Tres principios de la Antigua Grecia para hacer mejores a tus alumnos

30 de Mayo de 2017
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Tres principios de la Antigua Grecia para hacer mejores a tus alumnos

¿Qué es la sabiduría?, ¿es saber más conocimientos que el que tienes al lado?, ¿es tener la capacidad de acumular datos y memorizarlos para transmitirlos tal cual en el futuro?

Si te apasiona la docencia, seguro que reconoces estos tres rasgos que comento a continuación y que tienen su origen en la Filosofía de la Antigua Grecia. ¿Te sientes identificado?, ¿tratas de enseñar así a tus alumnos.

1. La Humildad epistémica. Sócrates lo tenía claro: el verdadero sabio es el que sabe que no lo sabe todo, y sin embargo sigue estudiando, debatiendo y aprendiendo con el único objetivo de acercarse cada vez más a la verdad, que al final es propia de cada individuo.

En un mundo como el actual, en el que la información se recibe y se digiere casi al momento, es necesario enseñar a nuestros alumnos a separar lo importante de lo que no lo es, a tener un criterio propio que les permita discernir esa verdad que les hará individuos libres en una sociedad plagada de mensajes e intereses de grandes grupos mediáticos, políticos y sociales.

2. La precisión epistémica.  Tan importantes son las preguntas como las respuestas, y solo se puede considerar sabio a aquel que sabe medir sus palabras y que responde con precisión, sin ceder al impulso de la respuesta rápida, y sopesando el impacto que esa respuesta tendrá en los demás.

Igual que en el caso anterior, en un mundo en el que las redes sociales empapan las vidas de nuestros alumnos, y en la que incluso ya estamos asistiendo a que los procesos de compra, los de ocio, etc. están siendo invadidos por estas aplicaciones, debemos enseñar a nuestros alumnos a comunicarse de manera adecuada, a evitar ser imprecisos, a evitar responder aquellas preguntas que no deben atender, a evitar caer en la provocación y discutir, que no debatir, contra otros desconocidos de los que no conocen sus verdaderas intenciones.

3. Debemos enseñarles a disfrutar de la vida. Solo enseñándoles a pensar de manera independiente les podemos enseñar a ser libres. El hombre social requiere de altas habilidades para conservar su individualidad dentro del grupo. Debemos enseñarles también a disfrutar del humor de una manera inteligente, a tener una percepción única y original del mundo, a saber ser críticos con las opiniones de los demás y con las suyas propias, y a saber reconocer cuando se han equivocado.

¿Y a ti, qué te parece? ¿Enseñas así a tus alumnos?

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