Tenemos que apoyar a los maestros de corazón

27 de diciembre de 2016
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Tenemos que apoyar a los maestros de corazón

La verdad es que estoy un poco harta (y perdonadme la expresión) de que a todos los maestros se les meta en el mismo saco. Estoy muy cansada de que muchas personas piensen que no hacen nada en su trabajo, que la culpa del elevado índice de fracaso escolar en las aulas es de ellos, que únicamente entran en las clases por el sueldo. Estoy más que decepcionada con esa parte de la gente que opina que la docencia es una profesión sobrevalorada.

Desde hace tiempo tengo la sensación de que a los profesores se les ha estado mirando con lupa y solo hay críticas, ofensas y acusaciones sin ningún tipo de sentido a su alrededor. Entiendo que se saque a la luz todas las situaciones antipedagógicas que algunos “profesionales” aplican con los estudiantes, pero no todos los profesores son así, ni mucho menos.

Lo que yo me pregunto es que si esas personas que hablan y opinan sin saber lo que hacen realmente los maestros se pondrán en algún momento en su lugar. A lo que me refiero es que si pensarán por unos minutos cómo se pueden llegar a sentir los docentes que sí se esfuerzan diariamente por hacer correctamente su trabajo, por dar lo mejor de sí mismos a los alumnos motivándoles y emocionándoles en su jornada escolar. “¡Los profesores cobran muchísimo más de lo que deberían!” “¡Los docentes no deberían cobrar esa cantidad de dinero por lo poco que hacen!” Obviamente, estas dos afirmaciones son auténticas salvajadas. Pero aun así se dicen muchísimo.

Los maestros (y como siempre digo: hablo de maestro de corazón), no cobran mucho dinero por su trabajo. Incluso hay muchos de ellos que deberían ganar más. ¿Sois conscientes de todas las cosas que tienen que hacer los profesores de vocación? Tienen que diseñar unas clases que sean atractivas para los alumnos, que les inspiren y en las que se desarrolle sus ganas de aprender.

Tienen que investigar y buscar documentación sobre nuevas metodologías que quieren aplicar en las aulas y que no saben cómo hacerlo porque la formación docente de nuestro país es inexistente.

Tienen que buscar e idear la manera de cumplir los objetivos de los centros sin que los estudiantes, que son los más importantes del proceso de aprendizaje, se aburran, se desilusionen y sin que se desmotiven.

Por si fuera poco todas las cosas anteriores (y más que hacen), se topan cada día con la burocracia. Papeles y más papeles que rellenar que lo único que hacen es quitar tiempo de estudio, investigación y práctica a los profesores. ¿De verdad creéis que los profesores llegan a sus casas todos los días descansados y llenos de energía? Pues no, queridos y queridas. Hay algunos días (por no decir la mayoría), en los que los maestros llegan a sus hogares exhaustos y cansados. ¿Creéis de verdad que al entrar por la puerta de sus apartamentos ya lo tienen hecho y se olvidan de la jornada laboral? Pues no, queridos y queridas. Muchos profesores hacen horas extras en sus casas para corregir los exámenes (unos exámenes que les parecen absurdos) y tenerlos cuanto antes para que los estudiantes sepan las notas lo más rápido posible, por ejemplo.

No voy a pedir más empatía con los maestros para este curso (porque quizás esa petición caiga en el olvido), pero sí que voy a pedir que muchas personas practiquen eso de “pensar antes de hablar” en cuanto afirmaciones y acusaciones docentes se refiere. A mi parecer creo que mucha gente todavía no sabe que ser profesor hoy en día, es una de las profesiones más maltratadas de nuestro país. Es una de las profesiones menos valoradas y menos reconocidas que hay. Estoy de acuerdo en sacar a la luz, comentar y dialogar sobre malas actitudes y mala praxis de algunos docentes, pero lo que no comparto es “echar al fuego” a todos los maestros. Porque muchos de ellos, siempre están al pie del cañón cuando se les necesita. Porque muchos de ellos se involucran y ayudan a las familias. Así que por ellos, por favor… apoyemos a los maestros de corazón.

2 Comentarios

(SM no se hace responsable de los comentarios realizados por los usuarios).
  • Pingback: Bitacoras.com

  • Creo que este párrafo resumen el gran problema de la enseñanza en España:

    “Tienen que buscar e idear la manera de cumplir los objetivos de los centros sin que los estudiantes, que son los más importantes del proceso de aprendizaje, se aburran, se desilusionen y sin que se desmotiven.”

    Es imposible cumplir con los puntos obligatorios impuestos a los maestros sin que los alumnos caigan en un círculo de aburrimiento.

    Debemos tratar de innovar y provocar reacciones positivas en los alumnos que ayuden a mantener viva la ilusión por aprender.

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