Un lugar que te haga respirar

19 de diciembre de 2017
0
Un lugar que te haga respirar

Cierra los ojos. Recuerda tu escuela, donde estudiaste cuando eras pequeño. Ahora, ábrelos y mira a tu alrededor. Observa los detalles, los espacios. Mira las paredes. Respira, huele. Compara ambas ¿Cuánto ha cambiado la estructura arquitectónica de los colegios? O mejor, ¿Cómo han cambiado sus aulas, la biblioteca, los pasillos, el comedor, la recepción o los talleres?

Miedo me dan las respuestas a estas sencillas cuestiones ya que soy consciente de que no hemos sabido adecuar los espacios educativos a las nuevas metodologías. Siguen siendo estructuras carcelarias o sanitarias.

Si llevamos años (décadas) intentado innovar en educación, ¿porqué seguimos manteniendo las clases rectangulares, estrechas, con los pupitres dobles y situados en fila mirando hacia la pizarra? ¿Por qué hay tanta diferencia entre un aula de infantil a una de primaria? ¿Qué pasaría si utilizamos un proyector móvil que pueda hacer cambiar la distribución del aula cada vez que lo consideremos? ¿Y si damos clase en el patio? ¿Y si no hubiera pasillos? Otras disposiciones son posibles. Pasillos abiertos que se convierten en caminos. Bibliotecas que no lo parecen. Muebles multifuncionales que economicen el espacio y te abran la mente. Hay todo un mundo ahí fuera. En esta revolución que intentamos provocar en educación, nos hemos quedado cojos al no dotar de la importancia que se merece el diseño de los lugares en los que enseñamos (y aprendemos).

¿Qué nos hace sentir los espacios cerrados, con poca luz natural, sin ventilación, con mesas inamovibles y con una idea estática de cómo utilizarlas? A mí, estrés, claustrofobia, tensión, desilusión, tristeza, insatisfacción o nerviosismo. ¿Cómo influye en nuestras emociones? ¿Y en la de nuestros alumnos? ¿Quién no ha pensado, en alguna ocasión, que una determinada aula estaba maldita, tenía malas vibraciones o estaba construida sobre un cementerio indio que provocaba que, quien entrara allí, como poco, saliera con sarpullidos? Cada vez estoy más convencida que el entorno influye en el aprendizaje. Deberían ser espacios que despierten la curiosidad, la atención, la creatividad, los juegos, las emociones, el respeto, la colaboración, la comunicación, etc. Lugares hechos para niños… ¿Por qué la mayoría de los alumnos no llegan al mostrador de recepción? ¿O a la mesa de profesor? Por cierto, ¿qué función tiene la mesa de profesor? Actualmente, ¿qué sentido tiene? Solamente pienso en el espacio libre que dejaría para (des)montar el aula y hacer estructuras diferentes.

Según la European Schoolnet, en la descripción de su proyecto sobre las aulas del futuro (Future Classroom Lab) nos dan las directrices que favorecen el desarrollo integral de las competencias en sus discentes, diferenciando las zonas necesarias en el aula:

    • Zona para “investigar” (Investigate): Espacio para trabajar en grupo, explorar e investigar. Resolución de problemas o programación de robots.
    • Zona para “Interactuar” (Interact): Con pizarra interactiva. Fomento de la interacción y la participación.
    • Zona para “Desarrollar” (Develop): Realizan manualidades, ver vídeos, escuchar podcasts o experimentar con app.
    • Zona para “Crear” (Create): Creación de vídeos y presentaciones.
    • Zona para “Intercambiar” (Exchange): Trabajo en pequeños grupos, ABP y habilidades para la dirección de proyectos.
    • Zona para “Presentar” (Present): Área para presentar sus trabajos que favorece la participación y el debate.

¿Cuándo es futuro? ¿Lo puedes sentir a corto plazo?

La escuela debe ser un lugar que reflejen la esencia y los valores de la institución y no ser contradictorios. Espacios que transmitan paz, calidez, ilusión, y serenidad harán centrar nuestra atención y la de nuestros alumnos.

¿Cómo nos sentimos cuando estamos en un lugar que nos recuerda algún momento feliz, un espacio abierto, con luz natural, en el que puedas respirar? ¿Cómo afecta a nuestro cerebro? Referente a esto, ha nacido un nuevo concepto, “Neuroarquitectura” donde se pretende adecuar el entorno arquitectónico a una mejora en el proceso de enseñanza/aprendizaje. Mejores espacios, mejor rendimiento. Es una asignatura pendiente igual de importante que el resto de innovaciones educativas.

“La arquitectura es la voluntad de la época traducida a espacio.” Mies van der Rohe (1886 – 1969).

www.lauraborao.com/blog.html

Perfiles RRSS: Facebook Laura Borao / Twitter e Instagram @LauraBorao

Déjanos tu comentario

Rellena el siguiente formulario si quieres dejarnos tus comentarios. Es necesario rellenar todos los campos del formulario. Debes aceptar la política de privacidad antes de publicar. Todos los comentarios serán moderados y podrán ser eliminados si no cumplen las condiciones de publicación.

*:

*: