Educar con el ejemplo

29 de noviembre de 2016
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Educar con el ejemplo

El proceso electoral que ha tenido lugar recientemente en Estados Unidos ha sido uno de los más seguidos, a través de los medios de comunicación, de los últimos años. Más allá del alcance político que pueda tener la elección de este nuevo presidente, tanto para su propio país como para el resto del mundo, lo que me interesa resaltar es la repercusión que tiene desde un punto de vista educativo.

Existen muchas personas con un discurso misógino, xenófobo y de desprecio a aquellos que no son como ellos, en este caso WASP (acrónimo en inglés, de blanco, anglosajón y protestante). Al fin y al cabo en el planeta hay más de siete mil millones de habitantes. Sin embargo, lo que llama la atención es que en sistemas democráticos, con un corpus legislativo amplio en cuanto a derechos y libertades, estos discursos tengan la acogida, el aplauso y el voto de millones de ciudadanos.

La democracia no tiene solo una dimensión política sino que es un sistema de valores que afecta a la dimensión ética del ser humano;

Cuando hablamos de educar en valores hay que tener en cuenta que no solo educa la escuela, sino también la familia y la sociedad en su conjunto. Y es aquí donde empiezan a existir elementos de fricción. Porque una cosa son los valores ideales propios de la educación visible y otra son los valores reales de la educación invisible.

Entre los primeros están la tolerancia, la diversidad, la solidaridad, la paz, la justicia, etc. Estos valores aparecen citados en los idearios de los colegios, las declaraciones públicas de las familias y de las instituciones. Muchísimas personas creen en ellos e intentan vivir en coherencia con lo que creen.

Pero, también, hay familias e instituciones políticas y económicas que muestran, a través de la educación invisible, otros valores como la seguridad, la preeminencia de los hombres sobre las mujeres, el reparto de la riqueza con criterios de nacionalidad, etc. Esta educación invisible es imperceptible y se manifiesta en la vida diaria, por ejemplo, con los comentarios que hacemos, en cómo actuamos ante determinadas situaciones o como seguimos los dictados de los medios de comunicación y la publicidad. La educación invisible va dejando poso. Va creando un  sustrato que gana en espesor y que cuando las condiciones son propicias sale a la superficie.

En períodos de crisis generalizadas (económicas, políticas, de valores), los individuos de las sociedades desarrolladas son más propensos a pensar que el contexto social en el que viven está caduco, que es necesario que lo viejo deje paso a lo nuevo. Si en este contexto determinadas personalidades relevantes (periodistas, expertos, políticos) se atreven a verbalizar, a través de las redes sociales y los medios de comunicación, unos mensajes sencillos para explicar algo que es complejo y a cuestionar derechos y libertades reconocidos durante décadas, estos mensajes calarán en muchos ciudadanos y los efectos de la educación invisible se harán visibles.

La escuela, los educadores y las familias tenemos un gran reto. Educar es muchas veces educar a contracorriente, alejados de las modas y de los mercados. Fundamentalmente, el aprendizaje se produce por imitación y por comprensión empática, es decir por la capacidad de sentir las emociones de los demás. Hay, pues, que acompañar a los jóvenes en la sociedad en la que viven para proporcionarles recursos y argumentos.  Así, contra los mensajes sencillos y simples hay que confrontar la reflexión y el espíritu crítico; es necesario hacerles ver que no siempre lo viejo es sinónimo de inutilidad, sino, muchas veces, de sabiduría; debemos ser más visibles en las redes sociales y en los medios de comunicación para transmitir los valores en que creemos. Todo ello con el objetivo de que la educación visible y la invisible coincidan a través de la coherencia entre lo que decimos y lo que hacemos. Al fin y al cabo, es recuperar la vieja idea de educar con el ejemplo.

 José Luis Domínguez López. Profesor de ESO y Bachillerato. Postgrado en Coaching Educativo e Inteligencia Emocional

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