Educar los sueños

09 de enero de 2018
0
Educar los sueños

Almudena de Andrés es Máster en Intervención Psicológica por la Universidad de Valencia (ADEIT), diplomada en Hipnosis ericksoniana (ADEIT), especialista en Coaching avanzado por la Universidad de Alcalá de Henares e instructora de Mindfulness por la Universidad de Bangor (Inglaterra). Posee estudios de PNL (Programación Neurolingüística) con metodología DBM, Inteligencia Emocional; y es coautora del libro “Coaching a Escena”.

Comenzamos el año con miles de sueños y propósitos. Los anuncios de la televisión nos invitan a soñar y a pensar que todo es posible. Los adultos solemos comenzar el año con intenciones y sin embargo, únicamente con las intenciones no basta.

A mi me gusta decir que hay que invitar a soñar con los pies en la tierra. Y con esto lo que quiero decir es que si quieres conseguir algo hay que andar el camino. Porque una cosa es un sueño, una idea maravillosa y otra muy diferente es el llevarla a cabo. Y es por eso por lo que, como decía Antonio Machado, “Caminante no hay camino, se hace camino al andar”. Si quieres conseguir algo hay que ponerse a andar el camino, a hacer y ver qué ocurre en ese camino.

En ocasiones oigo a padres o profesores a los que les hace gracia y se rien de los sueños de sus hijos porque, desde su perspectiva de adultos que ya tienen una experiencia en la vida, la propuesta de los niños les suena a disparate. Y sin embargo, es en esos sueños, en esas ideas “peregrinas”,  de donde surge la motivación y el desarrollo intrínseco.

Si un niño quiere ser astronauta habrá que alentarle a que siga soñando porque, lo consiga o no, habrá recorrido un camino en el que habrá tenido la oportunidad de experimentar y aprender muchas cosas.

Y al mismo tiempo que se sueña, también hay que enseñar cómo conseguir esos sueños. A ir poco a poco dibujando el camino. Si un niño quiere ser físico nuclear para trabajar en la NASA y eso es lo que realmente le gusta, puedes regalarle libros sobre naves espaciales o sobre el Universo, y según vaya creciendo, explicarle la importancia de conocer idiomas, física, matemáticas… como aliciente para que avance hacia lo que él o ella quieren.

Así que si tienes un sueño y realmente quieres llevarlo a cabo, ponte a idear un buen plan para conseguirlo.

Cómo establecer un plan de desarrollo

Un buen plan implica marcarse metas cortas y concretas a lo largo del tiempo, que sean realistas y al mismo tiempo que supongan un reto. Si no hay un pequeño desafío en estas propuestas se pierde el aliciente, porque de alguna forma siguen funcionando nuestros instintos más básicos y nuestra necesidad de aprender.

Y una vez que nuestro plan está en movimiento conviene ir revisando si va funcionando, porque igual hay que reconducirlo, ver si algo no está funcionando en qué no está funcionando, y corregirlo.

Supongamos que tenemos en clase un niño que ha suspendido una evaluación de Matemáticas, y establecemos un plan de revisión  de las unidades de esa evaluación, y vemos que el alumno no progresa. Tal vez tengamos que parar y ver si ese no avanzar es porque no tiene algún conocimiento del curso anterior que le hace falta. Y tal vez, ajustando eso, el resto de la planificación comience a funcionar.

Esta forma de proceder, de fijar objetivos, en Coaching se llama método SMART (Específico, Medible, Alcanzable, Retador y que se pueda evaluar en un tiempo determinado.

Así que te de cara al nuevo año, te invito a soñar y hacer que los demás sueñen con los pies en la tierra

Web personal de Almudena de Andrés: www.almudenadeandres.es

Déjanos tu comentario

Rellena el siguiente formulario si quieres dejarnos tus comentarios. Es necesario rellenar todos los campos del formulario. Debes aceptar la política de privacidad antes de publicar. Todos los comentarios serán moderados y podrán ser eliminados si no cumplen las condiciones de publicación.

*:

*: