El análisis institucional como elemento comprensivo para la mejora de la escuela inclusiva

17 de Diciembre de 2013
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El análisis institucional como elemento comprensivo para la mejora de la escuela inclusiva

La transformación de la escuela inclusiva exige un sólido proceso de reconversión cuya influencia ideológica, cultural y estructural confluya necesariamente sobre el problema del poder y sobre los desafíos que el imaginario colectivo (Castoriadis, 1975) realiza acerca de la reivindicación de la tarea socioeducativa en torno a dicho paradigma.

Es en este sentido, que las instituciones escolares están llamadas a generar nuevos mecanismos de autorregulación profesional, los cuales a través de un compromiso reflexivo (Ocampo, 2011) apoyado en la comunidad, permitan comprender cuáles son las condiciones que garantizan a la escuela pensar sus procesos, visualizar determinados fenómenos y reflexionar sobre los mismos.

Por todo ello, cabría preguntarse ¿bajo qué condiciones la escuela podría tornarse un espacio autorreflexivo sobre la instauración de sus procesos institucionales? y en ella, ¿recobrar la capacidad de pensar y hablar sobre si misma?

Estas condiciones, de autorreflexión y de pensamiento crítico-propositivo sobre los dispositivos prácticos de la escuela, estarán determinados por el proceso de análisis institucional (Pichón-Riviére, 1971) que cada comunidad escolar efectué sobe sí misma; y en ella, articular espacios que le permitan poner en palabras los significados y los significantes que orientan las posibilidades reales de cambio dentro de la escuela.

Los procesos de análisis institucional aplicados a la construcción de una escuela inclusiva de calidad, introducen desde una racionalidad reflexiva una perspectiva socio-analítica (Foladori, 2008) sobre el inconsciente que conduce el papel real de las intervenciones socioeducativas y sociopolíticas, dirigidas a respaldar la inclusión de todos y cada uno de sus estudiantes en el seno mismo de la comunidad escolar.

Entonces, la comunidad consciente por develar los aspectos que estructuran su accionar socioeducativo, tendrá que observar cuáles son las dinámicas institucionales y de poder que orientan y dan vida a los posicionamientos subjetivos sobre los cuales se instituyen los contextos de desarrollo de la propia escuela frente a la legitimación de nuevos colectivos de estudiantes, inscritos en ellos; estudiantes objetos de diversidad.

Asimismo, introduce en las estructuras reflexivas de la propia escuela una focalización consciente que permita visualizar los procesos que en dicha transformación afectan a los sujetos, a sus experiencias y a las relaciones en el seno de la propia institución. En sí, implicará para la comunidad escolar desde su transformación ideológico-cultural, establecer nuevas posibilidades analíticas e interpretativas en la identificación de las condiciones y procesos institucionales actuales atendiendo particularmente al lugar del sujeto y sus problemáticas (Anzieu, 1986: 72).

Ideas en torno al desarrollo del Análisis Institucional en la Escuela Inclusiva: forjando nuevas vías de participación

Analizar institucionalmente la escuela y reconvertir a la misma en un espacio de inclusión, es analizar las situaciones educativas más complejas compuestas por el contexto (socioeducativo y sociopolítico), los actores (estudiantes, docentes y familia) y las peticiones de la sociedad, las que en sí mismas buscan ser legitimadas a través de respuestas adecuadas a las demandas de su tiempo. Asimismo, supone considerar las marcas de desigualdad que se impregnan en la consciencia organizativa de la institución y en los trayectos sociales y escolares de sus estudiantes.

Es en este autoanálisis, que la escuela analiza su praxis (Freire, 1996) como propuesta de transformación y en ella; nos expone a “la mirada de nosotros mismos y de los otros, invitándonos a cuestionar todo aquello que puede ir acompañado de una crisis o un cambio profundo en la identidad” (Perrenoud, 2007:117); proponiendo conceptualizaciones novedosas y útiles para pensar los problemas de la propia institución.

El problema de analizar institucionalmente una escuela que desea ser inclusiva, está determinado por la forma cómo la comunidad desde su ecología misma, establece sistemas de representación, lenguajes y psiquismos organizativos y ecológicos- contextuales para asumir en sus estructuras más intrínsecas el desafío de educar en y para la diversidad.

La realización del análisis institucional en el marco de desarrollo de una escuela inclusiva de calidad, debe constituir una tarea de todos, con todos y para todos. Esto es, asumir conscientemente cuál es el problema que la escuela debe superar y en él, identificar cuáles son los puntos críticos claves que requieren mayor urgencia solucionar a través de la acción estratégica de calidad, incorporando a ella; algunas nociones para re-significar o ampliar desde un posicionamiento ecosistémico los reales efectos de la comprensión institucional obtenida hasta este momento.

En este desafío, la escuela debe ser capaz de diseñar metodologías y técnicas cuya especificación permitan avanzar sobre la transformación institucional e ideológico-cultural de la escuela; asociada a la implementación de una práctica inclusiva adscrita a todas las áreas y dimensiones de la institución, por sobre una burda la declaración de buenas intenciones.

Para alcanzar estos efectos, la teoría ecosistémica plantea organizar, más bien; reorganizar el pensamiento de cada comunidad escolar y su visión representacional, en torno a una variedad de espacios y contextos formativos en codependencia y complementariedad, donde el objeto de discusión sea la legitimación de la diversidad, los procesos de exclusión y las formas de distinción silenciadas al interior de la escuela.

Sólo así, el desarrollo de un práctica analítica al interior de cada comunidad, constituirá un acto que opera en lo real, que modifica una situación ya que introduce allí algo que no figuraba y que al presentarlo genera un cambio en las condiciones existentes (Foladori, 2008:32).
Esta mirada promoverá desde una perspectiva fenomenológica y crítica, que la comunidad desde sus diversos niveles pueda hablar acerca de su realidad y en ella, visibilizar cuál es el lugar que por derecho le corresponde a cada sujeto en interacción con el marco sociopolítico de la escuela y en su transformación.

Por todo ello, la escuela en su tránsito hacia la inclusión reflexionará sobre: ¿de qué manera la institución puede ser interpretada y en ella, conocidas las causas explicitas e implícitas sobre los fenómenos organizativos que circundan a la misma?

Es ahora, que la mejora de toda acción estratégica desarrollada por la escuela deberá versar la caracterización de todos sus procesos organizativos y simbólico-culturales, entre los cuales figuran:

1) La capacidad adaptativa y replicativa de la organización como ecología de aprendizaje.

2) La innovación de sus procesos de legitimación institucional y meta-organizacional y en ella, la apertura al diálogo y la búsqueda de consensos a través de la cual.

3) Se promueva la evaluación continua y sistemática de sus acciones.

Frente a esto, es importante promover, que la comprensión de la institución en torno al enfoque de Educación Inclusiva, constituye un proceso que exige la instauración de criterios y valores para sostener la coherencia interna de sus mensajes formativos (Carriego, 2006).

A su vez, esta legitimación consciente sobre las posibilidades reales de transformación, conllevarán a la institucionalización de nuevas miradas y procesos internos de auto-revisión, que permitan articular una nueva consciencia sobre el conocimiento profesional acumulado desde las potencialidades formativas de todos y cada uno de sus agentes.

Asimismo, el análisis de la praxis institucional, supondrá un modelo y un marco posible para la reflexión profesional. Sin duda, esta orientación de carácter eco-formativa promoverá un acercamiento en las distintas matrices de participación dispuestas al interior de la comunidad, las que tendrán como objeto, agudizar los intercambios discusivos en torno a la transformación cultural de la escuela, identificando en su base, el valor de la inclusión como ratificación de una educación para todos.

Todo este complejo proceso de experienciación reflexiva, supone según Gaírin (2000):

1) Un aumento sobre el compromiso e implicación de los agentes participantes con las metas de la organización.

2) El incremento del principio de autonomía de la escuela.

3) La promoción de comunidades profesionales con unos valores y unas metas compartidas e identificadas por todos y cada uno de sus agentes.

Finalmente, esta estrategia de fortalecimiento institucional contribuirá a ser consciente sobre las claridades vinculadas a los procesos prácticos que deben enfrentar los centros escolares que han decidido transitar desde un enfoque homogenizador a uno heterogenizador. Por tal motivo resulta fundamental abordar la realidad de los establecimientos educativos que reciben a estudiantes ilegitimados tradicionalmente de la acción regular ; esto es, como influyen y se desarrollan los mecanismos de inclusión en su vida escolar cotidiana.

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