¿Qué hacer ante…? La adicción a los videojuegos y la falta de atención

03 de Noviembre de 2015
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¿Qué hacer ante…? La adicción a los videojuegos y la falta de atención

La adicción a los videojuegos

En los últimos años entre los adolescentes ha aparecido un nuevo tipo de adicción o dependencia: la adicción a los ordenadores y los videojuegos.

El caso

Carlos tiene 15 años y es alumno del 2º ciclo de la Eso en un IES de una gran ciudad. Siempre ha sido un buen alumno, disciplinado y con un buen rendimiento escolar.

Sin embargo, algo le está ocurriendo últimamente. Falta mucho a clase. Cuando viene está distraído y siempre hojeando revistas de videojuegos, ordenadores, juegos de rol…

El tutor ha llamado a los padres por las faltas de asistencia de su hijo. Éstos han respondido que tomarán medidas porque ellos se van antes que Carlos y no han podido controlarle pero que, ahora, el padre saldrá con Carlos y se cerciorará de que entra en el IES. Están muy preocupados con su hijo, no saben qué hacer, siempre está con el ordenador y el televisor. Es tan exagerada la obsesión de Carlos, que han pensado en llevarle a un psicólogo.

¿Qué podemos hacer?

La adicción a los videojuegos es una dependencia que se caracteriza por la pérdida de autocontrol que lleva a los adolescentes a jugar de forma compulsiva y obsesiva.

Este trastorno es más común entre aquellos adolescentes con una menor capacidad de autocontrol: adolescentes impulsivos con dificultades de atención y concentración, con escasa autoestima y, a menudo, problemas depresivos.

De la dedicación excesiva a la adicción sólo hay un paso que puede llevar al adolescente a convertirse en un ser solitario, introvertido e irritable. De esta forma, el ordenador pasa a convertirse en el “compañero inseparable” del adolescente que pasa horas y horas encerrado en su cuarto, “destruyendo misiles”, “cazando ciervos” o “fichando jugadores”… en definitiva, huyendo de la realidad.

Ante este problema los educadores debemos promover aquellas actividades culturales o actuaciones que ayuden al adolescente a alcanzar una mayor madurez personal: deporte, lectura, servicio a los demás… Los profesores de Educación Física o Literatura pueden ser de gran ayuda si le proponen actividades concretas y motivantes al adolescente. Se trata de hablar con él y encauzar sus inquietudes hacia algo que le forme como persona. Como siempre, se trata de dialogar, asesorar y tratar con cariño.

La falta de atención

¿Qué podemos hacer si un alumno interrumpe continuamente nuestra clase?

El caso

Inmaculada es una niña de 13 años que cursa 1º curso del 1º ciclo de la ESO. La verdad es que tiene muchas cualidades, tanto humanas como académicas. Pero últimamente está muy nerviosa y no para en clase. Es un auténtico incordio. Ya no sólo que ella no atienda casi nada, sino que también molesta a los compañeros hablándoles, tirándoles pelotas de papel, riéndose…

Los profesores le han regañado en público y durante el resto de clase se ha callado. Sin embargo, en las siguientes clases, vuelve con su comportamiento incorrecto.

Los profesores han pedido al tutor del curso que hable muy en serio con ella.

¿Qué podemos hacer?

El comportamiento de Inmaculada no es tan raro. Prácticamente en cada clase, encontramos a un alumno con un perfil semejante.

Cuando llega la adolescencia, el chico o la chica se encuentra en búsqueda de su propia identidad. Llamar la atención es una forma de que los demás se fijen en ella y, así, desarrollar su propia personalidad.

Inmaculada entorpece el funcionamiento de la clase y ha de ser reprendida, pero es mucho más eficaz hacerlo a solas. Entre otras cosas, porque es posible que a Inmaculada le ocurra algo que quiera contarnos y que sea lo que provoque su nerviosismo. Si la regañamos en público, sólo conseguiremos o bien que nos obedezca en esa clase o bien que nos responda airadamente.

El tutor, además, hablará con ella para hacerle ver que con su comportamiento obstaculiza el aprendizaje de sus compañeros. Se le puede aconsejar sentarse en primera fila, si ella quiere.

En cualquier caso, se trata de conversar con ella y de involucrarla en las propuestas que le hagamos. Porque, si ella ve que tratamos únicamente de imponernos, no conseguiremos nada duradero. Si por el contrario, ella ve que la apreciamos y que queremos lo mejor para ella, irá siendo más atenta con sus compañeros y su comportamiento mejorará.

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