La importancia de conocer y valorar la historia de la Educación

03 de mayo de 2018
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La importancia de conocer y valorar la historia de la Educación

Decía Rousseau, en su obra El Emilio, que:

Los historiadores antiguos están llenos de opiniones que pueden ser útiles, incluso si los hechos que presentan son falsos. Pero no sabemos cómo hacer un uso real de la historia. La crítica y la erudición son nuestro único cuidado; como si importara más que una afirmación fuera verdadera o falsa, deberíamos obtener una lección útil de ella. Un hombre sabio debería considerar la historia como un tejido de fábulas cuya moral está bien adaptada al corazón humano “.

¿Cómo funciona esto en la educación?, ¿qué podemos extraer de esta cita de Rousseau?

Si tenemos en cuenta cuál es el estado de la educación moderna y sus, podemos decir, intentos por intentar homogeneizar lo que en un principio debería ser totalmente heterogéneo (la educación de seres diferentes con intereses y características totalmente diferentes), deberíamos leer y atender con atención a aquellos que se enfrentaron antes que nosotros a retos similares, y que nos pueden servir de guía para lograr que todo acto educativo esté centrado en la potencialidad de nuestros alumnos, así como en conseguir formarles para ser libres dentro de un sistema que, cada vez más, premia lo contrario.

Debemos tener en cuenta que la historia no siempre se repite, pero en cierta manera podemos decir que siempre acaba rimando. No estamos condenados a repetir la historia; estamos en el proceso de repetir la historia y de mejorarla. Somos el continuo flujo y reflujo de la historia. Estamos luchando constantemente contra la ignorancia: la ignorancia dentro de nosotros mismos y en la sociedad.

Si no sabemos de dónde venimos, no sabemos qué ha moldeado nuestros pensamientos y nuestras creencias.

¿Qué programa de formación docente has superado que define el alma, la naturaleza humana como algo aparte de la naturaleza animal, la teoría moral o ética, las nociones de verdad absoluta o relativa? Probablemente muy poco o nada. Sin embargo, se entendía que estas eran las preguntas centrales que dirigían los pensamientos de Aristóteles, Platón y Rousseau.

La función del docente no es solo enseñar, es también ser y enseñar a ser crítico del presente y del pasado con sabiduría y perspicacia.

Los grandes educadores del pasado ya tuvieron en cuenta la mayoría de estas cuestiones en educación.

Debemos pensar: ¿Qué es la educación? Para mí es un evento mágico que ocurre cuando los estudiantes cambian en un encuentro imprevisto. El pasado nos dice cómo fomentar esto. El presente es principalmente sobre metodología, currículo, etc., mientras que el pasado no teme vincular constantemente la conversación con lo que es la “buena vida”.

Si como docente quieres una buena razón por la que debes conocer la historia de la educación, imagínate crecer en una familia sin abuelos, sin tíos, sin padres… sin historia.

Eso es esencialmente lo que tienes cuando abandonas la historia, puedes crecer y desarrollarte, pero te faltará una parte importante en tu formación como persona.

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