Ahora toca ser niñ@

09 de mayo de 2016
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Ahora toca ser niñ@

Fútbol, baloncesto, inglés, judo, baile, informática, atletismo, ajedrez, manualidades, yoga, tenis, teatro, clases particulares, mecanografía, alemán… y un sinfín de actividades que podemos ofrecer a nuestros hijos para que estén bien formados y sean los mejores… ¿Pero estamos seguros de que es eso lo que estamos consiguiendo?.

Muchas veces escuchamos a las familias hablar de todas las actividades que realizan durante la semana sus hijos. Creen que  cubrirles todas las horas libres con actividades es darles una mejor educación, más oportunidades para el futuro, abrirles puertas socialmante… ¿pero es así?. ¿Nos hemos parado a pensar y visualizar cómo es el día a día de los niños actuales?, ¿cuándo juegan?, ¿cuándo se caen y se levantan?, ¿cuándo experimentan libremente?, ¿cuándo son niños?… pues sí, la respuesta tristemente es NUNCA.

Los niños de nuestra sociedad en el momento inician su escolarización ya asumen horarios y obligaciones como las de un adulto… es eso lo mejor para su formación.   Lo tienen todo planeado, desde que se levantan hasta que se acuestan y cuando surge algo inesperado, ¡OHH, nos han invitado a un cumpleaños!, nos rompe todos los esquemas.

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En este vídeo podemos ver un claro ejemplo de cómo actuamos los padres. Su autor  José M. Anguiano tiene un claro mensaje con su obra: “recordar a los padres sumergidos en una dinámica cultural de trabajo y consumo que los niños son niños y que deben jugar y disfrutar de su niñez y apoyarlos. La obsesión por procurarles lo mejor nos puede cegar y hacernos olvidar las cosas que dan sentido a nuestra vida, transmitiéndoselo también a ellos”.

Según Francesco Tonucci: “Jugar para un niño es la posibilidad de recortar un trocito de mundo y manipularlo. El juego libre es la verdadera necesidad del niño” .

El juego es considerado el principal medio de aprendizaje para los niños; algunos lo consideran como el trabajo más serio durante la infancia, es la manera más natural de experimentar y aprender y favorecer el desarrollo del niño en diferentes aspectos.

En su desarrollo socioemocional, ya que le permite expresar sus emociones y aliviar tensiones pues le proporciona placer y alegría. Es un medio que le permite socializar ya que entra en contacto con otros niños y con los adultos, aprendiendo a respetar normas de convivencia y a conocer el mundo que lo rodea. Cumple un rol muy importante en el desarrollo de su personalidad.

En su desarrollo psicomotriz, pues le brinda la oportunidad de ser activo y explorar a través de su cuerpo y sus movimientos con toda libertad.

En su desarrollo cognitivo, al jugar, el niño aprende y estimula sus capacidades de pensamiento, entre ellos, la atención, memoria y el raciocinio. El juego permite que el niño haga uso de su creatividad, desarrolle su imaginación y posibilita el aprendizaje significativo puesto que la actividad lúdica capta el interés y la atención del niño.

Ir al parque, pasear, a casa de unos amigos a jugar, al cine, cocinar con mamá, a la ludoteca, biblioteca o a no hacer nada, no tiene hueco en sus agendas. Se nos ha olvidado que nosotros éramos niños de parque, de jugar, de mancharnos y llevar rodilleras. ¿Qué les puede aportar ir al parque?

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  1. Aprenden a relacionarse con sus iguales. Esto es muy importante ya que las relaciones en el aula no tienen la libertad que las de la calle. El parque es como una pequeña sociedad fuera del contexto escolar.
  1. Conocen y comprenden los roles y reglas sociales. Aquí nada está dirigido por el adulto, se juega y las normas y leyes las ponen ellos. Respetar el turno, lo que vale y no vale… son expresiones habituales que estructuran su mapa mental.
  1. La vida no es siempre justa. Muchas veces los padres queremos que nuestros hijos crezcan sintiéndose ganadores en todo, pero esto no es la realidad. Verán que hay niños que se portan bien, que ganan y pierden, que les acorralan… y tendrán que arreglárselas solos. Aprender a defenderse.
  1. Es correr, balancearse, columpiarse, saltar, deslizarse… con todo esto se ejercitan. Seguramente sea la clase de Educación Física más completa que hagan a la semana. Refuerzan su psicomotricidad.
  1. Ellos también se estresan, se cansan, se agobian, sufren tensiones en su vida diaria… Jugar, correr, no pensar, reírse por nada… les ayuda a desconectar y cuando vuelven a casa se sienten más felices. Liberan así el estrés acumulado.
  1. La imaginación toma el protagonismo absoluto. Son piratas, hay tiburones, una nave espacial, tesoros, pirañas, princesas… cuando escuchamos las conversaciones de un grupo de niños no podemos evitar sonreir, simplemente es maravilloso. Ellos desarrollan su creatividad.
  1. Es un paso importante para reforzar su autonomía, tienen un voto de confianza de los padres, que aunque estén cerca de los niños ellos se sienten libres. Normalmente suelen alejarse de los adultos y jugar siempre donde no se les pueda ver, es la emoción de hacer algo solos. Desarrollan su autonomía.
  1. No hay móvil, consolas, tablets, portátiles… sólo niños jugando. Los niños y adolescentes de hoy en día son nativos digitales. Viven gran parte de su vida online, lo que puede acabar distorsionando su realidad. Ir al parque, cuanto más tiempo y antes mejor, los devuelve a la realidad. Huir de la súper conexión tecnológica.
  1. El trabajo, la ropa, la cena, la compra… desgraciadamente son pocos los momentos que tenemos en el día a día para compartir con nuestros hijos y aquí se nos brinda esta opción. Mejoran las relaciones familiares.

Transmitir a nuestros hijos la necesidad de tener un tiempo libre de calidad es, quizás, uno de los aspectos de la educación que en más ocasiones se nos olvida.

La educación en el tiempo libre mejorará la calidad de vida de los niños, ya que, prevenimos conductas relacionadas con la ansiedad, aislamiento, depresión y otros males de nuestra sociedad. Iniciar esta educación desde la niñez es muy importante.

Las dos claves que debemos tener en cuenta sobre su tiempo libre son: que desarrolle su creatividad y sea estimulante para ellos.

Hay que buscar espacios en sus agendas para todo (colegio, deberes, descanso, extraescolares, JUEGO… y recordar que los niñ@s no volverán a serlo nunca más, que ya tendrán tiempo de estar todo el día ocupados, sin poder hacer en muchas ocasiones lo que les gusta… buscar un equilibrio y sobre todo preguntarle a ell@s que quieren hacer por las tardes, porque es más que probable que nuestros hijos estén haciendo lo que a nosotros nos hubiera gustado hacer cuando teníamos su edad  que lo que a ellos les gusta realmente.

BIBLIOGRAFÍA
.Vídeo: ¿Bailamos?  José M. Anguiano

Mª Gloria Amorós Pérez @gamorosp

MIAC: Maestros Innovadores Alumnos Competentes

@Educweb

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