La metáfora del puzle y los alumnos con Altas Capacidades

16 de Septiembre de 2014
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La metáfora del puzle y los alumnos con Altas Capacidades

Hace más de 18 años que vengo desempeñando el papel de tutor de alumnos con Altas Capacidades y han sido muchas, muchísimas, las ocasiones en las que he tenido que explicar a los padres de mis alumnos la razón por la que estos no se encuentran cómodos en sus centros de estudio y, producto de esta incomodidad, se acaban produciendo problemas como falta de atención y concentración, motivación, integración con su grupo de compañeros, que a su vez desencadenan problemas de conducta, aislamiento y en ocasiones conductas agresivas hacia o de sus compañeros, malas calificaciones, etc.

En el proceso para explicar a los padres el por qué de esta situación hace ya algunos años que utilizo la metáfora del puzle, con la cual consigo hacerles ver, desde un punto de vista amplio, los motivos que la han desencadenado y la manera para intentar solucionarla.

Imaginad que un centro educativo es, en realidad, un gran puzle. Todos y cada uno de los integrantes de la comunidad educativa somos una pieza de ese puzle, y la tarea de la administración, de inspección educativa, de la dirección del centro, de los equipos psicopedagógicos y de los docentes es conseguir que el puzle sea perfecto, que todas las piezas se integren perfectamente y que el resultado final tenga armonía.

En el proceso para armar este puzle se han establecido procedimientos por los que, en caso de que se produzca algún problema, el puzle sea lo suficientemente modulable como para cambiar de forma y conseguir así que las piezas encajen a la perfección o al menos de la mejor manera posible. Esto es así al menos sobre el papel y con la Ley en la mano, pero todos sabemos que en muchas ocasiones cuando hay un problema no siempre se produce la integración de la mejor manera posible.

A continuación siempre explico a los padres la curva de Gauss, en la que pueden ver de una manera muy sencilla cómo se distribuye la población de un determinado grupo de edad con respecto a su capacidad intelectual, y en la que se aprecia rápidamente que hay un gran grupo central, al que podemos denominar de personas “normales” o personas sin problemas, que son los que se encuentran entre los percentiles de cociente intelectual del 71 al 129.

A su derecha hay un grupo, que son los que tienen un CI igual o inferior a 70, que son los que denominamos alumnos con baja capacidad cognitiva. Este grupo representa aproximadamente al 2,1% de la población.

A la izquierda del grupo de los “normales” se encuentra aquel que forman los alumnos con un CI igual o superior a 130, y que son considerados alumnos con Altas Capacidades, y que a su vez también conforman aproximadamente el 2,1 % de la población total.

Campana de Gauss de distribución de CI de acuerdo a grupos de edad. Imagen tomada de http://info-tea.blogspot.com.es/2011/12/conociendo-el-retraso-mental-o.html

Campana de Gauss de distribución de CI de acuerdo a grupos de edad. Imagen tomada de http://info-tea.blogspot.com.es/2011/12/conociendo-el-retraso-mental-o.html

Pensemos ahora en la situación que suele producirse con los alumnos que están por debajo de la media, siempre partiendo de la premisa de que mi opinión es que estos alumnos deben recibir siempre la mejor atención posible y el refuerzo más adecuado a sus posibilidades. En el caso de estos alumnos cuando uno llega a la escuela esta tiene la capacidad de reconfigurarse para que esta nueva pieza del puzle encuentre su lugar, se acomode a él, y reciba la atención que merece.

Pensemos a continuación en los alumnos con Altas Capacidades. Cuando uno de estos llega a una escuela o es detectado a mitad de curso gracias al gabinete psicopedagógico, lo más normal es que en la mayoría de las ocasiones no se desencadenen los mismos mecanismos que permiten que el puzle se reconfigure de acuerdo a los mecanismos que hemos comentado en el párrafo anterior. Estos alumnos, además, son considerados problemáticos por diversas razones, como por ejemplo: levantan mucho la mano, son contestones, no juegan con sus compañeros ni tienen sus mismos intereses, su lenguaje es mucho más avanzado que el de otros alumnos con su misma edad, llegan a corregir errores del docente ante la clase, dedican parte del tiempo en clase a leer porque se aburren, etc.

¿Qué le pide la escuela a estas piezas del puzle? Es el único caso en el que se pide a estos alumnos que reconfiguren su propia personalidad, sus intereses, su comportamiento, para adaptarse al gran grupo. Estas piezas (por seguir con la metáfora) empiezan en un primer momento a buscar su lugar dentro del puzle, intentan adaptarse y esperan que les ayuden a integrarse, y cuando encuentran que no existe una posición para ellas, y que la escuela no se reconfigura para ayudarles a conseguirlo, entonces desisten llegando a ocurrir en muchas ocasiones que estos alumnos llegan a darse situaciones de fracaso escolar, algo muy habitual en este grupo, del que en un principio lo que habría que esperar es lo contrario.

Pues bien, esta es la realidad actual de un montón de niños en nuestras escuelas. Piénsalo: si partimos de las estadísticas del Ministerio de Educación, el curso 2013-14 se han escolarizado en España 8.087.347 alumnos. Eso significa que aproximadamente hay 172.260 alumnos con Altas Capacidades a los que no estamos facilitando la atención que necesitan y que por Ley deberían estar recibiendo. Demasiado talento desperdiciado, ¿no te parece?

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