Coaching: una herramienta educativa para el profesorado

29 de Abril de 2014
2
Coaching: una herramienta educativa para el profesorado

Gema Sancho es Máster en Psicología del Coaching por la UNED, Coach ACC Certificada por ICF (International Coach Federation), licenciada en Ciencias Económicas y Empresariales, y MBA por el Instituto de Empresa.

Cuando en mis talleres de coaching con profesores les he pedido que pensaran en aquel profesor que tuvieron y que realmente marcó un antes y un después en sus vidas, y que trataran de definir aquellas cualidades y comportamientos que le hacía ser un “buen profesor”, las contestaciones siempre han girado en torno a tres grandes aspectos:

1) Sabía establecer una buena relación con los alumnos:

Te hacía sentir bien. Te daba confianza dando ejemplo (hacía lo que decía). Era educado, te respetaba. Conocía a cada uno y se interesaba por ellos. Te entendía. Estaba atento, observando a cada uno en sus diferencias. Era flexible, estaba abierto a nuevas posibilidades o a nuevas situaciones que se pudieran producir.

2) Sabía comunicarse eficazmente:

Su manera de escuchar era especial, te hacía sentir bien. Se tomaba tiempo para escuchar a cada uno. Su manera de hablar era pausada, agradable. Su tono de voz, sus gestos y expresiones contribuían a crear un buen ambiente. Se comunicaba de manera clara. Sabía poner límites y mantener el orden cuando era necesario. Era capaz de explicar diferente, con dibujos, chistes o cuentos. Te hacía pensar con sus preguntas.

3) Potenciaba el aprendizaje:

Era retador. Te hacía experimentar a través de nuevos enfoques o utilizando nuevos materiales. Además, tenía una buena formación, un buen conocimiento de su materia y un buen control del desarrollo de la clase.

¿Qué similitudes tienen estas cualidades y comportamientos de un “buen profesor” con las habilidades propias del coach?

Sin duda, las competencias o habilidades propias del coach tienen mucho que ver con estas mismas tres áreas, complementándolas significativamente.

La primera habilidad de un coach es la de establecer una buena relación con su coachee, hacer que se sienta cómodo, crear una relación de confianza a través del respeto mutuo y desde una posición de igualdad. Este último aspecto es el que más le cuesta adoptar al profesorado. Y es lógico, ya que su rol les posiciona como expertos en la materia, como adultos que quieren ayudar y enseñar a sus alumnos. No se trata de perder la autoridad o de renunciar a los propios conocimientos o experiencias sino simplemente de, en determinados momentos, estar abierto a no saberlo todo, a escuchar en profundidad y dejar que el alumno sea el protagonista de su propia historia.

Por otro lado, los profesores, como profesionales de la enseñanza, están acostumbrados a comunicarse transmitiendo de manera adecuada los conocimientos, adaptando su lenguaje al de sus alumnos, buscando nuevas formas de atraer y mantener su atención. El coaching les proporciona una herramienta más, derivada de la escucha: las preguntas. En general, desde su rol de transmisores de conocimientos y sus enormes ganas de ayudar, tienden a dar las respuestas antes que a preguntar.

Hacer que los alumnos se desarrollen a través de las preguntas, preguntas orientadas a hacerles reflexionar, a conocerse mejor, a encontrar nuevos puntos de vista, a explorar distintas opciones, a elegir libremente una de ellas y a establecer un plan para conseguirla, comprometiéndose con su ejecución, debería ser algo a lo que el profesorado debería dedicar parte de su tiempo. Quizás sea un aprendizaje más lento al principio que darles directamente la solución pero, sin duda, mucho más efectivo a largo plazo. Los chicos tienen muchas respuestas, tan sólo necesitan la pregunta adecuada.

Y esto tiene una enorme relación con la última gran cualidad de un “buen profesor”, potenciar el aprendizaje. A través del coaching, el alumno es el protagonista de su propio aprendizaje, responsabilizándose de sus decisiones y su desarrollo. El profesor le reta, con sus preguntas, haciéndole salir de su zona de confort y haciendo que vaya un poco más allá, dando pequeños pasos que le reafirmen en su desarrollo.

Desde mi punto de vista, el coaching es una fantástica herramienta para el profesorado. Por supuesto no es la única, e incluso en ocasiones no es la más adecuada. Saber distinguir cuándo, cómo y con quién aplicar las competencias propias del coach es casi tan importante o más como dominarlas adecuadamente. No por tener un fantástico martillo todo son clavos.

www.coachingparalaformacion.es

www.pon1coachentuvida.es

2 Comentarios

(SM no se hace responsable de los comentarios realizados por los usuarios).

Déjanos tu comentario

Rellena el siguiente formulario si quieres dejarnos tus comentarios. Es necesario rellenar todos los campos del formulario. Debes aceptar la política de privacidad antes de publicar. Todos los comentarios serán moderados y podrán ser eliminados si no cumplen las condiciones de publicación.

*:

*: