¿Y si fuera tu hijo/a? Cuentos para combatir el acoso escolar

16 de marzo de 2017
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¿Y si fuera tu hijo/a? Cuentos para combatir el acoso escolar

Para todo aquel que se dedique a la docencia sabe que la palabra “hijo-a” también engloba el sentido de “alumno-a”. ¿Cuántas veces no se les ha escapado un “mamá” cuando querían decir “seño”? Para ambos roles, las personas más importantes son ellos, nuestros alumnos-as o nuestros hijos-as. Nos sacrificamos por y para su educación, poder estar orgullosos de su evolución (independientemente de su elección como profesión en un futuro), verlos sonreír, disfrutar de los momentos vividos…en definitiva, si ellos son felices, nosotros lo somos más.

¿Qué ocurre cuando algo trunca esa felicidad? Pierden la sonrisa, ya no quieren ir al colegio, ponen mil excusas, se esconden por ser diferentes, no quieren ser insultados, marginados o agredidos o, por el contrario, dan una mala contestación, un acto que no nos gusta, unas risas fuera de lugar, la poca sensibilidad ante un acontecimiento triste…Todo esto son pistas de que algo ocurre. ¿Qué hacemos ahora que somos conscientes? Son nuestra responsabilidad.

Es necesaria una labor conjunta para con tus hijos/alumnos ya que, a pesar de que los colegios son los lugares más seguros, los últimos estudios constatan el  aumento de la violencia física y verbal en los centros. Muchas de estas agresiones son un reflejo de lo que ocurre fuera de los colegios. Los problemas de convivencia pueden venir incrementados por la incorporación de la tecnología y el mal uso de las redes sociales en las vidas de los menores que quieren imitar a los adultos (sin serlo).

Tanto el ambiente del colegio como el de la familia deben ser generadores de comportamientos sociales y crear un clima sano para estos.

La falta de respeto, la humillación, la intimidación o la carencia de valores pueden provocar un clima de violencia y son características esenciales del agresor.

¿Qué ocurre cuando estas agresiones se producen fuera del aula? ¿Y si el agresor espera a estar en el pasillo, en el patio o en el comedor, siempre fuera del alcance de un adulto? ¿Qué ocurre si lo hace a través de las RRSS? ¿Qué sucede cuando el agredido no se atreve a confesar la agresión? ¿Aquellos que permiten y callan se convierten en agresores? ¿Cómo puede el adulto detectar y ayudar a aquellos que se sienten humillados? ¿Dónde queda la educación en valores como posible solución? ¿Cómo gestionar la envidia? ¿Y el miedo?

Como docente, me encuentro en la obligación de aportar mi granito de arena para poder ayudar, reflexionar y contribuir a la mejora de la convivencia tanto en los centros como en casa. ¿Qué mejor que la lectura de historias que nos hagan reflexionar y empatizar? Estos cuentos, dirigidos a un lector adulto, surgen de dos necesidades absolutas: por un lado, encontrar soluciones a las cuestiones planteadas anteriormente conjugando la lectura de ficción con la educación emocional, ya que muchos de los problemas de base del gran número de las agresiones ocurridas en los centros es la falta de educación en valores, siendo la falta de respeto el mayor problema; y  por otro, la implicación de la lectura de padres-hijos o profesores-alumnos como parte esencial en la educación. La lectura de los cuentos, por ejemplo, en las sesiones de tutoría donde se pueda hacer un ejercicio de visualización, de reflexión con lo acaecido en el cuento, darle vida con algún episodio ocurrido en el aula, etc.

Ayudar a padres y profesores a detectar, prevenir y gestionar cualquier tipo de acoso en el rol que hayan adoptado sus hijos o alumnos es el objetivo principal de este proyecto. E incluso la lectura de estos cuentos por adolescentes donde puedan verse identificados en alguno de los personajes y así poder cambiar su comportamiento.

Tanto para padres como para profesores, la educación de sus hijos o de sus alumnos es lo más importante. Y en ocasiones se les escapan de entre los dedos por no saber cómo gestionar el crecimiento y evolución (y todo lo que lo envuelve) de sus hijos o alumnos. A través de las vivencias de los personajes de estos cuentos pueden llegar a ser conscientes de lo que realmente ocurre a su alrededor y así poder encontrar una posible solución.

Desde  excusas como “son cosas de niños”, “era de broma” o tener miedo a confesar una agresión por ser el siguiente receptor de las burlas o las humillaciones; trabajo de visualización para padres y agresores; valorar el esfuerzo, fomentar la empatía, la confianza, el compañerismo, la superación, el respeto, el cambio o el amor, son algunos de los temas tratados en los diferentes cuentos que podéis encontrar en:  www.lauraborao.com/blog.html

Perfiles RRSS: Facebook Laura Borao / Twitter e Instagram @LauraBorao

3 Comentarios

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  • Hola,

    Me ha parecido muy interesante lo que comentas respecto a
    “los últimos estudios constatan el aumento de la violencia física y verbal en los centros“
    No lo podría decir mejor.

    Quería hacerte una pregunta.

    Colaboro con una escuela de formación en Barcelona centrada en la investigación y la difusión de la PNL (Programación Neurolingüística) a través de cursos, materiales didácticos e internet, etc. así como cursos de pnl (Practitioners y Masters de pnl).

    ¿Crees que sería viable encontrar vías de colaboración de cara analizar este aspecto con más detalle (desde un punto de vista de la pnl) de cara crear un modelo que se pudiera incluir en algún curso o Master nuestro?

    Me gustaría conocer tu opinión.

    Gracias!

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