Invertir en el desarrollo de la atención, garantizar el aprendizaje

29 de septiembre de 2015
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Invertir en el desarrollo de la atención, garantizar el aprendizaje

Es obvio que vivimos en el periodo histórico donde más estimulación tiene un ser humano, lo puedes ver a tu alrededor, todos tenemos un smartphone, tablet, mp4, libro electrónico,… así mismo el acceso a esta tecnología es relativamente fácil, al menos en los países más desarrollados.

Esta revolución tecnológica está afectando a nuestra vida de diferentes formas, sin lugar a dudas, tenemos información y más información estés donde estés. Los niños y jóvenes, “The App generation” (Gardner,H;2013), están creciendo en este mundo. Todo esto, ¿cómo influye en el desarrollo de la atención?,¿perjudica, optimiza? Seguro que tienes una respuesta en tu cabeza mientras lees, sin embargo la ciencia, aún no puede responder.

Quizá no podamos saber aún qué tan malos, o qué tan buenos son estos nuevos hábitos para la atención, pero sí podemos reflexionar acerca de nuestra práctica docente.

Existe mucho debate pero también mucho desconocimiento sobre la atención, ¿cómo se desarrolla?¿Es igual en niños y adultos?¿Se puede entrenar?¿Qué podemos hacer como docentes para “captarla”? Comenzaré con una cuestión “pedregosa” ¿Quién es más responsable de la atención en un alumno, el propio alumno o el docente?

Lo explicaré con una analogía. Imagínate que vas al cine a ver una película de cine independiente que te han recomendado, durante los primeros minutos te has distraído con tus pensamientos, con tus problemas. Le preguntas a tu amigo algunos detalles que te has perdido. Te das cuenta de que no es un género que te gusta mucho y haces algunos comentarios de nuevo con tu amigo. Vuelves a pensar si es mejor comprar un coche nuevo o seminuevo. A estas alturas has perdido el hilo y te gustaría irte pero como has pagado y te han dicho que la película es tan buena te obligas a quedarte. Al final ,cuando por fin se acaba sales del cine pensando en hacer algo más provechoso. A todos nos ha pasado, incluso conozco gente que se ha dormido. Pues imagínate que a la salida está el director, el productor de la película y un crítico de cine preguntando a los espectadores qué les parece la película, cuáles son los detalles más interesantes,… y tu les dices que no te has enterado de nada. Todos te miran y te dicen que es imposible, la película es maravillosa, es tan buena y el mensaje es tan importante que por sí misma capta la atención del espectador hasta el final. ¿Te suena? Estarás pensando si no te gusta, no te gusta. Pues hay niños a los que no les gustan las matemáticas, o la ciencia, o la lengua,…ya lo sabes, esas materias tal y como las encontramos en los libros por sí mismas pueden no gustar a los jóvenes. Es más, si como docentes nos dedicamos a transmitir esa información de forma casi literal, es muy posible que los niños prefieran buscar ese contenido en google antes de atenderte a tí. Puede que en este momento estés molesto y no te gusten estas palabras. Pero si de verdad tienes vocación por la enseñanza seguirás leyendo.

No quiero que pienses que estoy diciendo que toda la responsabilidad de la atención del alumno recae sobre los docentes. Sabemos que hay trastornos específicos de la atención que pueden paliar esta función cognitiva, llegando a alterar la capacidad de aprendizaje de un niño. En estos casos (y no solo para estos casos con diagnóstico) también existen entrenamientos atencionales que la mejoran. Sin embargo captar la atención de nuestros alumnos sí depende en gran medida de nosotros. Google siempre está ahí, como diría Javier Bahón pero, ¿qué podemos aportar los docentes? Está claro, ¡mucho más! Pero necesitamos conocer cómo funciona la atención y crear rutinas en el aula que la favorezcan.

Para empezar la atención está relacionada con otras funciones cognitivas como la gestión emocional, aprendizaje, autorregulación, motivación,… de forma que si mejoras uno de los elementos de esta rueda los demás se ven afectados positivamente. Si me siento cómodo y valorado en clase, mejorará mi atención. Si siento que mi profesor valora positivamente mi participación o si me doy cuenta de lo bien que lo he hecho, me motivaré y mi atención mejorará, por poner algunos ejemplos.

Por otro lado es trascendental reconocer la importancia de la emoción para el aprendizaje y para la atención. Francisco Mora en su libro “Neuroeducación”(2013), (muy recomendame si te interesa el tema), tiene la coletilla de “Sólo se puede aprender aquello que se ama”. Tendemos a pensar que para que algo te guste y se aprenda, tenemos que “prestar atención y conocerlo”. Pues el cerebro no actúa así, lo siento, el cerebro necesita de las emociones para que la atención actúe. Si la atención es un foco entonces la emoción es el timón que la dirige. ¿Y cómo despertamos una emoción positiva? Despertando la curiosidad. Incluso los adultos seguimos funcionando así ¿no? En la siguiente entrada hablaré de trucos y rutinas para trabajar la curiosidad y la atención, pero os haréis una idea de que no es a través de una clase expositiva de 50 minutos, o realizando fichas y más fichas.

Entonces, la atención es un foco que ilumina ciertos estímulos que procesaremos mientras que el resto se dejarán, al imperar la calidad en el procesamiento de la información. Existe la creencia de que la atención como una capacidad que se puede conservar durante un tiempo limitado (frente a la misma estimulación, por ejemplo un profesor explicando, hay alumnos que pueden atender más tiempo y otros menos) con un sólo mecanismo cerebral que la sustenta. Y aunque la primera parte es así, lo cierto, es que la investigación ha descubierto diferentes tipos de atención, con diferentes mecanismos cerebrales, y además se desarrollan en momentos diferentes durante la infancia. Alerta, orientación y atención ejecutiva son las tres redes atencionales que Michael Posner (y colaboradores) descubrió en sus estudios, y se añaden a aquella sostenida que mencionaba.

Continua Rosario Rueda, investigadora de la Universidad de Granada, colaboradora de Posner en los estudios sobre desarrollo de las tres redes, realizando un trabajo precioso con niños, que merece la pena mencionar.

Os podéis imaginar la red de alerta, por su nombre que función tiene,… es la que reacciona cuando suena la alarma de incendios, cuando un coche nos pita, cuando hay una “posible amenaza”, o necesitamos responder a algún suceso de forma instantanea. La orientación, sin embargo se cuela cuando estamos esperando en la puerta del cole a los niños cuando hemos venido de excursión comprobando si están todos, o cuando estás buscando una palabra en el diccionario por ejemplo. La tercera red, la atención ejecutiva es algo más compleja, aparece cuando tenemos que tomar pequeñas decisiones, como cuando vamos conduciendo y decidimos casi “de forma no consciente” que marcha poner, o cuando una persona bilingüe cambia de un idioma a otro, o cuando estamos estudiando. Es una atención que trabaja son la congruencia de la estimulación que recibimos, es decir, ¿esta información tiene sentido?¿necesito modificar mi comportamiento para entender mejor? Pero ojo requiere de mucho gasto de energía, por eso la DGT recomienda descansar 20 min cada dos horas. Otro motivo más para hacer más dinámicas las clases.

Para terminar decir que la investigación sugiere que el desarrollo de estas redes se produce entre los 6 y los 12 años. Lo que nos lleva a platearnos de nuevo cómo impartimos nuestras clases en primaria, incluso en infantil. Esto no quiere decir que no se puedan actividades que refuercen la atención, se trata más bien de repensar cómo deben ser las clases, los contenidos, libros, aplicaciones, horarios,… para los pequeños, teniendo en cuenta la evidencia científica. Sobre todo porque antes que la atención debemos trabajar la emoción y la curiosidad. Si no podemos perder a los futuros científicos, escritores artistas, ingenieros, médicos,… por falta de interés, por desconectar ese foco del que hablamos. Por otro lado el que las redes estén maduras no significa que estén al 100% de sus posibilidades, es decir, pueden y tienen que ejercitarse cada momento, cada día.

A la luz de estos datos, podemos concluir que la atención es una función cognitiva que se puede entrenar, pero al contrario de lo que la tradición nos dice, no es sólo responsabilidad del alumno. Cómo docentes tenemos la posibilidad de mejorar mucho, las actividades, dinámicas y estructura del aula, para optimizar los procesos, de una forma muy sencilla, más de lo que puedes imaginar. Te espero en la próxima entrada con más “tips” al respecto.

Fuentes

Mora, Francisco (2013). Neuroeducación: sólo se puede aprender aquello que se ama. Alianza Editorial.

Rueda, M. R., Fan,J., McCandliss, B. D., Halparin, J., Gruber, D., Pappert, L. & Posner, M.I.(2004) Development of attentional networks in childhood. Neuropsycologia,42: 1029-1040.

Laboratorio de Neurociencia Cognitiva y del desarrollo

http://www.ugr.es/~labncd/index.html

8 Comentarios

(SM no se hace responsable de los comentarios realizados por los usuarios).
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  • Alfonso José Maldonado Ortiz 30 de septiembre de 2015

    Excelente artículo. Esto nos hace ver la importancia de acercarse al niño, y de hacer significativos e interesantes todos sus aprendizajes, tal y como se hace en Educación Infantil. La infancia cambia y la escuela debe hacerlo de forma paralela.
    ¡Gracias por tu aportación!

      Gracias Alfonso José, precisamente esa es la línea de SM. Seguro te interesarán todos los artículos y conecta responde de SMconecta2. ¡Gracias a ti por tu aportación! Nos encanta que nuestras aportaciones tengan impacto en la comunidad educativa y nos deis vuestro feedback.

    rafa sanchez 04 de octubre de 2015

    Muy interesante el artículo. Enhorabuena! Apuntamos los docentes , por nuestro bien y el de nuestros discentes.

    Un artículo muy interesante, actual …donde la escuela infantil es tan importante en los primeros años de escolaridad de los pequeños.

      Gracias María del Mar, no te pierdas mi próximo artículo. Precisamente trata sobre la Educación Infantil, y por qué las demás etapas deberían fijarse un poquito de ella.

    Ana España 19 de octubre de 2015

    Soy maestra de infantil en Málaga. Me gusta encontrar nuevas formas de atraer al los más peques. Gracias

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