Coaching: Trabajando en una dirección común

11 de Febrero de 2014
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Coaching: Trabajando en una dirección común

Almudena de Andrés es Máster en Intervención Psicológica por la Universidad de Valencia (ADEIT), diplomada en Hipnosis ericksoniana (ADEIT) y Focusing (Instituto Thus), y es especialista en Coaching avanzado por la Universidad de Alcalá de Henares. Posee estudios de PNL (Programación Neurolingüística) con metodología DBM, Inteligencia Emocional; y es coautora del libro “Coaching a Escena”.

El primer paso en cualquier proceso de coaching es definir los objetivos que se quieren alcanzar. Si no se sabe qué queremos lograr es difícil poner los medios para movernos hacia ellos. Para ello es importante definir bien el objetivo.

En cuanto a los objetivos que fijar en el ámbito de la Educación, estos tienen que ir más allá de los contenidos que fija el Ministerio. No debemos olvidar que estamos formando personas y eso implica una Educación holística. Así los objetivos podrán abordar campos como la Educación en valores, la Comunicación, la Inteligencia Emocional, el Trabajo en equipo…

Existen diversas reglas para definir objetivos, entre ellos está la regla MARTE (o SMART en inglés), que establece que los objetivos deben que ser Medibles, Alcanzables, Retadores, que se puedan medir en el Tiempo y Específicos. Veamos en más profundidad estos y otros aspectos a la hora de formular los objetivos.

-Los objetivos tienen que ser formulados en afirmativo y en primera persona. Si formulamos el objetivo en términos de “No quiero dejar de hacer ni un solo día los deberes”, el cerebro estará entendiendo “Quiero dejar de hacer los deberes”. El cerebro no procesa el NO. Si no haz la prueba, trata ahora mismo de no pensar en un caballo rojo, ¿qué te lo que ha venido a tu cabeza? Un caballo rojo. Pues esto es lo que pasa si formulamos un objetivo en negativo, nuestro cerebro entiende lo contrario y nos predispone para que así se cumpla. El objetivo anterior reformulado en positivo sería algo así: “Quiero hacer todos los días los deberes”.

Por otro lado, el hecho de formularlo en primera persona hace que se establezca un compromiso para la consecución del mismo.

 

-Deben ser realistas, alcanzables. Si el objetivo es demasiado alejado de lo que realmente se puede lograr ya antes de empezar surgirá el desamino y la frustración. Si yo me planteo ser astronauta, a las primeras de cambio abandonaré. Sin embargo si me planteo que queriendo ser astronauta, el primer paso es prepararme físicamente e intelectualmente, y fijo una meta a corto plazo de cómo voy a empezar a hacer eso, podré ir avanzando poco a poco hacia mi objetivo teniendo refuerzos positivos cada poco tiempo y notando la evolución.

 

-El avance de los objetivos en el tiempo deben poder verificarse en tiempos determinados. No se pueden poder objetivos indefinidos en el tiempo y de los que no se pueda tener un seguimiento, porque si no, no podremos saber que vamos bien encaminados y que hemos alcanzado nuestra meta. Un ejemplo de buena formulación de esto sería: “Quiero participar más activamente en los trabajos de equipo durante este mes, y para ello voy exponer al menos un trabajo de los que realicemos”.

 

-Cuando se fijan los objetivos para los alumnos es muy importante que no sean impuestos por el profesor, sino que deben ser “pactados” entre ambos si se trata de objetivos individuales o bien entre toda la clase y el profesor si son objetivos de grupo. De otra forma estos objetivos no funcionaran, por dos razones: si el alumno no sabe que es lo que se espera de él, no puede moverse hacia ello, y por otro lado no si se siente partícipe y alineado con lo que se espera de él no pondrá de su parte para lograrlo.

 

En esta forma de trabajo, al igual que en otras, los alumnos deben saber que el profesor está allí para acompañarles y ayudarles en su formación, que no es el “poli malo” que está contra ellos, si no a favor de ellos, y que trabajan juntos en la misma dirección, así se lo debemos hacer ver.

Muchas veces, sin embargo, aun teniendo bien formulado un objetivo no nos ponemos a ello porque necesitamos solucionar alguna dificultad, implementar alguna habilidad, o bien necesitamos tomar un poco de impulso. En el libro “Coaching a Escena”, que he escrito junto a Luis Dorrego y Susana Humbrías proponemos diversas dinámicas para trabajar objetivos. En el libro se recogen también más de 100 dinámicas en las que se utilizan recursos teatrales muy interesantes para abordar diversos aspectos en las clases de tutorías.

Y ahora con todo lo que sabes, ¿qué objetivos fijarías para tu clase?

2 Comentarios

(SM no se hace responsable de los comentarios realizados por los usuarios).
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  • txema 27 de Febrero de 2014

    Gran artículo. La fijación de objetivos es importante, tanto a nivel académico como personal, pero más aun es que estos objetivos sean alcanzables y realistas. Felicidades por el Blog

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