¿Qué hacer ante…? Niños solitarios y niños inseguros

22 de marzo de 2018
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¿Qué hacer ante…? Niños solitarios y niños inseguros

El caso

Carlos tiene siete años y es hijo único. Desde que entró en primer curso de Primaria (ahora está en segundo curso) ha sido un chico bastante solitario. No es que sea tímido, no; es que no quiere tener amigos. Las actividades que más le gustan son las individuales. No soporta trabajar en grupo. La verdad es que en el colegio no da problemas. Por lo general pasa inadvertido.

Saca unas notas normales y es dócil y obediente. Los profesores dicen que va un poco a su aire. No suele participar en los juegos de equipo y en los recreos suele deambular solo.

Tampoco es rechazado por sus compañeros.

El tutor de Carlos no considera que sea un problema grave pero sí que le gustaría ayudarle para que fuera más sociable, porque la amistad también forma parte de los valores en los que los educadores deben formar a sus alumnos. Quiere hablar con los padres de Carlos pero no sabe qué proponerles en concreto.

¿Qué podemos hacer?

Evidentemente, algunos niños tienen dificultades a la hora de hacer amistades o afrontar situaciones sociales. En el colegio los niños aislados suelen negarse a participar en las actividades de grupo y prefieren trabajar y jugar en solitario. El problema está en que, por lo general, los profesores suelen prestar más atención a los niños ruidosos y rebeldes, que son los que alteran el funcionamiento de la clase, pero apenas se fijan en los niños solitarios, que son considerados como buenos y suelen pasar inadvertidos. Sin embargo, hay que tener en cuenta que la sociabilidad es una virtud que los profesores y padres deben cultivar en los niños. Son varios los factores que pueden influir en que un niño tienda a ser solitario y se aísle (algún complejo, ambiente social pobre, padres solitarios, padres sobreprotectores…). Habría que investigar la causa pero, en cualquier caso, una buena estrategia consiste en aumentar su seguridad y autoestima.

En clase podríamos animarle con delicadeza a que compartiera su tiempo con los demás niños y a que colaborase aportando algo positivo en determinados trabajos por grupo. Si, por ejemplo, Carlos pinta bien, que sea él el que ilustre el trabajo del grupo pero a partir de las sugerencias e ideas de los demás niños. Procuraremos también que el resto de niños vea sus cualidades y le acoja con cariño.

El niño inseguro

El caso

Pepe tiene nueve años y es un alumno de 2º curso del 2º ciclo de Educación Primaria. Desde que empezó a ir al colegio, ha tenido algunos problemas. Está acostumbrado a que se lo solucionen todo y ahora no se atreve a hacer nada por su cuenta.

Es muy indeciso, cuando tiene que tomar alguna decisión le da vueltas y vueltas y siempre quiere saber lo que opinan los demás y que alguien decida por él. Si pierde en el colegio algún libro o el material, no es capaz de decírselo a su profesor y es su madre la que por las tardes “rastrea” el colegio hasta que aparece.

En el colegio se siente tímido y desgraciado. Siempre le preocupa lo que piense el profesor y no se atreve a tomar iniciativas por miedo a hacerlo mal. Si alguna vez se equivoca se le saltan las lágrimas, lo cual empeora la situación, porque los compañeros se ríen de él. Sus notas son normales aunque su profesor opina que podría rendir mucho más. Le falta iniciativa. Cuando el profesor pregunta en clase, aunque se sepa la respuesta, duda y no se atreve a contestar. Cuando la tarea es fácil no hay problemas, pero en el momento que presenta alguna dificultad piensa que él no es capaz y se empieza a agobiar.

¿Qué podemos hacer?

El objetivo que tiene el tutor ante sí consiste en enseñar a Pepe a tomar decisiones por sí mismo. La forma más eficaz de ayudarle consiste en recompensar sus logros y no siendo demasiado crítico con sus fracasos. No nos excedamos en los elogios, de forma que él vea que son sinceros. De cualquier forma, buscaremos ocasiones cotidianas para elogiarle.

Pero no bastan sólo los elogios. Su falta de autoconfianza es demasiado profunda, ya que ha experimentado numerosos fracasos.

Es necesario que el niño experimente el éxito para que pueda recobrar la confianza. Hay que descubrir en él algún talento que no hayamos observado antes y reforzarlo. Prepararemos situaciones, ejercicios, en los que sabemos que nuestro alumno tendrá éxito.

Habrá que empezar por cosas que pueda lograr fácilmente y poco a poco ir incrementando la dificultad de la tarea. Nunca subiremos un escalón sin que el alumno haya superado el anterior con éxito. Valoraremos su esfuerzo y no sólo los resultados. Le enseñaremos poco a poco a aceptar el riesgo de cometer errores y aprender de éstos. Tenemos que enseñarle a tomar decisiones, le daremos un tiempo máximo para que decida, le enseñaremos a buscar alternativas, le enseñaremos a valorar las ventajas e inconvenientes de cada alternativa y le haremos asumir las consecuencias de su decisión.
Por supuesto, que el tutor implicará a todos los profesores y a los padres. Si todos colaboramos, lograremos que Pepe mejore.

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