¿Qué hacer ante…? El niño que se bloquea en los exámenes

23 de abril de 2015
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¿Qué hacer ante…? El niño que se bloquea en los exámenes

El niño que se bloquea en los exámenes

El caso

Isabel tiene ocho años y es una excelente alumna de 2º curso de Primaria. Está muy atenta en clase y siempre hace los deberes en su casa. Posee un vocabulario muy por encima de la media de su clase y una base magnífica en casi todas las asignaturas.

Sin embargo, Isabel no rinde prácticamente nada cuando sus profesores le plantean una prueba escrita u oral sobre un tema dado.

La verdad es que, luego, cuando con tranquilidad se le hacen las mismas preguntas, siempre se las sabe. Pero en el examen no contesta casi nada de lo que sabía.

El claustro de profesores ha considerado oportuno ir acostumbrando a los niños a una serie de ejercicios que les exigen responsabilizarse con una tarea.

De momento, el problema de Isabel no es muy grave, piensan los profesores, pero a todos les gustaría que se pusiera menos nerviosa en las pruebas y rindiera más.

¿Qué podemos hacer?

El miedo a los exámenes es normal. Lo que no es normal es que sistemáticamente el rendimiento en el examen sea malo.

Todos nos ponemos nerviosos ante los exámenes. De hecho, un cierto nerviosismo hace que nuestro rendimiento aumente. Sin embargo, una ansiedad exagerada es la razón principal por la que muchos niños presentan un rendimiento bajo en los exámenes.

Aunque Isabel sólo tiene 7 años, es conveniente que para disminuir su ansiedad ante la situación de examen hagamos pequeñas pruebas en clase y le propongamos otras para casa. Hay que asegurarse, eso sí, de que al principio las pruebas sean lo suficientemente fáciles para que pueda tener éxito. Cuando se sienta segura iremos incrementando progresivamente la dificultad de las pruebas.

Podemos, asimismo, entrenar a Isabel para que practique la relajación mientras se imagina en el aula de exámenes haciendo una prueba.

También, poco a poco, hay que ir enseñándole a distribuir el tiempo durante la realización de las pruebas. Le haremos ver que es mejor intentar responder a todas las preguntas del examen que desarrollar muy bien sólo una o dos. Le aconsejaremos que controle el tiempo con frecuencia. Practicaremos con ella la lectura de los enunciados.

Ese tiempo es crucial para el éxito en el examen. Si no sabe contestar o no entiende una pregunta, le enseñaremos a mantener la calma y pasar a la siguiente aplicando las técnicas de relajación que hemos practicado con ella.

El niño paralizado por la ansiedad

El caso

Marta tiene seis años y hasta hace unos meses era una niña alegre y tranquila, aunque siempre ha sido algo tímida.

Últimamente, sus profesores han advertido que ha cambiado.

Toda su antigua energía y alegría se ha esfumado. Parece triste y muestra una gran resistencia a emprender cualquier actividad nueva. Llora en clase con frecuencia y, a menudo, sin un motivo aparente.

Tiene problemas de adaptación: le cuesta relacionarse con sus compañeros y, en varias ocasiones, se han metido con ella porque lleva gafas para mejorar su visión. Se ha convertido en una niña solitaria que evita a sus compañeros de clase y se resiste a tener nuevos amigos. En general, es una niña muy dócil e inteligente, aunque a menudo se despista y comete errores absurdos en los controles por ser demasiado impulsiva.

Su tutora está preocupada porque, además, se enfada por cualquier cosa y porque sus llantos en la clase son cada vez más frecuentes.

¿Qué podemos hacer?

Nos encontramos ante un caso típico de ansiedad. La ansiedad no es una enfermedad, sino una reacción natural del organismo que ocurre de forma inapropiada. Si Marta está de mal humor o irritable, debe encontrarse con que los demás le enviamos ideas positivas pero no nos burlaremos ni ignoraremos sus argumentos.

La niña debe ver que la escuchamos positivamente, es decir, que escuchamos con los ojos además de con los oídos.

Por otra parte, favoreceremos en ella la autoestima porque una alta autoestima es un buen antídoto contra la ansiedad.

Es también muy interesante que la enseñemos a relajarse. A la mayoría de los niños les encanta que les enseñen técnicas de relajación si éstas se le presentan como un juego divertido.

Entre ellas destacamos la de mantenerse cómodo y en silencio en una habitación tranquila, escuchar alguna pieza musical que le guste mucho, tensar algunos músculos y luego relajarlos, feliz, respirar profundamente…

Por último hay que tener en cuenta que el trabajo de mitigar la ansiedad de Marta debe llevarse a cabo entre profesores y padres. Por lo tanto, habrá una estrecha relación entre unos y otros.

2 Comentarios

(SM no se hace responsable de los comentarios realizados por los usuarios).
  • Pingback: TUTORIA - joanasdlt | Pearltrees

  • Maria Santa Díaz carretero 27 de mayo de 2015

    Me gustaría saber por qué se mantienen los profesores más en el régimen disciplinario interno que en valorar más a los alumnos y no los animan nada para que suban de nota. ¿Por qué cuando cometen algún error entre compañeros se dedican a expulsarlos 28 días cuando me parece que no es nada educativo.Y si se retrasan entre clase y clase 5 minutos a las 3 faltas los expulsan por tres días.

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