¿Quién hace el viento?

14 de octubre de 2015
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¿Quién hace el viento?

Por Anselmo Peñas. Director de Jóvenes Inventores. www.jovenesinventores.es

Piaget: ¿Quién hace el viento?

Julia (5 años): Los árboles.

Piaget: ¿Cómo lo sabes?

Julia: Los he visto agitando los brazos.

Piaget: ¿Cómo hace eso el viento?

Julia: Así (agitando la mano delante de la cara de Piaget). Sólo que ellos son más grandes. Y hay un montón de árboles.

Piaget: ¿Quién hace el viento en el mar?

Julia: Sopla allí desde la tierra. No, son las olas.

Piaget reconocería que las respuestas de Julia, aunque no sean correctas por ningún criterio adulto, tampoco son “incorrectas”. Son totalmente sensatas y coherentes en el marco del conocimiento y la forma de aprender de los niños. Juzgarlo como correcto o incorrecto muestra, en todo caso, una falta de respeto.

Piaget no era un educador y no enunció reglas sobre cómo intervenir en este tipo de situaciones. Pero su trabajo sugiere que la reacción automática de corregir a los niños y sacarles siempre de su error puede ser abusiva. Practicar el arte de crear teorías puede ser más valioso para los niños que adquirir la ortodoxia meteorológica.

Las personas tienen la capacidad innata de crear teorías. Es así como tratamos de ir comprendiendo el mundo. Pero si las teorías de los niños son siempre recibidas como “buen intento, pero realmente es así como funciona” más pronto que tarde, los niños renunciarán a hacer teorías. ¿Y qué hace si no un investigador más que tratar de verificar sus teorías?

En realidad no tenemos que despertar vocaciones científicas. Tan sólo tenemos que tener cuidado en no adormilarlas. O matarlas.

Como Piaget enunció: “Los niños tienen una comprensión real sólo de lo que inventan por sí mismos, y cada vez que tratamos de enseñarles algo demasiado pronto, les impedimos inventar por sí mismos.”

Ahora bien, lo que sí debemos hacer es ponerlos en disposición de inventar, debemos crear espacios donde inventar sea posible. Si Julia creó una nueva teoría es porque alguien le regaló una buena pregunta.

Quizá sea esa una de las mejores cosas que podemos hacer en el aula: preguntar. Pero no la pregunta examen, no la pregunta que sirve para juzgarles. Sino la pregunta que requiere una teoría, la que inicia una exploración, una investigación. Sin darles nosotros la respuesta. Sin juzgar el resultado. Como sembrar.

En Jóvenes Inventores tratamos de empezar siempre con una asamblea. Para preguntarles. Y tratamos de no responderles y dejamos que ellos discutan entre sí. E inventen.

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