¿Cómo preparar los exámenes de oposición? Consejos para futuros docentes I

29 de marzo de 2016
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¿Cómo preparar los exámenes de oposición? Consejos para futuros docentes I

Consejos para los ejercicios escritos

La redacción de uno o varios temas propuestos por el tribunal es una de las pruebas tradicionales en el mundo de las oposiciones. En la oposición al cuerpo de maestros de secundaria hay varias pruebas escritas y en algunas materias pueden llegar a ser hasta tres ejercicios.

Como sabemos, la oposición al cuerpo de maestros consta de tres pruebas eliminatorias y el orden de las mismas lo establece la Administración educativa que convoca la oposición.

Para hacer frente a los ejercicios escritos, conviene que distingamos dos etapas. Hay directrices que podemos seguir antes del día del examen y otras que nos serán útiles durante el examen.

Cuando estés estudiando para los exámenes escritos, es imprescindible que tengas en cuenta las peculiaridades de tu temario. Para ello te proponemos las siguientes sugerencias:

Trabaja con esquemas mejor que con resúmenes

Desde aquí te aconsejamos que te hagas uno de cada tema. El método podría ser que, después de haber leído detenidamente el tema, te confecciones un esquema.

A partir de aquí trabajarás normalmente con él, no con todos los folios correspondientes a su desarrollo.

Esto te va a posibilitar el que tengas muy claro qué es lo más importante y qué es lo secundario. Estos esquemas, además, te van a ayudar a la hora de repasar. Así, teniéndolo en la mente, el día del examen te resultará más fácil que el tribunal compruebe la claridad y la jerarquía de las ideas.

Sobre estos esquemas haz una interiorización, una reflexión personal, de tal forma que no reproduzcas sin pensar lo que estás diciendo. Reflexiona, asocia, resume, opina argumentando con ejemplos.

Hazte preguntas orales de cada tema y responde por escrito.

Después de realizar esta tarea, lee las respuestas. Sería recomendable que grabases esas lecturas. Ten en cuenta que los ejercicios escritos deberás leerlos ante el tribunal y, para ello, conviene practicar la lectura hasta conseguir que sea clara y eficaz.

Practica todos los días con el material, es decir, los folios y el bolígrafo.

Escribe mucho sobre los temas, para coger confianza a la hora de plasmar por escrito lo que quieres expresar. También adquirirás habilidad, rapidez y te familiarizarás con el ritmo que se precisa en la escritura. De esta forma, irás mejorando en la propia legibilidad de tus escritos y en la velocidad.

Ensaya teniendo en cuenta el tiempo que dispondrás en la prueba.

Si cada prueba escrita tiene una duración de dos horas, date ese mismo tiempo para redactar un tema. Te aconsejamos que practiques ante un cronómetro. Ni un minuto más, porque el tribunal no te lo concederá. Ni un minuto menos, porque conviene aprovechar el tiempo restante para repasar. Es sorprendente el número y la gravedad de los errores que detectamos en un repaso final.

Para el examen sobre los contenidos de tu materia procura demostrar asimilación personal.

Se trata de evidenciar que posees los datos científicos pero, al mismo tiempo, los haces tuyos y ves sus repercusiones sobre otros ámbitos. Prepara y memoriza la bibliografía que respaldará tus reflexiones.

Para el ejercicio práctico, donde encontrarás preguntas concretas, ensaya tú mismo.

 Realiza actividades en las que se vinculen aspectos del currículo propio de la materia con los objetivos y las finalidades educativas que persigue la LOGSE. Si practicas en ese sentido, te resultará muy cómodo y rápido hacerlo el día del examen.

Consejos para desarrollar el examen escrito

No empieces a escribir directamente.

Antes de redactar el tema que has elegido tómate unos  minutos para pensar. Como te darán todo el papel que tú quieras, coge un folio para apuntar en sucio el esquema que podrías seguir y las ideas que van surgiendo. Ese folio te servirá, cuando hagas el repaso final antes de entregar el examen, para comprobar si lo has puesto todo.

El comienzo del examen podría ser la formulación del esquema en limpio.

De esta forma, facilitarás al tribunal ya desde el principio el orden lógico en el que se van a ir sucediendo los datos, los epígrafes y los razonamientos. Además, darás una imagen de estructuración y de coherencia que te beneficiará.

No te dejes dominar por el pánico.

Si te quedas bloqueado es preferible que dediques unos minutos para leer lo que has escrito. Después te resultará más fácil seguir, porque te surgirán nuevas ideas.

Si esto no ocurriera, continúa tu ejercicio vinculando el tema con otros aspectos relacionados, poniendo ejemplos, explicando mejor lo dicho, matizando las afirmaciones, citando bibliografía. Seguro que mientras estás escribiendo, tus ideas se ordenarán.

Si hay preguntas, piensa antes de contestar.

No se contesta con un “sí” o un “no”, pero tampoco mediante un largo discurso. Se trata de argumentar con rigor y seguridad.

 Procura reforzar las ideas principales con ejemplos.

Procura que los ejemplos no sean vulgares ni fáciles. El rigor y la precisión han de ser las notas propias de tus ejemplos.

Explica con exhaustividad pero al mismo tiempo con medida.

Piensa siempre en que te lo tienen que corregir. No aburras. Lo ideal sería acompañar a los datos más rigurosos con una visión original y amena.

Si puedes procura ser breve.

No se trata de llenar hojas. El objetivo es responder a los distintos epígrafes del tema o de las preguntas, demostrando que se ha asimilado, que se diferencia entre lo principal y lo accesorio.

Cuida la letra en el examen.

Lo que estás escribiendo lo tendrás que leer ante el tribunal. Para ello procura hacer una letra legible. No hay ningún inconveniente en utilizar una falsilla debajo del examen, si se la enseñas previamente al presidente del tribunal.

No utilices muchos gráficos porque cuando lo tengas que leer te resultará difícil.

Es preferible redactar esa información. No dejes lugar para la improvisación, porque el día de la lectura estarás muy nervioso.

Cita las fuentes bibliográficas utilizadas o que sabes que existen para ese tema.

Asegúrate, eso sí, de no equivocarte en el nombre del autor, fecha o título. Produce un efecto pésimo.

Ten en cuenta que los ejercicios de ingreso para el cuerpo de profesores requieren una asimilación personal que acepta incluso un punto de vista crítico con tu opinión basada en argumentos sólidos,

Citas bibliográficas y ejemplos claros. Conviene que subrayes frases, conceptos, definiciones que ayuden al tribunal a valorar tu dominio conceptual.

 A la hora de leerlo, haz énfasis en lo subrayado. Esto aportará una amenidad que el tribunal agradecerá. Piensa en lo que supone escuchar a decenas de opositores leyendo con un tono monocorde.

Antes de entregar el ejercicio repasa si tienes tiempo.

Aunque estés cansado, volver a leer el ejercicio suele dar muy buenos resultados. Si no encuentras ningún error, podrías emplear los últimos minutos en redactar una conclusión que cierre bien todo el tema.

Como podrás comprobar, estos consejos pretenden orientarte para que no dejes lugar para la improvisación. Ten preparado todo lo que puedas.

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