Maestros que dan alas a los estudiantes y aprecian sus talentos

24 de noviembre de 2016
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Maestros que dan alas a los estudiantes y aprecian sus talentos

Soy de las que piensan que la mayoría de personas tienen dificultades alguna vez en su vida. Que la perfección no existe, que únicamente hay seres humanos que se equivocan, que fallan, que se recuperan y lo vuelven a intentar las veces que haga falta. A parte de la voluntad y las ganas de las personas a hacerlo mejor una vez más, ayuda muchísimo tener a alguien al lado que diga “lo estás haciendo bien, no importa que te equivoques de nuevo, seguirás adelante. Ya lo verás“.

Ahora, imaginad tan sólo un par de minutos, si esas palabras hubieran sido: “qué mal lo estás haciendo, has fallado otra vez, eres un completo inútil, así no vas a conseguir nada”. ¿La situación sería mucho más diferente, verdad?

Eso se podría trasladar a las aulas y a los colegios. Hay muchos estudiantes que tienen algún tropiezo a lo largo de su etapa educativa (como los hemos tenido todos) y se ven sometidos a mucha presión por eso. Presión que en más ocasiones de las que me gustaría, llega a provocar problemas en la alimentación, en el sueño, en las habilidades sociales, ansiedad, depresión infantil y una autoestima baja. Y esa presión se da cuándo se equivocan y se les regaña por ello.

Hay docentes (espero con ansia que sean los mínimos), que enseguida critican a los alumnos a diestro y siniestro: “qué mal estás haciendo las sumas”, “has fallado mucho en las restas. Lo estás haciendo fatal” “Si sigues escribiendo de esa forma, tendré que suspenderte el examen y te quedará mi asignatura”. En estas situaciones, ¿de verdad pensamos cómo se tienen que sentir los estudiantes ante estas palabras de algunos de sus maestros?

Los alumnos, pasan gran parte de su tiempo en las aulas con sus compañeros y con los profesores. Muchos de ellos sienten admiración por los maestros, y quieren ser cómo ellos. Imaginad, lo que sería para ellos escuchar en boca de los docentes eso de: “lo has hecho fatal” continuamente, y que no les ayuden a hacerlo mejor, ó que si llegan hacerlo sea de mala gana y con una actitud predispuesta negativa. ¿De qué manera va a influenciar esos comentarios a los estudiantes?

Evidentemente, de la peor forma posible. Y es que hay veces, que a los centros educativos y a algunos profesores se les olvida que las emociones, el estado de ánimo y los sentimientos es la base del aprendizaje. Entonces, ¿cómo se va a dar un buen proceso de asimilación de conceptos si los alumnos tienen un concepto tan malo de sí mismos y de lo que hacen?

Creo que la labor de los maestros también consiste en conectar con los alumnos. En escucharles, en comprenderles, en intentar entender los miedos, inquietudes e inseguridades de los estudiantes. Consiste en sacar lo mejor de cada uno de ellos, de fortalecer y reconocer el talento de los alumnos, haciéndoles saber que tienen un montón de cosas buenas, consiguiendo que crean en ellos mismos durante todos los días.

Chris Ulmer, es un profesor americano que dedica diez minutos todos los días a destacar las cualidades positivas que tienen sus alumnos de educación especial. Únicamente con eso, los estudiantes empiezan motivados las clases, se aceptan así mismos y están más abiertos a relacionarse con los demás. ¡Diez minutos al día! Bastaría con que los alumnos escucharan cosas buenas de sí mismos para cambiar el ambiente y el clima de las aulas.

¿Tanto esfuerzo sería eso para todos los maestros y profesores de los centros?

Hablemos de estudiantes con dificultades de aprendizaje diagnosticadas. ¿Cómo se sentiría un alumno con dislexia si los docentes le dijeran en toda las clases “lees fatal, tu escritura es horrible, así no vas a avanzar”? ¿Y si ni siquiera fueran capaces de adaptarle los exámenes para que consiguiera aprobar el curso? Niños, adolescentes, jóvenes y adultos hemos pasado por dificultades en nuestra vida. Decir “dislexia” es simplemente una etiqueta más.

Entonces, ¿un alumno con dislexia no tienen ningún talento? ¿Un alumno que se le dan regular las matemáticas no se le puede dar genial la historia o el arte? Todos y cada uno de los estudiantes tienen un talento y una fortaleza. Y es labor de los maestros y de las familias sacarlos a relucir para que ellos se den cuenta. ¿De qué sirve recordarle a un niño que tiene dislexia continuamente? ¿De verdad sirve de algo presionarle diciéndole cada día lo mismo?

Iba a decir una vez más que nuestro sistema educativo está obsoleto (cosa que es totalmente cierto), pero dedicar unos minutos a hablar de los talentos de los alumnos, es cosa de los maestros y docentes. Dedicar tiempo a apreciar las cosas buenas de los estudiantes, a comunicarse con ellos, y a hacerles ver que son estupendos en muchos aspectos, mejoraría considerablemente el clima y las relaciones en el aula.

Obviamente, los alumnos tienen que ser conscientes de las cosas en las que fallan y saber gestionar la frustración, pero utilizando siempre la empatía. Cambiando eso de “lo has hecho fatal” por “veo que te has esforzado mucho, pero aquí te has equivocado. ¿Quieres intentarlo de nuevo? Si necesitas mi ayuda, aquí estoy. Tú puedes”. ¿Os dais de la diferencia tan grande que hay? No todo en la escuela debería ser asignaturas y calificaciones…

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