Motivos para seguir caminando

10 de mayo de 2018
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Motivos para seguir caminando

– ¿Estás convencida que tanto esfuerzo merece la pena?

– No tengo la menor duda.

– Pero quizás no lo consigas.

– Que no sea fácil no significa que el esfuerzo no vaya a merecer la pena.

Existen dos tipos de personas; las que deciden sentarse a esperar que la vida les sorprenda y las que optan por llenar sus días de adrenalina, de retos. Los primeros se convierten en simples espectadores de sus propias historias, expertos en buscar excusas para no intentarlo. Los segundos no esperan que llegue el momento perfecto para dar el primer paso aunque estén muertos de miedo, creen en el impacto de la actitud.

Los retos son esas locuras que aparecen en nuestra mente justo antes de quedarnos dormidos, esas razones que nos hacen poner los sueños en práctica. Esos que nos contagian sonrisas, inyectan emoción a nuestros días y hacen de la vida algo mucho más emocionante, más loca.

Nos regalan motivos para seguir caminando, nos comprometen con lo que sentimos, nos revelan que al final somos lo que nos atrevemos a intentar. Que somos mucho más capaces de lo que imaginamos, que los sueños no se cumplen, se entrenan a diario. Los desafíos nos transforman, nos descubren talentos y fortalezas, nos regalan aliados que alientan nuestra locura.

Los retos nos enseñan a mirar la vida desafiándola, nos hacen más agradecidos, nos recuerdan a diario que no hay deseos demasiados grandes. Nos demuestran que nuestro trabajo es el que crea nuestra propia suerte, nos hacen pelear a diario.

Nos empujan a abandonar los deberías, a dibujar nuevas oportunidades, a atrevernos a asumir riesgos, a caminar por territorios inexplorados. A adquirir hábitos que nos facilitan el camino, a querer con avaricia lo que nos proponemos, a fallar aprendiendo. A dejar de escuchar a aquellos que no creen en los imposibles, a disfrutar de los pequeños logros, a superar las inseguridades.

Desafíos que nos transforman por dentro, nos ayudan a sobresalir de nuestros fantasmas, nos demuestran que no existen los atajos. Que requieren disciplina, voluntad, entusiasmo, razones para creer en la intuición. Valentía, coraje y honradez. Que están repletos de decisiones, de descartes, de finales por inventar. De deseos por conseguir, de humildad y ambición.

Hijo, los retos nos demuestran que somos más fuerte de lo que creemos, llenan nuestros días de motivos.

Y tú, ¿a qué te vas a atrever?

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