¿Se evalúa el éxito o el fracaso en el aula?

21 de enero de 2016
2
¿Se evalúa el éxito o el fracaso en el aula?

Almudena de Andrés es Máster en Intervención Psicológica por la Universidad de Valencia (ADEIT), diplomada en Hipnosis ericksoniana (ADEIT) y Focusing (Instituto Thus), y es especialista en Coaching avanzado por la Universidad de Alcalá de Henares. Posee estudios de PNL (Programación Neurolingüística) con metodología DBM, Inteligencia Emocional; y es coautora del libro “Coaching a Escena”.

¿El sistema educativo español y los profesores con qué objetivo evalúan a sus alumnos? Independientemente de lo que indique la ley, que obviamente hay que tener presente, mi pregunta va un poco más allá. Cuando un profesor hace un examen o evalúa una actividad, ¿qué se está tratando de evaluar? ¿Lo que se sabe o lo que no sabe? ¿El éxito o el fracaso? ¿Y sobre todo para qué?

Puede haber muchas razones que justifiquen el porqué de una evaluación: desde cumplir la ley, justificar el trabajo realizado en un aula, informar al inspector de zona, dar una feedback a los padres, etc… Pero la cuestión no sólo es esta, la cuestión es ¿para qué? Hay dos formas de manejar una evaluación, por una lado poner de manifiesto lo que no se sabe y trabajar las “deficiencias” o bien poner en evidencia lo que se sabe, los aspectos positivos que se han conseguido y encender los motores del desarrollo para que se consiga una mejora (cada uno la que le corresponda y que sea capaz según pueda).

Recuerdo una conversación, hace ya muchos años, con un amigo inglés que me explicaba como allí los alumnos se dividían en clases para cada materia según sus calificaciones; de manera que si no se te daban bien las matemáticas tenías una clase con un apoyo especial para mejorar y cuando lo conseguías pues pasabas al grupo que tenía más nivel. Cuando mi amigo me lo explico me pareció horrible, porque yo partía del hecho de que todo el mundo iba a saber que a mí “torpeza”y eso me parecía humillante, porque yo partía de la base que ese sistema lo que hacía era mostrar mi “fracaso”, aquello no lo veía como una forma de minar a el ego y hundir la autoestima.

Sin embargo, visto con la madurez y con el conocimiento que tengo ahora, lo veo de forma totalmente opuesta, porque, como me explicó mi amigo, aquella forma de proceder premiaba el desarrollo y la mejora de los alumnos. Los alumnos no se sentían mal por estar en un grupo inferior, si no que trataban de mejorar y aprender más, y se esforzaban por estar en el grupo superior. A cada uno de la clase se le daba mejor una cosa que otra y no había lugar para hundirse, si no había un incentivo para el desarrollo.

Independientemente del sistema educativo, porque la cuestión no es ponerse a comparar, la cuestión es que se busca detrás de cada evaluación, qué busca cada profesor en concreto. Tal vez la persona que me esté leyendo sea profesor, y me parece muy importante esta reflexión. ¿Se evalúa para detectar el talento y premiar el desarrollo? ¿O lo que se busca es mostrar la carencia y ya está?

Mi otra reflexión va encaminada a reflexionar sobre qué es el éxito para alumno.

¿Qué es lo que medimos? La introducción de la evaluación de competencias ha permitido introducir más variables a la hora de evaluar a los alumnos, lo cual ayuda mucho. No obstante el éxito debería ser un variable más global, más holística que tuviera en cuenta muchas otras cosas: la situación social del centro, al situación familiar de cada alumno, las habilidades que cada uno de ellos tiene, la progresión que se está teniendo, las dificultades que ha atravesado… Y esto cambia en el tiempo y que hace que la Educación se convierta en un verdadero reto, una cuestión dinámica que tiene que mirar a cada alumno como un ser único, para proporcionarle los medios para desarrollar todos sus talentos y capacidades.

Con esta perspectiva de valoración, el ego del que yo hablaba antes, queda colocado en el lugar que le corresponde, en el lugar que debería adoptar cualquier educador, en el lugar del desarrollo y del crecimiento constante, porque sabiendo que no se, puedo llegar a saber. Si tan siquiera no sé que no sé, no puede haber desarrollo.

Así que si tanto si eres profesor como si eres padre o educador, te invito a evaluar el éxito y el desarrollo de tus alumnos.

Página personal de Almudena de Andrés: www.almudenadeandres.es

2 Comentarios

(SM no se hace responsable de los comentarios realizados por los usuarios).
  • Pingback: ¿Se evalúa el éxito o el f...

  • luiszt 06 de marzo de 2016

    Cuando aquí, hace ya muchos años, algunos propusimos un modelo semejante ante la inmensa disparidad del nivel de conocimientos del alumnado, se nos tachó de discriminadores, poco menos de que nazis, y de inadecuados como profesores. Se nos dijo que semejante “aberración” era inadmisible, inspección, compañeros y padres.
    ¿Ahora descubrimos la rueda?
    Así nos va.

    Déjanos tu comentario

    Rellena el siguiente formulario si quieres dejarnos tus comentarios. Es necesario rellenar todos los campos del formulario. Debes aceptar la política de privacidad antes de publicar. Todos los comentarios serán moderados y podrán ser eliminados si no cumplen las condiciones de publicación.

    *:

    *: