Transferencia positiva de aprendizaje

18 de septiembre de 2014
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Transferencia positiva de aprendizaje

¿Qué es la transferencia positiva de aprendizaje?, ¿cómo podemos aprovecharnos de ella en el aula?

Imagina la siguiente situación: quieres aprender un nuevo idioma y te animas a iniciar tus estudios en una escuela de idiomas. Al principio, cuando la curva de aprendizaje está más acentuada, es muy posible que todos los estudiantes vayáis a un ritmo bastante acelerado y muy parecido. Sin embargo, llega un momento en el que muchos comienzan a estancarse, ahora aprender es más complicado, los nuevos conocimientos ya no se adquieren a la misma velocidad y, de alguna manera, parece que progresar se ha vuelto mucho más complicado para la mayoría de la clase.

Al mismo tiempo hay algunos estudiantes que, por alguna razón, parece que no sienten la misma dificultad y siguen aprendiendo a un ritmo más acelerado que el resto. ¿Por qué ocurre esto? Una muy posible respuesta puede ser que estos estudiantes ya habían estudiado previamente otro idioma y, de esa manera, están transfiriendo parte del aprendizaje que adquirieron durante el estudio del idioma anterior a esta nueva etapa. Sencillamente, su cerebro está preparado para la tarea que está realizando y, de esa manera, es capaz de aprender de una manera más eficaz que el de aquellos estudiantes que se enfrentan al estudio de un nuevo idioma por primera vez.

La transferencia positiva de aprendizaje se da todos los días en las aulas, y es algo a lo que posiblemente estamos tan acostumbrados los docentes que no le prestamos la atención que debiera. Es más, en parte podemos decir que cualquier programación curricular que se precie se basa en ella para establecer los conocimientos que los alumnos van a adquirir y el ritmo al que se van a impartir en el aula.

Pongamos por ejemplo el caso de los números. Si queremos enseñar a nuestros alumnos de Infantil a leer la hora del reloj primero debemos enseñarles los números. Es tan sencillo como esto ya que, ¿imagináis el tener que enseñar a un alumno a aprender a leer la hora sin antes saber los números? Se podría hacer, pero el ritmo sería mucho más lento y el resultado, sin duda alguna, sería mucho menos beneficioso para los alumnos.

La transferencia positiva del aprendizaje se basa en la idea de conocer qué porcentaje de conocimientos se comparten entre dos contenidos diferentes, para hacer uso del mismo a la hora de iniciar el aprendizaje de algo nuevo a partir de un contenido previamente aprendido y que, en apariencia para el alumno, puede no tener ninguna relación:

conocimientos_comunes
Un buen ejemplo de transferencia positiva de aprendizaje se da en el caso de las TIC y de la música. Imaginemos el caso de un alumno que ha recibido clases de piano y que, por lo tanto, ha sido entrenado en la coordinación vista-tacto y en las habilidades motoras que esta coordinación requiere.

Si este alumno necesita aprender a utilizar un teclado para escribir en el ordenador, le será más fácil hacerlo que a otros alumnos que previamente no hayan recibido previamente ese entrenamiento. Este ejemplo, a viceversa, sería igualmente válido.

Se puede dar también el caso contrario, que es lo que llamamos Transferencia negativa del aprendizaje. En este caso el efecto que se produce es una imposibilidad o una dificultad añadida para adquirir un nuevo conocimiento o habilidad cuando se parte de un conocimiento previo que no está relacionado de manera correcta con el nuevo que se quiere aprender. En las aulas es lo que se ha recibido de manera habitual la denominación de vicio educativo, y es un gran inconveniente tanto para el aprendizaje de los alumnos como para el trabajo del docente.

Pongamos como ejemplo un niño que recibe en casa formación para aprender a contar y le enseñan a hacerlo haciendo uso de los dedos. Es posible que en un principio pueda parecer una ventaja, pero dentro del aula, cuando el profesor le enseña a contar de una manera diferente, el niño va a intentar hacer uso del conocimiento que ya tenía para resolver los problemas que le presente el profesor. En estos casos, la tarea del docente es más complicada porque primero tiene que reeducar o reentrenar al niño para eliminar la posibilidad de que haga uso de esos conocimientos previos, para a continuación enseñarle a hacerlo de manera correcta.

Otro ejemplo de transferencia negativa del aprendizaje se da muy habitualmente en la educación física. Si un alumno está acostumbrado a hacer un movimiento de una manera determinada (imaginemos por ejemplo a coger una raqueta en el caso de que practique el tenis), le será más complicado acostumbrarse a hacerlo de otra manera aún cuando se presupone que hay una gran parte de conocimientos ya adquiridos y comunes entre ambos deportes. Si este alumno empieza a aprender a jugar al badminton, en este caso le podrá costar más aprender a manejar correctamente la raqueta si hace un uso excesivo de los conocimientos previos que tenía, evitando así que pueda aprender a hacerlo de manera correcta.

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