¿Qué hacer ante…? El niño con dificultades en la memorización

21 de abril de 2016
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¿Qué hacer ante…? El niño con dificultades en la memorización

El niño con dificultades en la memorización

El caso

Olivia es una niña de nueve años que cursa cuarto de Educación Primaria. Es una excelente niña, que está muy atenta en clase. Todos los profesores reconocen que es muy agradable y obediente. Pone mucha atención en todas las explicaciones pero tiene un evidente problema: no retiene nada de lo que le dicen. Pone interés pero al día siguiente se le ha olvidado.

Los profesores insisten una y otra vez hasta que parece que ha retenido la información. Al día siguiente ya no se acuerda de nada. Es desesperante y han llegado a preguntar a los padres si tiene algún problema fisiológico, pero no tiene ninguno.

El claustro de profesores ha decidido poner remedio y trabajar todos en la misma dirección. Ahora bien, no saben cómo empezar.

¿Qué podemos hacer?

Si los padres afirman que no hay un problema fisiológico, debemos darle oportunidades a Olimpia para que obtenga un buen nivel de memoria. En primer lugar, insistiremos todas las veces que haga falta en que retenga lo más importante. Nos adecuaremos a su nivel y características de aprendizaje.

Es muy posible que debamos dedicar un tiempo extra para hablar con ella y hacerle retener lo que consideramos más importante.

En labor de tutoría podríamos trabajar con ella determinadas técnicas intelectuales que son muy útiles y muy divertidas, por lo que estará motivada a trabajar, aunque sea individualmente con la tutora.

La primera técnica consiste en que visualice las palabras (ideas, expresiones, títulos, fechas…) que contienen la mayor carga de contenido. Así, por ejemplo, si tiene que retener la fecha de 1492, podemos jugar con esos números y dibujarlos. De una forma divertida, terminará por recordarlo.

Otra técnica consiste en que asocie esas palabras o números con otras realidades. Así, por ejemplo, si tiene que recordar una lista de palabras o fechas las asociará por orden a determinados objetos ya establecidos, donde el uno puede ser un músico, el dos un pato, el tres un tren, el cuatro un cuadro, el cinco un tiovivo…

Se trata de que practique y de que se lo pase bien. Y de paciencia, claro.

El niño con deficiencias sintácticas

El caso

Héctor es un alumno del 2º ciclo de Educación Primaria. No es un alumno brillante en ninguna asignatura y, particularmente, tiene graves problemas con la Lengua. Su vocabulario es pobre y su pronunciación repleta de errores. Sin embargo, lo que más preocupa a sus profesores es su escasa capacidad para construir frases con coherencia y con una cierta extensión.

Siempre ha sido muy infantil para su edad pero a la hora de expresarse tanto por escrito como oralmente lo pasa muy mal. No construye frases de mediana extensión y es un auténtico caos en la
construcción de las frases.

Los profesores quieren atender esta deficiencia que repercute en todas las materias que Héctor estudia.

¿Qué podemos hacer?

Es cierto que Héctor debe ejercitarse en la morfosintaxis para trabajar la construcción de la frase de una manera activa y práctica. Si no, lo pasará mal en todas las materias y nunca rendirá en los exámenes.

Por lo tanto, no es un asunto de escasa importancia y hay que afrontarlo con seriedad pero también con mucha paciencia.

Podemos entre todos los profesores, no sólo el de Lengua, proponer ejercicios como los siguientes:

– Relacionar sintagmas, presentando dos columnas en las que Héctor tendrá que relacionar con una flecha los sintagmas de la izquierda que pueden formar una oración si se unen con los de la derecha.

– Vestir una frase, añadiendo una cantidad determinada de adjetivos a una frase básica.

– Cambiar la categoría de las palabras de las frases, construyendo una frase nueva a partir del titular de una noticia o de un sintagma.

– Ampliar la frase dada.

– Deshacer frases, escribiendo lo mismo con menos palabras.

– Completar una frase dada, añadiendo las palabras gramaticales necesarias a una lista de nombres y verbos para formar una frase coherente y correcta.

– Sumar frases, construyendo una frase compleja a partir de dos o más frases simples.

Héctor debe practicar con frecuencia este tipo de ejercicios. Con el tiempo y la paciencia de unos y otros, Héctor mejorará en la construcción de frases orales y escritas. Aunque esta actividad no puede estar desligada de la lectura constante y atenta. Tiene que leer mucho y leer con toda la atención.

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