El aprendizaje y las emociones

25 de Noviembre de 2014
0
El aprendizaje y las emociones

Almudena de Andrés es Master en Intervención Psicológica por la Universidad de Valencia (ADEIT), diplomada en Hipnosis ericksoniana y Coaching, posee estudios de PNL (Programación Neurolingüística) con DBM, Inteligencia Emocional; y es coautora del libro “Coaching a Escena”.

Desde que nacemos empezamos a emocionarnos, es decir, a sentir emociones. Sin ellas no podemos vivir. Y desde que nacemos hasta que morimos nos encontramos en un proceso de continuo aprendizaje. Así que todo aprendizaje siempre va ligado a las emociones.

Está comprobado que desarrollarnos en un clima emocional positivo favorece el aprendizaje, y mejora los procesos de memoria y creatividad. Y para poder crear un buen clima de trabajo en las aulas debemos empezar por nosotros mismos. Por dos razones, porque mejorará nuestra vida y porque ayudará a los alumnos a estar más motivados y centrados en lo que están haciendo. Además de aportarnos y aportales una herramienta fundamental en su vida.

Pero, ¿somos nosotros capaces de reconocer las emociones que estamos sintiendo? Te invito a que te pares un momento y tomes conciencia de cómo te sientes en este preciso momento. Tal vez puedas sentir tristeza, alegría, enfado, sorpresa o asco. O tal vez lo que sientas sea una combinación de estas emociones.

Curiosamente, en los cursos de Primaria sí se trabajan las emociones. Sin embargo en Secundaria, y mucho menos en Bachillerato; las emociones parece que dejan te tener importancia. Sin embargo es en estas etapas cuando la gestión de las emociones fundamental para ayudar a los alumnos transitar de manera eficaz los cambios en los que se hallan inmersos.

A continuación os propongo un sencillo ejercicio para tomar conciencia de lo que estamos sintiendo y gestionar lo que sentimos.

  • Párate un momento, y toma conciencia de qué estás sintiendo. Tal vez pueda ser una mezcla de varias emociones.
  • Después sitúala en una parte de tu cuerpo, ¿la podría colocar en la cabeza? ¿en el pecho? ¿en la mano? Y lleva tu atención a esa parte del cuerpo, y lleva tu respiración a esa parte del cuerpo.
  • ¿Puedes darle una forma a esa emoción? ¿Es una esfera? ¿Un cubo? ¿Una nube?
  • Con la imaginación, coge esa emoción entre tus manos y pregúntale qué te está enseñando. ¿Qué cosas puedes aprender de esta emoción y de esta situación?
  • A continuación, pregúntate qué puedes hacer para que eso que estás sintiendo se convierta en algo positivo (si es que no te gusta lo que estas sintiendo). ¿Cuántas opciones más tienes?
  • Finalmente, agradece esa emoción lo que te está mostrando y despídete de ella hasta otro momento.

Este ejercicio, que no debe llevar mucho tiempo, ayuda a tomar conciencia de lo que se está sintiendo, ayuda a asumir la responsabilidad de lo que somos y a hacer algo útil con ello.

¿Te atreves a probarlo? Comparte tu experiencia con nosotros.

Mi blog: www.almudenadeandres.es

Déjanos tu comentario

Rellena el siguiente formulario si quieres dejarnos tus comentarios. Es necesario rellenar todos los campos del formulario. Debes aceptar la política de privacidad antes de publicar. Todos los comentarios serán moderados y podrán ser eliminados si no cumplen las condiciones de publicación.

*:

*: