Enseñar preguntando

24 de febrero de 2015
3
Enseñar preguntando

Almudena de Andrés es Master en Intervención Psicológica por la Universidad de Valencia (ADEIT), diplomada en Hipnosis ericksoniana y Coaching, posee estudios de PNL (Programación Neurolingüística) con DBM, Inteligencia Emocional; y es coautora del libro “Coaching a Escena”.

Cuando nos encontramos ante un alumno con el objetivo de que adquiera un conocimiento puede aparecer la tentación de darle una “clase magistral” que muestre nuestra amplia formación. Sin embargo, ¿es así como se consigue que el aprendizaje sea eficaz?

Piensa por un momento en tu experiencia personal, ¿cuáles han sido tus aprendizajes más significativos? ¿Aquellos que te han sido dados, impuestos, o aquellos que han  surgido de la curiosidad y de una motivación especial?

Las preguntas, unas buenas preguntas, son las que abren la puerta de la curiosidad y de los nuevos aprendizajes. Las preguntas estimulan los procesos de pensamiento y los alumnos dejan de ser espectadores pasando a tomar una actitud activa.

Las preguntas también estimulan la creatividad. En aquellas preguntas cuya respuesta implique un proceso de pensamiento, como pueden las matemáticas, las posibilidades de respuestas son infinitas.

Además, enseñar a través de preguntas hace que el aprendizaje se integre en el pensamiento de forma más eficaz.

Así puede ser interesante que demos una vuelta a la forma de los contenidos, en esta línea:

Para resolver una ecuación hay que agrupar los términos en x… ¿Cómo crees que se podría resolver este misterio? ¿Qué se te ocurre? Una opción podría ser está…, pero, ¿se te ocurre alguna otra forma?
El determinante de una frase es este. ¿Cuál es el determinante de esta oración? ¿Cómo lo sabes? ¿Qué es un determinante? ¿Para qué sirve un determinante?
Los animales se pueden clasificar en cinco Reinos que son… ¿Cómo se te ocurre que se pueden clasificar los siguientes animales? ¿Se podrían clasificar en cinco grupos como  estos? ¿Qué otras formas de agruparlos se te ocurren?

Y si a esto le añadimos una dirección, un sentido a lo que se va a explicar, el grado de interés aumentará notablemente.

Porque no es lo mismo que te digan: “Hoy vamos a aprender a calcular el porcentaje de una cantidad”, que  “Hoy vamos a aprender a calcular el porcentaje, de manera que cuando vayáis a comprar en rebajas podáis saber el dinero que os vais a ahorrar.”

Otro ejemplo en esta línea sería: “Hoy vamos a aprender los ríos de España”, que “¿Habéis estado alguna vez en Aranjuez o en Zaragoza? Sabéis que por cada una de estas ciudades pasan dos de los ríos más importantes de España? ¿Crees que es casualidad? ¿Por qué crees que hay ríos grandes en ciudades grandes? ¿O tal vez es al revés? Tal vez, se construyeron allí las ciudades porque pasaban ríos grandes. Vamos a ver por dónde pasan los ríos de España y a ver si al final somos capaces de contestar a esta pregunta.

Ante este tipo de planteamientos, que ya utilizaba Platón en su día, activa el interés, los procesos de pensamiento y el aprendizaje se integra de manera eficaz, porque hay dirección, un incentivo que hace que aprender ese contenido tenga una razón de ser, más allá del de aprobar un examen y cumplir con el curriculum.

Te invito ir incorporar estos pequeños cambios en tu clase y contarnos tu experiencia.

Blog personal de Almudena de Andrés: www.almudenadeandres.es

3 Comentarios

(SM no se hace responsable de los comentarios realizados por los usuarios).

Déjanos tu comentario

Rellena el siguiente formulario si quieres dejarnos tus comentarios. Es necesario rellenar todos los campos del formulario. Debes aceptar la política de privacidad antes de publicar. Todos los comentarios serán moderados y podrán ser eliminados si no cumplen las condiciones de publicación.

*:

*: