La Estimulación Temprana Infantil: El Programa de Desarrollo Básico (PDB)en el Aula como medio para favorecer los procesos de aprendizaje

17 de Octubre de 2015
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La Estimulación Temprana Infantil: El Programa de Desarrollo Básico (PDB)en el Aula como medio para favorecer los procesos de aprendizaje

Por Jorge Largo Burgos @jorgelabu, MIAC: Maestros Innovadores Alumnos Competentes @EducWeb

  1. INTRODUCCIÓN / JUSTIFICACIÓN.

En las ultimas décadas han llegado nuevas prácticas educativas. Unas totalmente rompedoras con la escuela tradicional, otras, en parte un tanto continuistas, pero si las analizamos y nos fijamos en ellas podemos comprobar como todas ellas tienen como denominador común dos aspectos realmente interesantes:

  • El alumno como protagonista en todo proceso de enseñanza y aprendizaje.
  • El avance de la Neurociencia, Psicología y Pedagogía en el ámbito educativo dando como resultado el espectro de la Neuroeducación. Ésta, sin duda, nos está permitiendo responder a interrogantes importantes en torno a cómo aprenden los alumnos, o a combatir el hecho de que el cerebro fuera un gran olvidado dentro de los procesos de enseñanza aprendizaje.

 En el presente articulo nos vamos a centrar en la segunda de ellas, y más concretamente en el beneficioso efecto neurológico que causan algunos Programas de Estimulación Temprana, como es el caso del Programa de Desarrollo Básico, (PDB a partir de ahora) en el sistema nervioso de los niños en sus primeras edades (0 a 6 años). Y es que a nivel de Neurológico, un niño a los tres años ya ha desarrollado y organizado muchas cosas, pero hemos de incidir sobre ellas para potenciar las conexiones neurológicas.

MARCO TEÓRICO/FUNDAMENTACIÓN

A partir de algunas de las conclusiones obtenidas por el equipo de investigación del Instituto para la Consecución del Potencial Humano de Filadelfia, como que el proceso de crecimiento y desarrollo del cerebro puede detenerse o acelerarse, podemos afirmar que la inteligencia de un niño depende en gran medida del número de estímulos visuales, auditivos, táctiles que le ofrezcamos. Sólo dependerá de la frecuencia, intensidad y duración y de que se reconozca en todo momento el modo ordenado en que crece el cerebro. De ece elto el modo ordenado en ordenado a en la el cerebro crece y se produce inteligencia.

En Doman 1997, podemos encontrar respuestas más profundas y argumentadas en torno a cuál es la función neurológica del cerebro así como un ejemplo muy cuidadoso de cómo llevar a la práctica un programa de excelencia motriz. Éste fue diseñado para influir profundamente en los procesos de crecimiento del cerebro, y la organización neurológica de los niños y sus grandes resultados han provocado que hoy en día se este extendiendo a las prácticas diarias de aula y escuelas de padres.

Del mismo modo, si revisamos algunos referentes influyentes en torno a esta temática como Doman, Douglas y Hagy Bruce 1997, Estalayo y Vega 2010 o Candel 1999, podemos afirmar que el cerebro humano tiene mas de 10.000 millones de neuronas en funcionamiento, que usamos un porcentaje muy bajo de nuestra inteligencia, que nuestro cerebro crece con su uso, y que si mejoramos una función se mejoran otras en igual medida o lo que muchos de ellos denominan “un proceso en cascada“.

A partir de esto y haber podido comprobar como una correcta organización cerebral en las primeras edades, puede influir de manera muy positiva en los procesos de aprendizaje base, que se dan en los primeros años de la escolaridad, y por ende que esa buena organización cerebral, motivada por los programas de estimulación, ayuda prevenir futuras dificultades de aprendizaje, parece interesante y oportuno que la metodología de intervención se base en aprovechar al máximo las posibilidades del individuo, siendo fundamental el momento temprano en que se comienza, ya que más adelante no se conseguirán muchas de estas metas.

Hemos de ser conscientes que la naturaleza nos ha dotado de una estructura hemisférica doble para casi todo, pero eso hay que organizarlo. Para cualquiera de las acciones, funcionan dos hemisferios cerebrales y en muchas ocasiones de manera conjunta, de ahí que tengamos que hacerlo para todo, pues sino, no seriamos capaces ni de juntar dos manos.

Del mismo modo para otras acciones complejas como la lectura, necesitamos que los dos hemisferios trabajen juntos. Y es aquí donde la estimulación temprana y el Programa de Desarrollo Básico entra en juego.

Este programa nos propone circuitos de movimientos en patrón homolateral, patrón cruzado, técnicas de relajación de extremidades, ejercicios de arrastre, gateo, braqueación y de marcha. El objetivo del PDB es conseguir una correcta organización neurológica, pues un problema funcional deriva en un problema educativo. “El 95% de niños que no gatean tienen problemas de lectoescritura” M.T. Aldret.

Podría decirse, que en cada una de las siete etapas de desarrollo del cerebro y en cada una de las seis funciones humanas que lo componen, ( Visión, Audición, Táctil, Manual, Lenguaje y Movilidad) se da una estrecha relación de dependencia e interconexión que no permite elevar una de ellas sin mejorar las otras.

De esta manera, y a modo de ejemplo, podemos afirmar que la convergencia visual necesaria para la lectura, la escritura y otras funciones visuales se adquiere con un buen PDB. Nos permite ayudar al Sistema Nervioso a madurar correctamente, a formar y consolidar circuitos neuronales.

DESCRIPCIÓN DEL PORGRAMA Y PUESTA EN PRACTICA.

Como anteriormente se mencionaba son muchas las escuelas o los centros en los que se están llevando a cabo programas de estimulación temprana. La mayoría de ellos, al no contar con escuela de padres o programas de 0 a 3 años comienzan a introducirlos a los 3 años y finalizan a los 6.

Un ejemplo lo podemos encontrar en el Colegio Bienaventurada Virgen María , Las Irlandesas Madrid (@bvmMadrid). Este centro ha tomado como referencia el Programa de Doman, manteniendo su estructura lógica en torno a “intensidad, frecuencia y duración“ pero han añadido algunos matices que resultan interesantes de mencionar por la personalización de la versión que ellos desarrollan.

Para el desarrollo de este programa, se sirven por un lado de actividades vestibulares, por otro lado del trio constituido por arrastre, gateo, braqueación y, en tercer lugar, de una variedad de desplazamientos u otro tipo de habilidades básicas derivadas que nos permitan contribuir a una buena estimulación utilizando el cuerpo y el movimiento como ejes principales de toda acción motriz.

Resulta necesario destacar que las actividades vestibulares son las responsables del sentido del equilibrio y de la posición del cuerpo en el espacio, de ahí la necesidad de incorporar una variada gama de éstas para potenciarlo de manera globalizada.

Así mismo, en cuanto al gateo y el arrastre, nos aseguran estimular el desarrollo ocular. Como se señalaba anteriormente, la convergencia visual que se pone en juego cuando éstas se practican, nos permiten grandes avances en los procesos de lecto-escritura entre otros. Del mismo modo, la fase táctil que se desarrolla por el contacto existente entre las palmas de las manos y el suelo, mejora la tactilidad necesaria para la escritura, grafomotriciadad y otras.

Por último, la braqueación, que responde a la competencia manual. El propósito de esta función es la preparación para una habilidad superior. Que el niño comience a escribir utilizando la mano de su lateralidad para sujetar el lápiz. Glenn Doman señala, que para la escritura existen varios requerimientos vitales por parte del cerebro:

  • Controlar la punta del lapicero. Ello requiere una oposición cortical excelente.
  • Habiendo desarrollado su habilidad manual y habiendo logrado el braqueo independiente, el niño tendrá el control suficiente para poder escribir.
  • Ser capaz de ver lo que la punta del lápiz traza. Ello requiere una convergencia excelente de la visión que nos da la fase visual que se desarrolla cuando el niño está en el suelo gateando. Si el niño ha tenido la oportunidad de gateo y arrastre, podrá tener la capacidad de percibir el detalle fino de su lapicero moviéndose en el papel.

Como puede verse, el Gateo, el arrastre y la braqueación son un tridente que da gran sentido al programa, por lo que se ha de incorporar como rutina y se debe de llevar a cabo todos los días, pudiendo añadir también la pata coja y otro tipo de movimientos como “croquetas y canelones“ que refuerzan la alternancia y el patrón cruzado. En definitiva, estimular esa zona callosa“ llamada cortex, que es la que permite la conexión interhemisférica. En otras palabras posibilitar que el lado derecho del cerebro sepa lo que quiere hacer el izquierdo y viceversa.

Por último, señalar que las actividades vestibulares y otras habilidades motrices básicas derivadas conforman el espectro de psicomotricidad.

En el programa que este centro innovador ha desarrollado para llevar a cabo la Psicomotricidad, han optado por incorporar el Juego Simbólico y Juego Motor desde la óptica de García Monje 2007, los Espacios de Acción Aventura según Mendiara 2001 y los Ambientes de Aprendizaje por Blández 2005, y todas las propuestas bajo la Lógica del T.P.C (Tratamiento Pedagógico de lo corporal según Marcelino Vaca, 1995).

Todas éstas, son propuestas metodológicas basadas en autores que parten de planteamientos activos bajo paradigmas de racionalidad práctica; abiertos, participativos, experimentales y vivenciales. Son atractivos, motivantes y buscan el desarrollo del alumno no sólo en términos de competencia motriz, sino que se ponen en juego capacidades cognitivas, de relaciones interpersonales, afectivas y de inserción social.

A partir de aquí se generan espacios de acción motriz abiertos, donde es el propio espacio y el material, los que actúan como inductores del desarrollo y del aprendizaje del propio alumno al producirse la interacción con el material, el espacio y con sus compañeros. Suelen girar en torno a retos colectivos donde entra en juego el aprendizaje cooperativo y la toma de decisiones, o por otro lado, espacios de exploración libre e individual, pero que están montados para que de forma indirecta se den relaciones interpersonales y de ayuda entre ellos.

Por último, señalar que la intención de este tipo de espacios no es otra que transferir el trabajo del PDB a situaciones reales donde el alumno pueda poner de manifiesto su cuerpo en movimiento, afianzar su auto-concepto y llegar a tener una autoestima fuerte que le permita enfrentarse a situaciones próximas con la seguridad y fortaleza de que puede superarlas con garantías de éxito.

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