La educación gratuita en línea

14 de Marzo de 2013
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La educación gratuita en línea

  Por Technology Review

Como muchos de vosotros, soy una persona afortunada. Crecí en una familia donde predominaba la educación. Pertenezco a una tercera generación de doctores, y soy hija de dos académicos. De pequeña jugaba en el laboratorio universitario donde trabajaba mi padre. Había tomado por hecho que tuve acceso a las mejores universidades, las cuales me abrieron un mundo de oportunidades. Desafortunadamente, la mayoría de las personas en el mundo no corren esta misma suerte. En algunas partes del mundo, por ejemplo Sudáfrica, no todos tienen fácil acceso a la educación.” Con estas palabras Daphne Koller, fundadora de Coursera.org, dio inicio a su charla en TED Global sobre la educación en línea el pasado junio de 2012.

Compartió que el sistema educativo en Sudáfrica fue constituido en la época del Apartheid para la minoría blanca y que, como consecuencia de esto, hoy no existen suficientes puestos disponibles para todas las personas que quieren y merecen tener acceso a una educación de alta calidad. Según un artículo publicado por BBC Mundo, la estampida mortal que se produjo en enero de 2012 en las afueras de un campus de la Universidad de Johannesburgo, Sudáfrica, cuando miles de jóvenes esperaban ansiosos para conseguir “una de las últimas plazas en el centro educativo, […] pone de relieve la dificultad que tienen los jóvenes sudafricanos para acceder a la educación superior”.

Por otro lado, en países más desarrollados donde la educación sí está disponible, el coste de la educación superior ha subido considerablemente en los últimos años causando, por ende, que no sea asequible para muchas personas. Asimismo, un alto porcentaje de los estudiantes que logran graduarse de programas de enseñanza superior no logran conseguir oportunidades de trabajo dentro de su área de conocimiento. Es evidente que en el mundo existe una gran necesidad de educación superior accesible y de alta calidad.

Como bien escribió Thomas Friedman en su columna en el New York Times, “grandes hitos se logran cuando lo que es repentinamente posible se encuentra con lo que es desesperadamente necesario”. Gracias a internet, la tecnología inalámbrica de alta velocidad, los teléfonos inteligentes, las tabletas, las redes sociales y la nube, el mundo actual en el que vivimos está hiperconectado y las nuevas generaciones cuentan con cada vez más y mejores herramientas que les permiten acceder a un mar de conocimientos. Estas repentinas posibilidades se han encontrado con la desesperada necesidad de educación, dando como resultado el inicio de una revolución educativa a través de la creación de nuevas plataformas y programas de estudio en línea.

El artículo 26 de la Declaración Universal de Derechos Humanos de la ONU proclama que “toda persona tiene derecho a la educación. La educación debe ser gratuita, […] el acceso a los estudios superiores será igual para todos, en función de los méritos respectivos”. Tomando esto como bandera, muchas de las universidades más grandes del mundo, como el MIT, Harvard y Stanford, se han unido a la causa de la educación gratuita ofreciendo clases y material educativo en línea, en un formato abierto y accesible para todos en cualquier parte del mundo con acceso a internet.

El objetivo de esta iniciativa es permitir que los mejores educadores del mundo puedan enseñar a millones de personas, más allá del espacio restringido en las aulas de clases de éstas universidades, a través del uso de la tecnología. La misión, es darle la oportunidad a cualquier persona en cualquier lugar del mundo de educarse gratuitamente (y a su propio ritmo) a través de recursos multimedia interactivos. El fin, es ofrecerles una educación que les ayudará a mejorar sus vidas, las vidas de sus familias y de las comunidades en las que viven, creando así una sociedad global más equitativa y sostenible.

El MIT OpenCourseWare (OCW) es una publicación en línea con los contenidos completos de todos los cursos del MIT (Massachusetts Institute of Technology). A través del OCW, los educadores mejoran estos contenidos y los planes de estudio, los estudiantes encuentran recursos adicionales que les ayudan a llevar sus estudios y conocimientos a otro nivel, y los alumnos independientes enriquecen sus vidas y utilizan el contenido para abordar algunos de los retos más difíciles del mundo (como el desarrollo sostenible, los cambios climáticos y la erradicación del cáncer). Según Dick K.P. Yue, profesor de la Escuela de Ingeniería del MIT, “la idea es simple: publicar todo el contenido de nuestros cursos en línea para que estén disponibles para todo el mundo”.

La Escuela de Extensión de la Universidad de Harvard ofrece cursos abiertos (Harvard Open Courses) como parte su iniciativa de aprendizaje abierto. Consisten en vídeo clases impartidas por los profesores de Harvard y ofrecidas al público en general, gratuitamente, sin necesidad de registrarse y sin derecho a créditos universitarios. Sin embargo, si algún alumno independiente está interesado en adquirir créditos por sus estudios, puede explorar los más de 600 cursos que Escuela de Extensión de Harvard tiene para ofrecerles a un precio razonable.

Por su parte, la Universidad de Stanford tiene un programa de iniciativas de aprendizaje en línea llamado Stanford Online y su plataforma abierta Class2Go, cuya visión es extender su liderazgo como proveedor de experiencias educativas de alta calidad, tanto a sus estudiantes como a personas en cualquier lugar del mundo, dando rienda suelta a la creatividad e innovación a través de cursos y programas de aprendizaje en línea. Entre los más populares podemos destacar el Stanford Engineering Everywhere (SEE), un programa que ofrece los cursos de ingeniería más populares de Stanford en internet; el Stanford eCorner, un espacio con dos mil vídeos y podcasts presentando a los líderes en el mundo de la innovación y el emprendimiento; y el Stanford Online High School, un programa de educación secundaria para jóvenes talentosos y motivados que buscan retos más allá de los estudios convencionales. También ofrecen programas acreditados de educación online para aquellos estudiantes independientes que quieran conseguir una maestría en ciencias o un certificado de postgrado.

Stanford cuenta con su propio canal de YouTube que funciona como una videoteca para todas las escuelas, departamentos y programas de la universidad.

Tiene más de tres mil vídeos y podcasts disponibles en la plataforma de iTunes, y a través de la aplicación iTunes U para iPad provee contenidos adicionales de varios de los cursos de Stanford creados y compartidos por los propios profesores, utilizando la misma aplicación.

Con tantos cursos y programas de diferentes universidades disponibles en línea, el siguiente paso lógico es la aparición de plataformas interactivas que permitan a las mejores universidades del mundo ofrecer un gran abanico de conferencias y cursos gratuitos en línea, impartidos por profesores de renombre, para que los estudiantes puedan aprender a su ritmo, de manera interactiva, con un sistema de pruebas y calificación apropiado, una comunidad de estudiantes y la posibilidad de adquirir certificados de graduación del curso a precios muy accesibles.

Daphne Koller y Andrew NG, ambos profesores de la universidad de Stanford, se dieron cuenta que al ofrecer uno de los mejores cursos impartidos por el propio Andrew en formato en línea, la respuesta de las inscripciones fue un 250% mayor que las inscripciones en el campus. Al ver este impacto, decidieron que debían escalar la educación de alta calidad a la mayor cantidad de personas posibles y fundaron Coursera.org. Su objetivo era tomar las mejores clases de los mejores instructores de las mejores universidades y ofrecerlas a todas las personas alrededor del mundo, sin ningún coste.

La metodología de enseñanza de Coursera.org está diseñada para ayudar a los estudiantes a dominar el material. Al tomar las clases, observarán vídeos de profesores de alto nivel, podrán aprender a su propio ritmo, y reforzarán sus conocimientos a través de las múltiples pruebas interactivas que aparecen en los vídeos, evitando que los estudiantes se desconcentren (cosa que suele pasar mucho en la educación tradicional). A la hora de calificar las tareas más significativas que no pueden ser automatizadas por un ordenador, Coursera.org utiliza la estrategia Peer-Grading donde los miles de estudiantes de un curso se califican unos a otros entre ellos; un sistema que ha probado ser igual de efectivo que los métodos tradicionales de calificación por parte del profesor, pero muchísimo más rápido.

Con tantos estudiantes por curso, es inevitable la formación de comunidades en torno a una tarea intelectual compartida. Esto es positivo, ya que la interacción con la comunidad es un aspecto vital en el proceso de aprendizaje. Gracias a la globalización de estos cursos cualquier pregunta realizada por un estudiante, sin importar su zona horaria o ubicación geográfica, podrá ser respondida en cuestión de minutos a través de los foros, ya que siempre habrá alguien conectado. Pero la interacción va mucho más allá de lo virtual. Muchos de los estudiantes en una misma región organizan grupos de estudio que se reúnen periódicamente en persona para ayudarse unos a otros y salir adelante en los cursos.

Otras iniciativas, también nacidas de Stanford, han resultado en plataformas como Udacity.com, que también se basa en el derecho de la educación y el aprendizaje a lo largo de la vida, promoviendo una forma de enseñanza menos pasiva y más activa; y OpenCulture.com que vio la necesidad de centralizar y curar todo el contenido gratuito disponible de cursos, vídeos, audio libros, libros electrónicos, películas, clases de idiomas y demás recursos enriquecedores, en un solo lugar.

Por su parte, el MIT y la Universidad de Harvard fundaron edX.org, una empresa sin fines de lucro que presenta una metodología de enseñanza diseñada específicamente para el aprendizaje interactivo a través de internet. Además de ofrecer cursos en línea, las instituciones utilizarán edX para realizar estudios sobre cómo aprenden los estudiantes y cómo la tecnología puede transformar el aprendizaje, tanto en el aula de clases como en el mundo.

Como hemos podido observar, los cursos en línea ofrecidos por centros de enseñanza superior ofrecen una gran cantidad de beneficios, no sólo a los estudiantes, sino al sistema educativo en general. Gracias a la tecnología cada clic, cada tarea completada, cada formulario, cada suscripción, cada pregunta, cada respuesta y cada paso que dan los miles de estudiantes en línea puede ser registrado, recolectando data muy importante que servirá para ir modificando el enfoque actual del estudio del aprendizaje humano, el cual hasta ahora, había estado basado solamente en la hipótesis.

Con estos datos se pueden responder preguntas como ¿cuáles son las mejores y más efectivas estrategias de aprendizaje?, y ¿cuáles son los conceptos erróneos más comunes dentro de un curso o tema específico? Las respuestas a estas preguntas pueden ayudar a mejorar el sistema educativo y hacer énfasis en los conceptos que necesitan refuerzo por parte de los profesores. Por ejemplo, si dos estudiantes de un grupo de cien se equivocan contestando una pregunta, puede resultar insignificante. Pero si dos mil estudiantes contestan la misma pregunta con la misma respuesta equivocada, definitivamente hay un concepto que no está bien definido o explicado.

Quizás el mayor beneficio que ofrece el aprendizaje en línea es la personalización de la enseñanza, uno de los más grandes problemas que el sistema educativo tradicional enfrenta desde hace treinta años. Con la metodología actual, el 50% de los estudiantes logra superar un determinado nivel de rendimiento. Con una metodología personalizada, el 92% de estos estudiantes podrían alcanzar ese mismo nivel. Sin embargo, aunque es cierto que no se puede proveer una educación personalizada per se, sí es posible equipar a los alumnos con dispositivos tecnológicos (ordenadores, tabletas y teléfonos inteligentes) y plataformas de enseñanza en línea que les servirán como herramientas para que puedan implementar la pedagogía del dominio, que no es más que la aclaración y dominio de un concepto mediante la repetición, antes de pasar al siguiente concepto. De esta manera, se personaliza un poco más el aprendizaje logrando que un 84% de los estudiantes supere ese determinado nivel de rendimiento antes referido.

Esto nos lleva a hacernos una pregunta muy controversial: ¿Se han convertido las universidades tradicionales en un sistema obsoleto de enseñanza? El escritor estadounidense Mark Twain dijo alguna vez “la universidad es el lugar donde los apuntes del profesor pasan directamente a los apuntes del estudiante, sin pasar por el cerebro de ninguno de los anteriores”.  Sin embargo, Twain no estaba criticando las universidades en sí, sino más bien la metodología de enseñanza. Por otro lado, el historiador griego Plutarch escribió sabiamente que “la mente no es una vasija que necesita ser llenada, sino madera que necesita ser encendida”.

Daphne Koller propone un nuevo enfoque de la educación universitaria, donde en lugar de pasar horas hablándole a los estudiantes, dando lecciones y llenándoles la mente con contenido, se debería hablar con ellos buscando encender la chispa de la creatividad y la imaginación e incentivar sus habilidades para resolver problemas. Este nuevo enfoque es conocido como aprendizaje activo basado en la interacción con el estudiante, el cual se ha demostrado que mejora el rendimiento en las métricas de asistencia, participación y aprendizaje, superando las de las clases tradicionales.

Koller resume su charla en TED Global con un pensamiento muy interesante: Si pudiéramos ofrecer educación de máxima calidad a personas en todo el mundo de forma gratuita, ¿qué podríamos lograr? Lo responde con tres puntos:

Primero, establecería la educación como un derecho humano fundamental, de manera que cualquier persona en el mundo con la habilidad y motivación podría adquirir las destrezas necesarias para mejorar su vida y la de sus comunidades.

Segundo, fomentaría el aprendizaje a lo largo de toda la vida. […] Con todos estos conocimientos disponibles, cualquier persona podría aprender cualquier cosa en cualquier momento de sus vidas.

Y tercero, esto promovería una ola de innovación, ya que el talento excepcional puede estar en cualquier parte. Quizás el próximo Einstein o el próximo Steve Jobs viva en una aldea remota en África y si pudiéramos ofrecerle educación, él podría proponer la próxima gran idea y hacer del mundo un mejor lugar para todos”.

3 Comentarios

(SM no se hace responsable de los comentarios realizados por los usuarios).

Muy claros sus conceptos. La idea de un cambio revolucionario en la forma de educarse debe prender en muchos países,en especial de sudamérica. No soy una 3era generación de universitarios,pero percibo que los genes deben trasladarse y transmitirse a los alumnos.Especialmente a aquellos más limitados y que no cuentan con familia que tenga educación mínima,como muchas de esta parte del cono sur.Gracias,saludos,José

Manolo Chaves Barco 03 de Junio de 2013

Excelente la Revolución del conocimiento, en la sociedad de la información. También vale la pena preguntarse cuál será el rol de las universidades en un futuro próximo? Si los contenidos están en la web y además gratuitos…podrán llegar a ser simplemente unas certificadoras?

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