¿Cómo podemos hacer amenas nuestras clases?

16 de mayo de 2017
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¿Cómo podemos hacer amenas nuestras clases?

El caso

Conchi es profesora de Geografía e Historia en la enseñanza secundaria. Quiere ser una profesora más amena, porque cada vez nota más rechazo de los alumnos a su materia o a su forma de explicarla. Este rechazo lleva incluso a cierta indisciplina y mal ambiente dentro del aula.

Conchi ha ido notando que, conforme pasaban los años, el perfil de sus alumnos también cambiaba. Ahora les cuesta atender más a las explicaciones y se aburren, lo cual demuestran visiblemente.

Lo que antes suscitaba interés, ahora ya no. Hace unos años, bastaba con explicar un mapa de España para que los alumnos se interesasen por la realidad física. Actualmente no muestran interés alguno.

Conchi duda de si el problema está en ella o está en los alumnos. En cualquier caso, quiere ofrecer una solución. Ella siempre ha sido una profesora amena en todas sus explicaciones y desea seguir siéndolo.

¿Qué podemos hacer?

La amenidad de un profesor tiene un componente personal, sin duda.

Hay profesores que poseen un encanto personal o una gracia que se refleja en su forma de llevar la asignatura. Sin embargo, también hay algunas técnicas que pueden ayudar al educar a ser más ameno.

1.- Si el perfil de los alumnos ha cambiado, también deberá cambiar el perfil del educador. Si a Conchi antes le bastaba introducir un mapa de España para motivar, ahora tendrá en cuenta las aportaciones audiovisuales que se ajustan más a la psicología de los adolescentes.

Actualmente una película, un documental o el uso de contenidos digitales pueden ser un buen contrapunto a sus explicaciones teóricas.

2.- El educador será más ameno si introduce en sus explicaciones ejemplos, datos y anécdotas actuales. Está claro que lo que hacía sonreír hace quince años, hoy no lo consigue. Para ello es preciso que Conchi tenga un mayor contacto con la realidad del adolescente de este nuevo milenio. Hablará con ellos, les preguntará sobre sus gustos e indagará sobre sus auténticas necesidades.

3.- El educador puede no ser ameno para los alumnos, pero inevitablemente los alumnos son amenos para los alumnos. En ese sentido, Conchi debería dejar un mayor tiempo dentro del aula para que los alumnos – después de documentarse – llevaran a cabo debates, trabajos de investigación que luego expondrán, análisis comparados entre grupos…

4.- El educador puede no ser ameno, pero siempre la materia lo es si el alumno la descubre. Conchi puede sustituir explicaciones teóricas por actividades que propicien el aprendizaje por descubrimiento. De esta forma, el alumno hace suya la materia. Si el educador lo explica todo, ni será ameno ni será eficaz. Si el alumno lo descubre solo (con el sutil comentario del profesor), el aprendizaje está asegurado.

1 Comentarios

(SM no se hace responsable de los comentarios realizados por los usuarios).

Hola buenas tardes me acabo de leer el texto y me ha parecido muy interesante e inspirativo la verdad es que nunca he entrado en esta web y como soy alumna en formación de repente me lo ha dicho una compañera. Ya me he leído todos los textos y a partir de ahora os voy a seguir en todo lo que pongáis.Un beso y hasta mañana.

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