplimientos de normas establecidas? Pero no nos equivoquemos: la autoridad es efectiva cuando media el respeto y el respeto es muy difícil de imponer y de improvisar: el respeto no se adquiere ni chillando más, ni castigando más ni suspendiendo más y tampoco siendo más condescendiente, más colegas… el respeto empieza por uno mismo hacia sí mismo, y se asienta en ser consciente de cuál es la labor del “docente” más que del profesor y todo lo que ello implica (eso sí que no lo mide ninguna oposición ni se impone mediante ninguna norma legal). Y lo que no pueden hacer los padres es trasladar al colegio lo que son sus responsabilidades. Si hay alumnos que no respetan las normas del colegio, a los profesores, a sus compañeros… ¿están siendo educados en estos y otros valores en su casa? Porque no deberemos exigir a los demás lo que nosotros somos incapaces de conseguir. Dejemos de una vez de echarnos la culpa unos a otros y conformemos una verdadera comunidad escolar donde todos cumplan su parte.

¡Responsabilidad!

5 Comentarios

(SM no se hace responsable de los comentarios realizados por los usuarios).
José Manuel 17 de marzo de 2013

Me cuesta trabajo creer que una editorial como SM pueda dar crédito a tal cantidad de despropósitos.
Un atentado vil a todo un cuerpo de profesionales, vocablo que posiblemente el señor que escribe el artículo desconoce.
Puedo entender que como dirigente de una institución privada intente desacreditar la Institución Pública, pero está claro que también da unas pinceladas de la moral que lo guía y creo que el artículo es una una IRRESPOSABILIDAD manifiesta.

    SMConectados 19 de marzo de 2013

    Estimado José Manuel.

    Agradecemos tu comentario, puesto que la finalidad del blog es precisamente la de procurar el diálogo entre todos los integrantes de la comunidad educativa y nos parece sumamente importante disponer de este espacio donde poder debatir.

    En el caso de este artículo, tal y como indicamos al comienzo del mismo, nos parece interesante en tanto en cuanto toca directamente temas como el concepto de autoridad en el aula, la necesidad de disponer de los recursos adecuados para poder trabajar en el aula con los alumnos y la necesidad de ofrecer un sistema que permita la capacitación constante de los docentes.

    Sin más, volvemos a agradecer tu comentario y te ofrecemos este espacio para debatir sobre el mundo educativo.

  • Pingback: Autoridad y formación del profesor | SMConectados | FPP | Scoop.it

  • victor 05 de abril de 2013

    Muy bonito el texto, estoy de acuerdo en varias cosas, pero, para variar, se queda en la superficie, hace un diagnóstico que todos conocemos, pero hace como los políticos: no se moja más. ¿De qué sirve una ley que nos ponga como autoridad si eso no va a cambiar nada el día a día en el aula? Lo que necesitamos son reglas simples y fáciles de aplicar. Que todos los alumnos (y profesores) sepan donde está la línea, qué pueden hacer en clase y qué no, y por supuesto, las consecuencias de ello, que no deben pasar por cargar a los profesores con más trabajo, ya que entonces volvemos a empezar y no conseguimos nada. O expulsamos a los chavales del aula mandándolos con orientadores y psicólogos de verdad, con horas reconocidas en su horario, o expulsamos a los chavales a su casa (1 día, 2, o los que sea) con avisos a sus padres sobre consecuencias directas también para ellos.

      SMConectados 10 de abril de 2013

      Hola Víctor.

      El tema de la autoridad de los docentes en el aula es tan complicada que muchas veces se intenta pasar de alto cuando se habla de la realidad de los profesores dentro de clase.

      Es muy difícil trazar la línea en la que se deben marcar los límites de la autoridad del profesor y de las libertades que los alumnos pueden tener en el colegio. Por esto, a nosotros esta entrada nos parece interesante, porque se intenta mostrar cómo mediante el uso de una legislación específica se procura solucionar este problema, cuando en realidad es algo que se debería tratar involucrando a todos los agentes que tienen responsabilidad en la educación de los niños. Estos agentes no son solo los profesores y los padres, y su dimensión trasciende, desde nuestro punto de vista, incluso a los contenidos a los que los alumnos tienen acceso a través de su televisión, videojuegos, a las personas que se les pone como ejemplo de éxito (nunca intelectuales o investigadores), a la realidad social en la que viven y al ambiente de crispación que puedan llegar a vivir a nivel social, etc.

      Te agradecemos mucho el comentario Víctor. Esperemos, por el bien de la educación, que llegue el momento en que no sea necesaria una ley para imponer el respeto necesario dentro de las aulas.

      Recibe un afectuoso saludo.

    Déjanos tu comentario

    Rellena el siguiente formulario si quieres dejarnos tus comentarios. Es necesario rellenar todos los campos del formulario. Debes aceptar la política de privacidad antes de publicar. Todos los comentarios serán moderados y podrán ser eliminados si no cumplen las condiciones de publicación.

    *:

    *: