Carta a las autoridades del mundo

22 de abril de 2013
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Carta a las autoridades del mundo

Carlos Caro Álvarez es un alumno de 15 del centro SEK El Castillo. Es un chico normal, con las preocupaciones propias de los chavales de su edad, un buen estudiante que empieza a plantearse su lugar en el mundo y la necesidad real de comenzar a cambiar las cosas para hacer de este planeta un lugar mejor no solo para él o para sus seres queridos, sino también para todos aquellos que, como él bien dice, no han tenido la suerte de nacer en un país en el que puedan gozar de las mismas oportunidades que él.

Como fruto de un trabajo personal en el área de ética ha escrito la carta que reproducimos a continuación, carta que nos ha parecido interesante compartir con toda la comunidad docente y que viene a reflejar una verdad absoluta: los alumnos que asisten a nuestras (vuestras) clases son el futuro del mañana, y es por ellos por los que merece la pena realmente esta profesión, muchas veces incomprendida, e incluso a veces maltratada por los medios de comunicación cuando se da una imagen de esta juventud que ni les representa a todos ni viene a mostrar el magnífico trabajo que se realiza, día a día, en las aulas de los miles de centros educativos de nuestro país.

Por ellos, por nuestros y vuestros alumnos, por todos los maestros, maestras, profesores y profesoras que día a día luchan por conseguir que esta generación de alumnos sea más solidaria y sea la que logre hacer del mundo un lugar mejor, reproducimos la siguiente misiva dirigida a los dirigentes del mundo:

A quién corresponda,

A usted dirigente, no sé bien a cual, le pido que no renuncie a leer mi mensaje. Yo les veo y les escucho todos los días de mi vida, por favor ahora dedíqueme unos minutos de su preciado tiempo.

Mi nombre es Carlos Caro Álvarez, y pretendo concienciarles para intentar poner remedio a uno de los mayores problemas que ocurre tanto dentro como fuera de sus despachos: la falta de moral.  El mundo progresa en la ciencia, en la tecnología, en la economía,… La sociedad sufre cambios en todos estos campos, pero hay uno que no avanza  parejo a los demás, la ética, y es ella la que hace que estos avances sean positivos o negativos en la evolución de nuestra raza.

Hay guerras, crisis económicas, violaciones de los derechos humanos, esos que ustedes crearon y de los que tanto presumen,… ¿Todo por qué? Porque el mundo no tiene valores. Manda el más fuerte, ese al que todos quieren imitar. Los códigos morales parece que están inversamente relacionados con el poder y este directamente relacionado con el dinero. Todos queremos ser ricos y como bien dijo el poeta hace cuatrocientos años:

Para ser rico habéis de ser ladrón, y no como quiera, sino que hurtéis a quien os ha de envidiar el hurto, para el que os ha de prender, para el que os ha de sentenciar y para que os quede a vos.

La falta de empatía es una de las lacras que más nos están afectando. Nos creemos solidarios donando parte de lo que nos sobra, sin pensar realmente como se sienten los más necesitados. Las cifras ya no nos impresionan. Cuando nos dicen que mueren  xxxxx niños de hambre en el mundo cada hora, no empatizamos ni por un momento con la situación real, no vivimos la deshumanización que es el que xxxx niños mueran; sus caras desencajadas desfalleciendo, sus familias agonizando por el dolor que produce la pérdida de un ser querido, de un inocente cuyo único delito fue haber nacido en una familia pobre.  Esto al final solo es un número en sus estadísticas, una cifra de las tantas que nos rodean, un número grande pero lejano y que como ya es tan evidente a los ojos de todos, no importa a nadie. Esto es falta de empatía, falta de moral.

Les he recordado esta gran tragedia, porque considero que es la peor consecuencia de nuestro estado actual de valores. El principio básico de la naturaleza en cualquier especie es la supervivencia, la defensa a ultranza de su especie, y la muerte de nuestros cachorros es la peor consecuencia de nuestras malas prácticas.

La falta de moral no afecta solo al desarrollo social y económico de la sociedad. También tiene graves consecuencias en el desarrollo científico y tecnológico, algo muy preocupante, porque  se aprovecha cualquier avance tecnológico y biológico, por ejemplo, para desarrollar armas cada vez más sofisticadas, que producen el rápido enriquecimiento de unos pocos y consumen el futuro de sus descendientes. Si se utilizan estas nuevas tecnologías con fines destructivos ¿cómo creen ustedes que vamos a construir el futuro? ¿Estamos realmente preparados para desarrollar campos como la manipulación genética o la inteligencia artificial sin jugar a ser dioses?

Solo importa el poder, por encima de toda moral o ética. Porque no solo nos basta con matarnos entre nosotros, también lo estamos haciendo con el mundo, con nuestra casa. Somos peces que consumen su propia pecera.

Yo solo soy un chico de 15 años que me hago preguntas, preguntas que me quedan grandes y a las que no encuentro respuesta. ¿Por qué no se preocupan por la falta de moral? ¿Por qué parece ya algo habitual el que no se pueda confiar en ustedes, los dirigentes? ¿Por qué no evoluciona YA esta sociedad con respecto a valores éticos? ¿Por qué los profetas de la vida, sabios que llevan gritando verdades miles de años, no son tomados en serio? ¿Por qué siempre se manipula su mensaje o se los tacha de locos?

De vez en cuando, a algunos que se creen privilegiados, les hacen sentir que no dependen de nada, ni de ustedes ni del dinero, que son libres, que son personas de verdad. ¿Pero de verdad hay alguien que goza de ese privilegio? ¿Hay alguien que puede decidir su destino?

Estoy sujeto a sus normas, me parezcan bien o mal, estoy sujeto a las normas del colegio, a mis padres y a mis propias normas, mi propio código ético. Éstas se pueden considerar normas justas, ¿Pero quién me impone el precio de las cosas? ¿Quién decide que yo tenga que pagar más o menos para cubrir mis necesidades básicas? ¿Quién es el que decide que, en vez de investigar para cuidar el bienestar de las personas, los científicos e ingenieros desarrollen armas más peligrosas? ¿Quién decide que el beneficio económico está por delante de la vida, del medioambiente y de nuestro propio bienestar?

Yo solo sé que ustedes son los responsables, a quien otorgamos el poder de representarnos mediante nuestro voto, y esa responsabilidad que ustedes no ejercen ¿Por qué no se la podemos reclamar?  Ahora, ¿quién manda realmente? No sé si será alguno de ustedes, pero lo que se respira en la calle es que el que manda es el dinero, “…poderoso caballero es don dinero…”.

Ahora piensen: ¿qué normas tiene el que tiene poder? Sé que algunos de ustedes intentan defender los intereses del ciudadano. Parece que tienen muy buena voluntad en todo, menos en tocar los intereses de alguien a quien ustedes consideran más poderoso.

Ustedes saben que cuentan (o contaban) con el apoyo de los ciudadanos. Trabajen para el ciudadano, cambien de actitud, den ejemplo. Para ello deben poner en práctica un código ético, y así contribuir a un mundo en el que el valor más importante no sea el dinero, sino la moral.

Usted puede hacerlo posible, puede hacer que este mundo sea mejor. ¿Por qué no lo hace? Esto a la larga beneficia a todos, incluido a usted.

Carlos Caro Álvarez

2 Comentarios

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  • Me gustaria comenzar felicitando a este joven por la manera de expresarse,tan madura y con mucha propiedad sobre el tema, en realidad es tan joven y tiene mas capacidad de entendimiento que los politicos. Sin duda alguna la morall y la etica se esta perdiendo entre las personas y tienes mucha razon al decir que cada vez somos inmunes a la situacion de sufrimiento de los mas necesitados. Considero que hay muchas maneras de olvidar nuestros principios y no solamente los que tienen poder se han olvidado de la etica y de la moral sino la gente comun tambien, ya que muchos de nosotros preferimos voltear la mirada y hacer como si no vimos nada ante la situacion que se vive dia a dia, el sufrimiento de los mas necesitados, los niños pobres, los paises que estan siendo afectados por las guerras. de todo eso nos enteramos pero no hacemos nada para cambiarlo ya que disfrazamos nuestra preocupacion por los otros de manera que nos importa un poco pero no hacemos ni el mas minimo sacrificio para ayudar o mejorar la situacion del mundo.

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