La educación emocional en Educación Infantil

22 de Mayo de 2014
3
La educación emocional en Educación Infantil

El aula de cualquier centro de Educación Infantil es un lugar en el que es muy frecuente encontrar situaciones en las que las emociones cobran una importancia muy relevante.

Los docentes tenemos en estas situaciones la oportunidad de obtener grandes beneficios en la formación de nuestros alumnos aprovechándonos de estos momentos para fomentar la curiosidad, el entusiasmo, dejar de lado el aburrimiento, lograr mostrarles la importancia de la perseverancia en el trabajo, reconduciendo su orgullo hacia situaciones de comunicación y empatía, y mostrándoles a manejar y a entender sensaciones como la vergüenza, la tristeza, la felicidad, etc.

Una de los primeros logros a conseguir para hacer un buen uso de las emociones en el aula es enseñarles a identificar y a expresar cómo son estas emociones. ¿Las sienten todos igual?, ¿cómo se enfrentan a ellas?, ¿deben sentirse mal por experimentarlas?, ¿tienen motivos para burlarse de aquellos que las experimentan?

Una muy buena manera de lograr enseñar a tus alumnos a expresar sus emociones es hacerles preguntas abiertas sobre ellas, dentro de un ambiente relajado y sobre todo enseñándoles que durante ese tiempo es muy importante escuchar y tratar de comprender a sus compañeros.

Pregúntales cómo se sienten, qué cambios experimentan en su cuerpo cuando se enfrentan a esas emociones o a las situaciones que las han desencadenado, cómo creen que deben reaccionar y cómo pueden evitar volver a sentirse mal ante ellas si en un futuro vuelven a presentarse.

Enséñales que no hay sensaciones buenas o malas, sino que lo positivo o lo negativo se desencadena con el comportamiento que presentan tras sentirlas. Enséñales a enfrentarse a ellas con sinceridad y con voluntad de aprender.

Enséñales que en el caso de las emociones verbalizar qué se siente es algo fundamental para aprender a sentirse bien, y que para ello tienen que sentirse cómodos hablando contigo, con sus padres o con familiares o amigos cercanos.

Es fundamental que, para verbalizar adecuadamente qué sienten les ayudes a mejorar su vocabulario y, muy importante también, es que les enseñes a razonar sus respuestas ante las preguntas que puedas realizarles.

Un buen ejercicio es leer cuentos en el aula, realizar juegos de roles en los que tengan que simular diferentes situaciones, así como realizar actividades de exploración de sus emociones y de las del grupo ante estos juegos o ante las lecturas realizadas.

Por último, es muy adecuado que tus alumnos elaboren un trabajo común en el que plasmen qué han aprendido sobre las emociones que se han trabajado, y mi recomendación es que este trabajo se exponga en el aula durante un tiempo suficiente como para volver a mostrarlo en el caso de que se presenten de nuevo situaciones conflictivas en las que las emociones que se han explorado vuelvan a tomar las riendas de la manera de sentirse de tus alumnos.

No olvides tampoco contar con la colaboración de las familias anticipándote y explicándoles qué sensaciones vas a trabajar. Una vez en sus casas será muy importante que el trabajo que has iniciado en el aula continúe y para ello necesitarás del apoyo de los padres.

3 Comentarios

(SM no se hace responsable de los comentarios realizados por los usuarios).

Déjanos tu comentario

Rellena el siguiente formulario si quieres dejarnos tus comentarios. Es necesario rellenar todos los campos del formulario. Debes aceptar la política de privacidad antes de publicar. Todos los comentarios serán moderados y podrán ser eliminados si no cumplen las condiciones de publicación.

*:

*: