Mindfulness en las aulas

24 de Noviembre de 2015
2
Mindfulness en las aulas

Al trabajar con personas más grandes o más pequeñas, muchas veces no nos damos cuenta de la carga emocional que llevamos con nosotros, llegando a influir en nuestro trabajo. No tienen por qué ser estresores grandes como la muerte de un familiar o una enfermedad grave. Se trata de los problemas de la vida cotidiana que nos afectan de forma poderosa: cómo pagar una hipoteca, una discusión con nuestra pareja, una preocupación por un hijo, un conflicto con un compañero/a. Por otro lado la profesión docente ya de por sí puede llegar a ser estresante, ¿no es cierto?

Como Psicóloga soy consciente de la importancia de la estabilidad emocional que debe tener una persona para hacer frente al día a día, sin embargo es difícil aplicar la fórmula para mi misma/o. Y es que el cuidado y la atención hacia nosotros mismos como docentes, no es materia de obligado estudio en la carrera, aunque debería serlo. No se trata sólo de saber cómo y cuándo liberar el estrés, se trata de “controlar” ese pensamiento que genera la emoción negativa. Te pondré un ejemplo: Puede que tengas ansiedad ante una circunstancia que no has podido solventar y tienes que dar tu clase, y resulta que tus alumnos/as ese día están especialmente… nerviosos… todos sabemos que a veces los grupos son difíciles de controlar, y le has pedido varias veces que te escuchen, que presten atención, que dejen de gritar o correr si son más pequeños… ¿Qué haces?

  1. Te pones a gritar y a regañarles hasta que el compañero/a de la clase de al lado viene a ver si ha pasado algo grave.
  2. Buscas otra manera de enfocar la clase (Se que esta opción “b” es muy general pero si sigues leyendo comprenderás por qué).

Evidentemente leyendo esto aquí y ahora, supongo que dirás que la b. Sin embargo también se que habrás sido “víctima” de la respuesta “a” alguna vez. No pasa nada a todos nos ha pasado, y no solo con alumnos/as, con hijos/as, parejas,… y con quien menos falta hace seguramente. Lo importante para empezar es darse cuenta que la opción “a” no es la buena y querer saber reaccionar de otra manera.

Antes he entrecomillado una palabra,…parrafo 2, ¿la has encontrado? Sí, es CONTROLAR, ¿por que crees que lo he hecho? Porque controlar no es suficiente, te puede funcionar un tiempo o en ocasiones como poner un parche a una avería de agua. Tienes realmente que hacer un trabajo más profundo. Pero necesitas dedicación y compromiso contigo mismo/a. No es un rollo “new age”, es ciencia y es buscar bienestar y felicidad, o ¿acaso no buscamos eso todos? Verás,… ¿estás totalmente centrado en estas palabras o estás ocasionalmente pensando en otras cosas como las actividades que tienes que corregir, la programación, la lavadora, la cena…? Pensar, pensar, pensar, somos esclavos de nuestro pensamiento. ¿Realmente crees que venimos predispuestos para pensar atropelladamente como lo hacemos de adultos (al menos en occidente)? La prueba la tenemos en los niños pequeños, ¿ellos son esclavos de su pensamiento? No, no lo son, tienen una vivencia plena de todo lo que experimentan, y van poco a poco (por desgracia) aprendiendo a que eso no es lo normal. Tener “atención plena o mindfulness es una manera consciente, intencionada, de sintonizar con lo que está pasando dentro de nosotros y a nuestro alrededor” (Schoeberlein, Sheth, 2009).

¿Qué podemos hacer como docentes?, ¿que podemos hacer para que nuestros alumnos desarrollen una atención plena en su experiencia educativa? Tengo varias respuestas pero para empezar creo que hay dos ideas fundamentales:

  1. Predicar con el ejemplo: ¿si te preguntara qué 5 personas son las más importantes de tu vida, que responderías? hijos, parejas, padres y madres, … ¿y tú?,¿estás entre los 5 dedos que has levantado? Casi seguro que no, sin embargo debes estar el/la primero/a. Siempre pongo este ejemplo en las tutorías de madres y padres: cuando viajamos en avión y nos pasan el vídeo de las normas de seguridad, en la parte de las mascarillas que saltan cuando el avión se despresuriza, ¿a quién hay que ponerle primero la mascarilla a un/a niño/a o el adulto que lo acompaña? Si no te acuerdas te lo digo yo, el adulto es quien debe ponérsela primero. Tú eres lo primero, pero la sociedad y la tradición judeocristiana (no hablo de religión sino cultura), nos enseña a que primero son los demás y después “yo”, de lo contrario seremos egoístas y malos. Esto lleva a muchas alteraciones emocionales y patologías. Así que empieza por dedicarte a ti para sentirte mejor y ser mejor persona y docente.
  2. Practicar la atención plena o mindfulness:

Para ti: empieza por reconocer que llevar una mochila de emociones negativas al trabajo con niños/as no es la situación más adecuada, ni el profe o la seño que soñabas ser algún día. A partir de aquí, hay varias opciones. Por ejemplo, “mens sana in corpore sano“. El ejercicio siempre viene bien para conocerse mejor, ver nuestros límites y umbrales, liberar tensión y emociones, sin embargo es necesario aprender a liberarse de los pensamientos que es lo más difícil. Yo te recomiendo meditar. Puedes empezar dos o tres veces por semana 10 minutos máximo y practicar la meditación del minuto de Martin Boroson para practicar por ejemplo antes de empezar una clase y tomar conciencia del aquí y ahora. Recuerda: la idea es no dejarnos llevar por las preocupaciones o el estrés de la clase anterior porque eso no está pasando ya y no queremos que nos influya para afrontar la situación actual. Esto no es un varita mágica, requiere trabajo y esfuerzo, con la práctica te sentirás mejor y tus alumnos/as lo notaran también.

Para tus alumnos: Bueno hay muchas opciones, como todo, el que funcione muy bien depende de cuantos más actores de la comunidad educativa se involucren, docentes, alumnos, familias, escuela,… qué te voy a contar que no sepas. No obstante para empezar puedes hacer pequeñas cosas en tu clase. Por ejemplo:

  • Empezar y terminar la clase con 5 minutos de atención plena y/o asamblea. Podemos utilizar música y respiración profunda. Una vez asociado este ejercicio a la música, con solo escuchar las primeras notas se producirá un condicionamiento para la relajación.
  • Enfatizar que el objetivo no es la única meta de la clase, por que de lo contrario ponemos la atención en el resultado del proceso y no en lo que estemos realizando ahora.
  • Redirigir la atención proponiendo diferentes actividades durante la clase. Realizando preguntas o utilizando metodologías como el Visible Thinking.
  • Trabajar las emociones, reconocerlas y ser conscientes de qué nos está sucediendo. Permitirnos sentir para aprender a conocernos y saber reconocer cómo estamos en el momento presente. Trabajar un posible conflicto en clase es más importante (o debe serlo), que terminar las actividades programadas.
  • Si es necesario realizar paradas de un minuto.

Te seguiré hablando de Mindfulnes en sucesivas entradas, esto sólo ha sido una introducción, para más información te recomiendo “Mindfulness para enseñar y aprender. Estrategias prácticas para maestros y educadores” de Deborah Schoeberlein y la Dra. Suki Sheth.

           

2 Comentarios

(SM no se hace responsable de los comentarios realizados por los usuarios).

Déjanos tu comentario

Rellena el siguiente formulario si quieres dejarnos tus comentarios. Es necesario rellenar todos los campos del formulario. Debes aceptar la política de privacidad antes de publicar. Todos los comentarios serán moderados y podrán ser eliminados si no cumplen las condiciones de publicación.

*:

*: