La neurodidáctica como vía para la exploración de los talentos humanos

21 de Abril de 2015
3
La neurodidáctica como vía para la exploración de los talentos humanos

Aldo Ocampo González[1]

1. LOS APORTES DE LA INVESTIGACIÓN NEUROCIENTÍFICA Y LA EXPLORACIÓN DE CEREBRO NEURODIVERSO

¿Qué ideas nos permiten acceder a una comprensión directa entre cerebro y educación?, el estudio del cerebro humano ha revolucionado las ciencias de la educación en todos sus campos. No obstante, hoy atendemos a un auge de la palabra neuro, al parecer no sólo esta partícula tendría aplicaciones en las ciencias de educación sino que se estaría diversificando a otros dominios del saber, tales como: la economía, el marketing, la estética, entre otros.

Antes de comenzar es importante señalar que nuestro cerebro humano trabaja a partir de dos dimensiones de gran importancia para consolidar aprendizajes efectivos y significativos, estos son: a) la dimensión de dominio y b) la dimensión de modularidad.

Para entender ambas dimensiones debemos resignificar nuestras concepciones previas sobre la forma en que el cerebro y sus estructuras participantes ordenan la información. Los planteamientos actuales sobre el funcionamiento del cerebro humano en situaciones de aprendizaje se oponen al localizacionismo que determina, fragmenta y divide la integración hemisférica. Mientras que la comprensión actual sobre su funcionamiento apuesta por una integración holística e interconectada en el desarrollo de una actividad.

La importancia de la dimensión de dominio y modularidad, nos permiten comprender la relación entre cerebro e inteligencia. Desde los estudios sobre neurociencia y neuropsicología se entiende que la inteligencia es única. Sin embargo, la teoría de las inteligencias desarrollada por Gardner permitir desarrollar un marco explicativo para gestionar el diseño de estrategias pedagógicas ajustadas a la neurodiversidad cada cerebro de nuestros estudiantes.

La dimensión de módulos o modularidad es entendida como un sistema de conexiones localizadas en diferentes áreas del cerebro que se activan a través de redes neuronales distintas. La modularidad está relacionada con la naturaleza de la información que el cerebro procesa. Aquí su vínculo con la teoría de las inteligencias múltiples.

La teoría de las inteligencias múltiples (IM) queda vinculada con la dimensión de dominio y modularidad a través de mecanismos de localización y especialización cerebral. A través de esta teoría se pluraliza el concepto de inteligencia. Es de gran relevancia comprender que nuestro órgano cerebral actúa desde un todo integrado que a través del lóbulo frontal facilita la coordinación de este con sus demás estructuras por medio de las funciones ejecutivas.

¿Qué son las funciones ejecutivas?, ¿Qué aportan en la gestión de respuestas educativas más oportunas?, en gran parte de la literatura científica internacional y especializada en este tema, las funciones ejecutivas son aquellas que nos ayudan a organizar la información y regulan nuestra actividad cerebral. También suelen ser descritas como funciones cognitivas de orden superior que nos permiten el logro de determinados objetivos a través de un diseño lógico y planificado (Meléndez, 2011).

[…] dichas funciones además dependen de los sistemas de atención y memoria, a lo que Punset (2007) agrega que los investigadores del tema también están de acuerdo en definirlas como el conjunto de las capacidades que hacen que el pensamiento se transforme en las diversas acciones requeridas para funcionar de forma organizada, flexible, y eficaz, encargándose de adaptar al individuo a diferentes situaciones y de permitirle la solución de problemas de manera exitosa y aceptable (Meléndez, 2011:6).

 

Es importante recalcar que sí nuestro cerebro es flexible, dinámico y se adapta constantemente a las diversas situaciones y escenarios a los que nos enfrentamos, qué sentido tiene la actual organización jerárquica de materias que plantea la normativa vigente en diseño y desarrollo curricular. Uno de los grandes desafíos que Perkins (2006) identifica para la educación del siglo XXI es que los estudiantes aprendan a utilizar flexiblemente aquello que saben. Este desafío implica superar la simplicidad de implica adiestrar la mente y avanzar hacia una pedagogía de la complejidad que nos permita educar la mente. A la base de todos estos procesos se haya la capacidad de plasticidad cerebral.

Una pedagogía de la complejidad entenderá la necesidad de aprender a gestionar respuestas que permitan potenciar la integración de todas las funciones mentales superiores a través de los dominios específicos de los tres cerebros: a) cerebro emocional, b) cerebro cognitivo y c) cerebro ejecutivo.

Fores (2008), esta comprensión resulta clave para potenciar y diversificar los escenarios educativos, pues argumenta que la madurez no llega hasta los veinte o treinta años en los seres humanos y es un patrón que depende de cada organismo. Para esta investigadora británica un período crucial para entender el desarrollo cerebral es la “adolescencia”, es durante este tiempo que nuestro cerebro experimental una situación de crisis y de transición que tradicionalmente era explicada por los repentinos cambios hormonales. La investigación neurocientífica actual ha desmitificado esta situación y ha enfatizado en que la adolescencia es uno de los períodos de mayores cambios drásticos que experimenta nuestro órgano cerebral. Es durante este momento que se producen una extraordinaria poda neural. La asociación de neuronas se define durante los primeros 15 años y es hasta esta edad que se puede conformar el diagrama de células nuevas (Friedrich y Gerhard, 2003).

El cerebro adolescente según María Montessori (1934) puede ser comprendido si consideramos dos ejes claves para su desarrollo armónico como son: a) los procesos neurológicos de cada etapa en desarrollo y b) los valores intrínsecos del ser humano (Landívar, 2013). Al respecto enfatiza en que

[…] es deber de la educación realzar el valor del joven y ayudarlo a comprender el mundo que le toco vivir. Todas las particularidades negativas con que se asocia la adolescencia no son exclusivas de este periodo del desarrollo, podemos ver los mismos comportamientos en adultos. Por lo tanto, es urgente indagar en la semilla que germina tales comportamientos y cuestionar el tipo de abono que la sociedad les ofrece a los jóvenes (Landívar, 2013:81).

 

Todas estas ideas quedan resumidas en el siguiente esquema. En él se da cuenta de que el carácter de las propuestas educativas de hoy y sus énfasis se oponen diametralmente a lo que nuestros cerebros necesitan.

2. LOS APORTES DE LA ANTROPOSOFÍA EN LA EXPLORACIÓN DE NUESTRA NATURALEZA HUMANA

¿Qué aporta la antroposofía a esta discusión?, uno de las grandes comprensiones que esta mirada aporta al entendimiento de respuestas educativas más centradas en la capacidad de ser persona a lo largo de todo el proceso educativo. Esta corriente según se “constituye como una ciencia espiritual que ofrece una concepción práctica del mundo que abarque la naturaleza esencial del ser humano” (Steiner, 1917:5). A esto agrega que esta ciencia de lo espiritual puede ser una de las vías alternativas para comprender los problemas actuales anidados en nuestra sociedad y construir de este modo al fomento del bienestar de la persona en todos sus campos, contextos y dimensiones.

La antroposofía se vincula directamente con los aportes de la neurociencia, la neuropsicología, la neurofisiología y la neuroanatomía pues intenta darnos una comprensión profunda sobre los misterios de la vida, a través de estrategias de humanización y concientización de nuestro ser. El estudio del cerebro humano es hoy uno de los enigmas más fascinantes del nuevo milenio, no sólo porque estamos descubriendo y descubriéndonos en nuevas dimensiones que van más allá de lo de-ontológico, sino que nos está llamando la atención para explorar las profundidades más sutiles de nuestra naturaleza y disponer de ellas al interior del proceso educativo.

De modo que, “la profunda exploración antroposófica habrá de suministrar los medios más fecundos y más prácticos para la solución de las cuestiones vitales más importantes de la actualidad” (Steiner, 1917:7). Todo ello, implica sin dudas que como educadores sean capaces de explorar e integrar en nuestras experiencias pedagógicas la naturaleza del niño, joven y adulto y su naturaleza en vías de desarrollo.

¿Cómo accedemos los educadores a la comprensión de la naturaleza del niño, joven y adulto?, según Steiner esta pregunta resulta clave en este documento, puesto que nos invita a situar la reflexión más allá de lo que percibimos a través de una percepción sensoria lo que implica volcar nuestra mirada hacia lo oculto del ser humano.

Para la exploración de lo oculto en el ser humano, la antroposofía a través de la conferencia de Rudolf Steiner titulada: “La educación del niño desde el punto de vista de la antroposofía”, nos explica que todos los seres humanos estamos constituidos por:

a)      Un cuerpo físico: dimensión integrada por las mismas leyes que rigen a toda la vida material. Corresponden a las características que rigen todo el reino mineral.

b)      Un cuerpo biofórico o etérico: corresponde a la estructura energética de nuestro ser.

c)      Un cuerpo sensible o astral: este nivel está caracterizado por la sensación, Steiner nos explica que lo que caracteriza la sensación es el estímulo del interior, aquello que nos produce la sensación. Es el vehículo de la vida emotiva y por el movimiento interno de cada persona. Es la relación hombre-espíritu.

3. DE LA NEURODIVERSIDAD A LA NEURODIDÁCTICA

El auge de la palabra neuro ha permitido la diversificación de este campo de estudio. El interés por el estudio del cerebro humano muestra una evolución paulatina desde los aportes de la neurología avanzando hacia una mirada más humanizadora aportada por la neurociencia. Es importante reconocer que gracias a los aportes de la neurociencia la educación ha reorientado su desarrollo hacia la búsqueda de caminos que permitan comprender a nuestros estudiantes como personas.

El enriquecimiento transdisciplinario de la neurociencia a la educación, para permitido el surgimiento de nuevas corrientes como la neurodiversidad y la neurodidáctica. En estricto rigor el concepto de neurodidáctica es más antiguo que el de neurodiversidad. El concepto de neurodidáctica aparece por primera vez en la literatura científica a través de un artículo publicado por Gerhard Friedrich y Gerhard Preiss en 1988 en una revista alemana de neurología. Su propósito es entender de qué manera podemos optimizar los procesos de aprendizaje para potenciar el funcionamiento del cerebro en terminadas áreas y estructuras. Una de las interrogantes de mayor peso que permitió el surgimiento de esta modalidad fue: ¿bajo qué condiciones se modifica el cerebro al aprender? Esta corriente explica que las emociones y su conexión con el cerebro cognitivo, emocional y ejecutivo se definen como un turboaprendizaje, elemento central de en la consolidación de aprendizajes significativos.

La neurodidáctica se relaciona con la neurobiología, pues es a través de ella que podemos repensar el fundamento científico que la didáctica en la actualidad debe adoptar como marco de referencia. La neurodidáctica nos ayuda como educadores a entender como maximizar el desarrollo cerebral de cada uno de nuestros estudiantes. Para el desarrollo de estrategias de neurodidáctica en cualquiera de los sectores de aprendizaje o asignaturas debemos comenzar por comprender que “la corteza cerebral se ocupa de también de aprender de los estímulos exteriores, sobre todo cuando se relacionan con él mismo” (Friedrich y Preiss, 2003:42). Su gran aporte según Cuesta (2009) es hacer que los jóvenes aprendan en consonancia con sus dotes y talentos.

A esto agregan que el principal objetivo de la neurodidáctica es

[…] hacer que los infantes aprendan en consonancia con sus dotes y talentos”17. Agregan que no debería ser el plan de estudios el que decida qué hacer, porque se sabe que no se nace con las mismas condiciones previas al aprendizaje. Se sabe que las condiciones cognitivas previas están genéticamente dadas sólo en potencia, y que se desarrollan en una interacción con el entorno, es decir por el aprendizaje. Cada niño posee su propio repertorio de posibilidades de desarrollo, tiene sus talentos peculiares, pero también sus limitaciones (Friedrich y Preiss, 2003:45).

 

El concepto de neurodiversidad es un concepto relativamente nuevo. Aparece en la literatura científica hace un poco más de diez años como resultado de un movimiento de personas diagnosticadas con TEA que buscaban ser consideradas diferentes pero no discapacitados. En términos teóricos esta afirmación no permite esclarecer el concepto, pues a la idea de los diferentes demarca y asume un patrón de anormalidad donde se incluyó por muchos años a las personas en situación de discapacidad.

Los planteamientos de la neurodiversidad defienden la idea de comprender que todos los cerebros de todos los seres humanos son diferentes y poseen un desempeño y funcionamiento también diferente. Sin duda este planteamiento está rescatando y resignificando el valor de la diversidad como propiedad inherente a lo humano. Al respecto podemos

[…] Judy Singer, la defensora del autismo, neurodiversidad es, sencillamente, la palabra adecuada utilizada en el momento adecuado para dar cuenta de las recientes evidencias que, la ciencia del cerebro, la psicología evolutiva y otros campos, sugieren que entre los daños y las disfunciones presentes en los cerebros de personas diagnosticadas con trastornos de salud mental pueden observar destellos brillantes, deslumbrantes, de promesas y posibilidades sobre sus capacidades (Armstrong, 2012:10).

 

A esto se agrega que

[…] necesitamos un nuevo campo de neurodiversidad que conciba los cerebros humanos como entidades biológicas que son, y que sea capaz de apreciar las enormes diferencias naturales que existen entre un cerebro y otro relativo a sociabilidad, aprendizaje, atención, estado de ánimo y otras importantes funciones mentales (Armstrong, 2012:16).

 

De modo que

[…] mucha de la investigación en la neurociencia cognoscitiva se ha dirigido a entender o atender las patologías relacionadas con el cerebro. Según esto, una ciencia adecuada del aprendizaje considera los factores emocionales y sociales además de los cognoscitivos (Peralta, 2007:6).

 

¿Qué significa realmente la idea de neurodiversidad?, en la actualidad podemos revisar múltiples documentos nacionales e internacionales para clarificar este concepto y en gran parte, ninguno de ellos mostrará claridad al respecto. La primera vez que apreció el concepto neurodiversidad fue en 1998 en un artículo de Blume donde explica que esta idea podía ser extendida a todo el entendimiento de la raza humana. En 1999 Singer publica un libro donde uno de sus capítulos explicaba la relación de la neurodiversidad con la diversidad neurológica de los seres humanos. En este capítulo la autora intenta vincular los aportes del modelo social de la discapacidad propuestos por Oliver y Barnes para comprender de qué manera podríamos gestionar respuestas más pertinentes a aquellos grupos con un funcionamiento neurológicamente diferente. En la actualidad el planteamiento teórico sobre la neurodiversidad constituye una vía para comprender más profundamente las variaciones de nuestros cerebros como parte de una inscripción que devela los secretos de cada ser humano. La neurodiversidad reafirma la idea de que nuestro cerebro no termina nunca de aprender.

A modo de síntesis podemos señalar:

  • Apostar por una pedagogía de los talentos humanos: diferenciar entre talentos e inteligencias
  • Asumir los dones de nuestros estudiantes y los desafíos de educar cerebros más complejos y avanzados
  • Aprender a reconocer las múltiples inteligencias en el aula
  • Convertir los hallazgos de investigación en políticas públicas y promover un concepto de niños, joven y adulto en potencia
  • Comprender que las propuestas educativas y sus trasfondos deben ser modificadas, es decir, que el carácter de las propuestas actuales en su mayoría son diametralmente opuestas a lo que nuestros cerebros necesitan
  • Entregar una educación más cerca a los desafíos del ser humano implica reconocer las oportunidades y tensiones a las que nos enfrenta el cerebro infantil y el cerebro adolescente
  • Considerar, integrar y saber reconocer de qué manera integramos en nuestro repertorio didáctico experiencias cristalizantes y experiencias paralizantes
  • Las prácticas educativas deben permitir la alfabetización emocional, la integración del movimiento en lo cultural y la capacidad tridimensional del ser humano como factor reductor de las dificultades del aprendizaje
  • Entender que la comprensión implica un proceso de integración final y que no es como Bloom y Anderson explican un proceso intermedio sino que de consolidación de todo aquello que hemos recibido. Implica actuar flexiblemente a partir de lo que cada uno sabe
  • El diseño de toda experiencia de aprendizaje debe imprimir accesibilidad a través de la integración/gestión de los tres neurotransmisores implicados en el proceso de aprender como son: a) la dopamina (encargada de dar el impulso), b) la norepinefrina (encargada de situar la motivación) y c) la serotonina (encargada de activar la sensación de paz o realización una vez concluida la tarea)
  • Para potenciar los requerimientos del cerebro emocional debemos dotar de coherencia el proceso formativo y las evaluaciones
  • Algunos elementos claves para transitar desde una actividad de aprendizaje difícil/poco placentera a una actividad placentera y que genere goce debemos considerar la integración en nuestro repertorio didáctico los siguientes elementos: a) fiso-placeres, b) socio-placeres, c) psico-placeres y d) ideo-placeres
  • Las emociones son fijadores de memorias, las que se relacionan directamente con: a) adrenalina (neurotransmisor no tan positivo que genera tensión, estrés circunstancial y excitación) y b) dopamina (neurotransmisor positivo pues despierta el deseo, el interés, la motivación y la curiosidad)
  • Los educadores debemos saber evaluar las inteligencias múltiples en función de nuestro cerebro ejecutivo
  • La creatividad implica: fluidez, rapidez, flexibilidad y originalidad
  • Toda experiencia de aprendizaje debe generar un CEREBRO SEGURO, IMAGINATIVO, CREATIVO que en LIBERTAD opta por aquellos que va estudiar/aprender

[1] Chileno. Director del Núcleo de Investigación en Fácil Lectura y Educación Inclusiva, Chile. Académico de la Universidad Los Leones, Universidad de Playa Ancha (Valparaíso) e I.P.P. Candidato a Doctor en Ciencias de la Educación por la Universidad de Granada, España. Conferencista por invitación en Congresos en México, Brasil, Argentina y Chile. E-mail:aldo.ocampo.gonzalez@gmail.com

 

 

 

3 Comentarios

(SM no se hace responsable de los comentarios realizados por los usuarios).

Déjanos tu comentario

Rellena el siguiente formulario si quieres dejarnos tus comentarios. Es necesario rellenar todos los campos del formulario. Debes aceptar la política de privacidad antes de publicar. Todos los comentarios serán moderados y podrán ser eliminados si no cumplen las condiciones de publicación.

*:

*: